El ciclista que impulsó, más que nadie, el perfil multi-disciplina
De ciclocross a carretera y MTB, una evolución natural
Versatilidad construida a partir de una evolución natural entre disciplinas
El ciclocross le dio una base técnica sólida, la carretera le enseñó a leer las carreras y a gestionar esfuerzos largos, y el MTB le obligó a enfrentarse constantemente a situaciones nuevas, tanto a nivel físico como técnico.

El MTB, la disciplina más exigente para Van der Poel
«Desde la primera vez que corrí en MTB me enamoré de ello»
El propio Van der Poel cuantifica esa desventaja: “La media es unos 10 kilos menos que yo, y eso hace muy difícil seguirles cuesta arriba y también bajando”. Aun así, lejos de desmotivarse, explica que esa dificultad es precisamente lo que le engancha: “Desde la primera vez que corrí en MTB me enamoré de ello. Precisamente porque es tan difícil, es lo que lo hace más emocionante”.

El ciclocross como segunda naturaleza
«Si mañana me subo a la bici de ciclocross, en 30 minutos estoy otra vez al máximo nivel técnico»
Esa naturalidad técnica explica por qué puede transferir habilidades a otras modalidades, incluso cuando el material y los recorridos cambian por completo. Para Van der Poel, el ciclocross no se reaprende, se activa.
Datos, potencia y lectura de carrera
La potencia no lo es todo, la colocación decide
Lo resume con claridad: “Si no estás bien posicionado en el punto clave, aunque tengas los mejores números, es imposible entrar en el grupo delantero”. La lectura de carrera y la anticipación siguen siendo armas fundamentales.

Entrenar siempre cerca del límite
«Casi puedo saber de antemano si los números van a salir bien o no»
Con el tiempo, ha aprendido a interpretar mejor su propio cuerpo: “Después de usar estos datos durante tanto tiempo, casi puedo saber de antemano si los números van a salir bien o no”.
HRV y pulsaciones, datos extremos pero bien interpretados
Sobre sus pulsaciones en reposo: «La media es 38 y el valor más bajo que he visto es 34»
Aun así, insiste en no obsesionarse con ellos y utilizarlos como apoyo a las sensaciones, no como una referencia absoluta.
Sueño, hábitos y recuperación diaria
La recuperación es uno de los pilares de su rendimiento y hay hábitos que tiene perfectamente identificados. “El alcohol y la carne roja dan puntuaciones realmente malas”, afirma, señalando su impacto directo en el descanso. También presta atención a los horarios: “Comer tarde por la noche afecta mucho al sueño”.
Entre sus rutinas habituales destaca la lectura antes de dormir y el uso de magnesio, que, según explica, “ayuda a relajar los músculos y se nota claramente en los datos”.

Cafeína, dolor y tolerancia al esfuerzo
Aceptar los días malos forma parte del alto nivel
Sobre el sufrimiento, su visión es directa: “Es doloroso, pero cuando todo va bien también hay algo de disfrute en ese sufrimiento”.
Van der Poel no oculta que hay días en los que el cuerpo no responde. “En los días malos puede ser muy difícil empujar, especialmente cuando las piernas no responden”. En esos momentos, evita dramatizar: “Me digo a mí mismo que incluso con malas piernas puedes seguir moviendo vatios”.
En entrenamientos especialmente duros, la música es uno de sus principales apoyos, algo que no puede utilizar en carrera, pero que le ayuda a superar sesiones muy exigentes.

Gimnasio, fuerza y equilibrio corporal
La fuerza es clave para su equilibrio físico
Sentadillas, peso muerto, trabajo unilateral y core forman la base de su rutina. “Si dejo de ir al gimnasio, noto enseguida que mi cuerpo se debilita”.
Continuidad y fidelidad al equipo
«Convertirme en campeón del mundo de MTB es uno de los últimos grandes objetivos que tengo»
Cuando habla del futuro, Van der Poel no cierra ninguna puerta, pero deja entrever una idea muy clara. “Probablemente acabaré mi carrera en el mismo equipo”, afirma, planteándolo no como una promesa formal, sino como una consecuencia lógica de una relación que ha funcionado durante años.
El Tour de Flandes ocupa un lugar especial en su carrera. “Es la carrera que sueñas ganar cuando eres niño”. También destaca la singularidad de París Roubaix, aunque matiza que no es exactamente lo mismo que el ciclocross, pese a su dureza.
Mirando al futuro, hay un reto que sigue marcando su ambición: “Convertirme en campeón del mundo de MTB es uno de los últimos grandes objetivos que tengo”. Un desafío que resume bien su mentalidad competitiva.