Más de 15 horas sobre la bici para lograr el récord
Es una popular ruta de unos 300 km

«Las primeras horas fueron durísimas, apenas podía mantenerme sobre la bici»
Lo que al principio fue una batalla constante contra el terreno se fue transformando a medida que el suelo empezó a secarse y el flujo del recorrido mejoró. “En la primera mitad parecía que el sendero quería matarme, en la segunda sentí que había hecho las paces con él”, confesó.

Más que una marca, una conexión con el entorno
«Te desorientas, pierdes la noción del tiempo. Pero eso forma parte de la experiencia»
Como en tantas otras de sus travesías, el tiempo final no era la prioridad. De hecho, recomienda hacer la Bergslagleden lo más lento posible para poder apreciar todos sus detalles: “Escuchar los pájaros, dormirte con las ranas, ver las nubes moverse sobre los lagos…”

Una larga lista de hazañas
Una más en su larga lista de récords
Morton ha demostrado que el ciclismo puede ir mucho más allá de la competición convencional. Sus desafíos combinan aventura, esfuerzo extremo y conexión con la naturaleza, alejándose de la lógica del podio para acercarse a la esencia más pura del deporte.
