«Tuve mi gran día en el 200 el año pasado, y repetir lo mismo no me motivaba»
«Tuve mi gran día en el 200 el año pasado, y repetir lo mismo no me motivaba. Quería hacer algo distinto, y el XL era la opción obvia. Correr de noche, sin asistencia, en un formato completamente diferente… era justo lo que me apetecía», explica Morton.
«Me gustan los días largos sobre la bici, pero correr durante tanto tiempo es algo completamente distinto»
«Me asusta en el buen sentido. Me gustan los días largos sobre la bici, pero correr durante tanto tiempo es algo completamente distinto», reconoce.

Correr por el placer de estar allí
«Unbound ha crecido mucho, pero sigue siendo el mismo sitio si lo sabes mirar así.»
«Hoy en día todo parece existir para Internet, pero esto pasa aquí, en persona. Es fácil dejarse llevar por la presión, los sponsors, los resultados… pero quiero centrarme en lo que significa estar aquí, y vivirlo de verdad», añade.
Parte de esa conexión pasa también por el viaje: Lachlan y su equipo han cruzado medio país por carretera desde California para llegar a Emporia, un ritual que convierte cada edición de Unbound en una experiencia aún más especial. «Ves cómo cambia el paisaje, te sientes más conectado al llegar. Unbound ha crecido mucho, pero sigue siendo el mismo sitio si lo sabes mirar así.»

Unbound XL: mucho más que una carrera
Mientras los focos se centran en la línea de salida, en los favoritos y en el cronómetro, Morton recuerda que Unbound sigue siendo, sobre todo, una celebración del gravel. «Hay miles de personas aquí viviendo su propia aventura. Eso es lo que me gusta, lo que me conecta con esta carrera.»
El resultado puede ser una anécdota o una hazaña más para su historial, pero lo que está claro es que, gane o no, Lachlan Morton vivirá otro capítulo inolvidable sobre el polvo y las piedras de Kansas.