Cada año son más comunes y demuestran ser ideales en recorrido off-road rápidos pero con toques de MTB
El Life Time Grand Prix ha abierto la puerta a configuraciones de bicis más arriesgadas
Y ahí ha empezado el espectáculo. En cada carrera del Life Time Grand Prix vemos bicicletas configuradas de forma radicalmente distinta: neumáticos más finos o más anchos, desarrollos pensados para rodar sin descanso, tijas telescópicas o fijas… Pero es en las pruebas de MTB donde hemos visto los cambios más llamativos. El año pasado, Keegan Swenson ganó la Leadville 100 con una bicicleta de MTB modificada con manillar de gravel, y desde entonces esta tendencia no ha hecho más que crecer entre los profesionales.

Matt Beers está entrenando con una S-Works Epic WC con manillar de carretera
Por eso las bicis rígidas y las dobles de corto recorrido, como la Trek Supercaliber o la Specialized Epic WC, se están convirtiendo en el punto de partida perfecto para estas transformaciones. De hecho, Haley Smith ya ganó la Migration Gravel con una Supercaliber equipada con manillar de carretera, y ahora Matt Beers —ganador de la Absa Cape Epic— está entrenando con una S-Works Epic WC adaptada con el mismo concepto de manillar drop bar de carretera.

Beers explica su configuración al detalle

Los nuevos grupos electrónicos facilitan mezclar componentes
Queda por ver cuántos corredores optarán este año por una MTB “gravelizada” para afrontar los más de 160 kilómetros y más de 3.000 metros de desnivel de la Leadville 100. Pero lo que está claro es que este tipo de bicicletas, nacidas fuera de los márgenes tradicionales, han venido para quedarse. Y en el terreno adecuado, pueden marcar la diferencia entre subir al podio… o quedarse muy lejos de él.