Una bici poco usual que demuestra lo abierto que es el gravel con el material
La Colnago G4-X de Piotr Havik representa perfectamente hacia dónde está evolucionando el gravel actual: una disciplina que ha dejado de ser un simple punto intermedio entre carretera y MTB para convertirse en un terreno propio, donde cada elección de componentes responde a un equilibrio muy concreto entre rendimiento, eficiencia y versatilidad. En este montaje visto en The Traka, de uno de los ciclistas de gravel más conocidos, lejos de buscar soluciones extremas en términos aerodinámicos, lo que encontramos es una configuración muy afinada y personal, con decisiones técnicas que revelan tanto el origen rodador del ciclista como una clara intención de optimizar cada detalle clave en carrera, desde la transmisión hasta el conjunto de ruedas y neumáticos.
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