«No tenía fuerza en las piernas. Simplemente no estuve nada bien»
Mathieu van der Poel llegaba a Val di Sole con la posibilidad de convertirse en campeón del mundo en una cuarta disciplina, pero nunca pudo entrar en la lucha por las medallas. El neerlandés notó desde los primeros compases que no tenía las piernas necesarias y acabó 30.º, a 4:40 del vencedor Tom Pidcock.
«Un circuito de mountain bike no miente»
Van der Poel tardó unos 45 minutos en salir del camión del Alpecin-Premier Tech después de la carrera. Cuando apareció fue recibido por los aplausos de decenas de aficionados, una muestra de que su popularidad sigue intacta incluso después de una actuación muy alejada de las expectativas.
Su análisis fue tan directo como contundente. No habló de problemas mecánicos, del tráfico de las primeras vueltas ni de errores técnicos. Simplemente, no tuvo el rendimiento físico que esperaba.
«Hoy no tenía fuerza en las piernas. Simplemente no estuve nada bien. Me había sentido bien entrenando la semana pasada y también durante esta semana, pero un circuito de mountain bike no miente», explicó tras la prueba.
Salió codo con codo con Pidcock
El neerlandés arrancaba desde la quinta fila, en la 33.ª posición, justo por delante de Tom Pidcock. Durante los primeros minutos fue Van der Poel quien pareció remontar con mayor facilidad, pero el británico no tardó en superarlo y sus carreras tomaron caminos completamente distintos.
Pidcock avanzó progresivamente hasta alcanzar el grupo delantero y acabó conquistando el título mundial. Van der Poel llegó como máximo hasta la 16.ª plaza antes de empezar a perder posiciones. Finalmente cruzó la meta en el 30.º puesto, sin haber tenido opciones reales de acercarse a la lucha por las medallas.

Solo siete días antes, Van der Poel había terminado segundo en Les Gets, a 7 segundos de Adrien Boichis
De rozar la victoria en Les Gets a desaparecer en Val di Sole
El resultado fue difícil de anticipar por lo sucedido una semana antes. Van der Poel había regresado al XCO en Les Gets después de realizar un bloque específico de preparación en Livigno. Tras ser décimo en el Short Track, completó una gran carrera en la prueba olímpica y terminó segundo, a solo 7 segundos de Adrien Boichis.
Aquel rendimiento parecía confirmar que estaba preparado para luchar por el único maillot arcoíris que todavía falta en su colección. Incluso había prestado más atención que en anteriores campañas a los reconocimientos del circuito y al trabajo técnico específico, pero nada de ello pudo compensar la ausencia de fuerza que sintió en Val di Sole.
«Me di cuenta bastante pronto de que no tenía buenas piernas. Por eso esta actuación me sorprende. Es la misma historia que el año pasado: la carrera anterior al Mundial fue buena y en el propio Mundial estuve mal. Todavía no tengo una explicación», reconoció.
El contraste con Pidcock eliminó además cualquier posibilidad de atribuir su resultado exclusivamente a la posición de salida. Los dos comenzaron juntos desde la quinta fila, pero terminaron separados por 29 puestos y 4:40. Mientras el británico volvió a demostrar su extraordinaria capacidad para remontar en XCO, Van der Poel perdió contacto con la zona delantera antes de llegar a mitad de carrera.

Los grandes objetivos de XCO siguen acumulándose
Su bronce de Lenzerheide 2018 continúa siendo el mejor resultado de Van der Poel en un Mundial de XCO
Van der Poel aspiraba a completar en Val di Sole una colección inédita de títulos mundiales en cuatro disciplinas diferentes. Ya ha sido campeón del mundo élite en ciclocross, carretera y gravel, pero el arcoíris de XCO continúa resistiéndosele.
Su mejor actuación en un Mundial de la modalidad sigue siendo el bronce conseguido en Lenzerheide en 2018. Desde entonces, sus participaciones en las principales citas internacionales de XCO han estado marcadas por caídas, problemas de preparación o jornadas muy alejadas de su verdadero potencial.
En los Juegos Olímpicos de Tokio sufrió una dura caída durante la primera vuelta. En el Mundial de Glasgow de 2023 volvió a irse al suelo poco después de la salida y abandonó. En 2025 terminó 29.º y, un año después, ha repetido prácticamente el mismo resultado con la 30.ª plaza de Val di Sole.
«Es verdad que esos malos resultados empiezan a acumularse. El año pasado podía sentir que no estaba al cien por cien antes del Mundial. Esta vez esperaba mucho más, pero ya no puedo cambiar nada. Por desgracia, también hay días así», afirmó.
La diferencia respecto a 2025 es que esta vez no existieron señales previas que hiciesen prever el mal resultado. Van der Poel había sido competitivo en Les Gets, se había encontrado bien en los entrenamientos y llegaba convencido de poder disputar las medallas. El bajón apareció directamente durante la carrera y, por ahora, no tiene una explicación concreta.

Regreso inmediato a la carretera
Van der Poel deja atrás su breve campaña de MTB y centra ahora su preparación en el Mundial de carretera
La temporada de mountain bike de Van der Poel termina con un balance difícil de valorar. Su segundo puesto en Les Gets confirmó que todavía puede competir con los mejores especialistas del XCO, incluso con una preparación y un calendario muy reducidos. Sin embargo, Val di Sole volvió a mostrar la dificultad de trasladar ese nivel a una gran cita en la que todos los detalles cuentan.
El neerlandés centrará ahora su preparación en la prueba en línea del Mundial de carretera de Montreal, prevista dentro de cuatro semanas. Antes podría disputar las clásicas WorldTour de Quebec y Montreal, aunque su presencia todavía no está confirmada.
El arcoíris de XCO tendrá que esperar al menos otra temporada. Van der Poel sigue demostrando que posee el nivel necesario para pelear por él, pero sus resultados en Mundiales y Juegos Olímpicos continúan muy lejos de sus mejores actuaciones en la Copa del Mundo.
Imágenes Daniele Molineris