Las ruedas de 32” prometen mejorar la capacidad de rodadura, la estabilidad y la facilidad para superar obstáculos, pero también plantean importantes desafíos de diseño. Uno de los más evidentes se encuentra en la parte delantera de la bicicleta: cuanto mayor es la rueda, más difícil resulta mantener el manillar suficientemente bajo para conseguir una posición deportiva. Las potencias con ángulos negativos extremos han sido la primera respuesta, pero ya se están explorando soluciones mucho más profundas.
Las ruedas de 32” elevan todo el tren delantero
Con ruedas más grandes no basta con adaptar el cuadro: también hay que encontrar la manera de mantener el manillar a una altura razonable
La mayor altura de una rueda de 32” condiciona desde el primer momento el diseño de la horquilla y del tubo de dirección. Aunque la geometría del cuadro puede compensar parcialmente ese incremento, existe un límite físico evidente: en una configuración tradicional, la potencia se instala por encima del tubo de dirección y del rodamiento superior, de modo que el manillar nunca puede situarse por debajo de ese punto sin recurrir a componentes muy específicos.
Hasta ahora, algunos prototipos y bicicletas fabricadas en pequeñas series han afrontado el problema mediante potencias extremadamente invertidas. Es una solución sencilla desde el punto de vista conceptual, pero también da lugar a cockpits poco convencionales y deja menos margen para conseguir una integración limpia. Además, el problema se vuelve todavía más importante cuando se busca adaptar las ruedas de 32” a ciclistas de menor estatura y no únicamente a tallas grandes.
Por ese motivo, el desarrollo de las MTB de 32” está empezando a abrir una nueva línea de trabajo: colocar la potencia más abajo, introduciendo su punto de unión con el tubo de la horquilla dentro del propio tubo de dirección.

Una potencia situada entre los rodamientos de la dirección
La idea es que la potencia deje de apoyarse sobre el tubo de dirección y pase a conectarse con la horquilla dentro de él
Angle Bikes ha mostrado en la feria Bespoked 2026 de Dresde una bicicleta de 32” que convierte esa idea en un prototipo funcional. En lugar de montar la potencia sobre el extremo superior del tubo de la horquilla, la pieza accede a él a través de una abertura practicada en el tubo de dirección. Su punto de anclaje queda situado entre los rodamientos superior e inferior de la dirección, permitiendo que el manillar ocupe una posición considerablemente más baja.
La solución desarrollada por el pequeño fabricante checo está construida en carbono e integra la potencia con el conjunto de la dirección. A pesar de su diseño poco convencional, mantiene cierto margen de regulación mediante espaciadores y permite invertir la potencia, con un rango de ajuste de aproximadamente 15 mm en cada dirección.
No se trata simplemente de esconder la potencia por una cuestión estética. Al cambiar el lugar en el que se conecta con el tubo de la horquilla, Angle consigue rebajar el cockpit sin depender de una potencia con una angulación negativa extrema. Es una forma de atacar directamente uno de los condicionantes geométricos que aparecen al instalar ruedas de 32”.

SRAM también ha patentado este concepto
La patente de SRAM confirma que la altura del cockpit ya se considera un problema relevante en el desarrollo de bicicletas con ruedas más grandes
El interés de esta solución va más allá del prototipo de Angle Bikes. SRAM ha presentado una patente en la que describe un sistema basado en un principio muy similar: una potencia que se fija al tubo de la horquilla en el espacio comprendido entre los dos rodamientos de la dirección.
La documentación contempla diferentes configuraciones. En algunas, la fijación principal queda situada entre los rodamientos, mientras que otras añaden un segundo punto de sujeción por encima del conjunto. La patente también aborda aspectos imprescindibles para que el concepto pueda funcionar en una bicicleta real, como la precarga de la dirección, el sellado del sistema y el guiado de los latiguillos y cables.
SRAM relaciona expresamente la invención con la dificultad de combinar ruedas de gran diámetro con una ergonomía adecuada, especialmente en el caso de los ciclistas de menor estatura. Aunque el documento no limita necesariamente el sistema a las ruedas de 32”, su aparición coincide con el creciente número de prototipos que están utilizando esta medida.

Una patente no garantiza que llegue al mercado
Que SRAM haya protegido esta idea no significa que vayamos a verla en una bicicleta de serie, pero sí demuestra que existe interés en desarrollarla
Como sucede habitualmente en la industria ciclista, el registro de una patente no implica que el producto termine llegando al mercado. Las grandes compañías protegen numerosos conceptos que nunca superan la fase de estudio, ya sea porque resultan demasiado complejos, porque no ofrecen una ventaja suficiente o porque la evolución del mercado toma otra dirección.
En este caso, sin embargo, la coincidencia entre la patente de SRAM y una bicicleta funcional presentada por Angle Bikes resulta especialmente significativa. Dos desarrollos independientes están explorando una ubicación parecida para la potencia y ambos responden al mismo problema: conseguir un cockpit bajo sin recurrir a soluciones extremas cuando aumenta el diámetro de las ruedas.

La llegada de las 32″ obliga a considerar muchos aspectos de la bicicleta
El sistema también plantea nuevos desafíos. El tubo de dirección debe incorporar una abertura para conectar la potencia con la horquilla, mientras que los rodamientos, el sellado, la precarga y el mantenimiento pasan a depender de componentes mucho más específicos. Frente a la sencillez y universalidad de una potencia convencional, esta solución exige una integración completa entre cuadro, dirección, horquilla y cockpit.
Aun así, el movimiento resulta revelador. El debate sobre las ruedas de 32” ya no se limita al diámetro de las llantas, los neumáticos o la disponibilidad de horquillas. Su posible llegada obliga a reconsiderar prácticamente toda la arquitectura de la bicicleta y la posición de la potencia se ha convertido en una de las primeras piezas que podrían abandonar su ubicación tradicional.