El 20 de mayo se espera la resolución definitiva
Un conflicto que viene de lejos
De seguir adelante, la limitación afectaría especialmente a los grupos de SRAM
Tras esa denuncia, la BCA decidió en octubre suspender de forma cautelar el test que debía aplicarse en el Tour de Guangxi, al considerar que el proceso de toma de decisiones no era transparente, carecía de base objetiva y podía ser discriminatorio.
Meses de batalla legal
Desde entonces, ambas partes han intercambiado documentación legal en un proceso que ha ido escalando en complejidad. La UCI presentó un recurso de aproximadamente 70 páginas, al que siguieron respuestas de la BCA y nuevos escritos de ambas partes. Este cruce de argumentos ha desembocado en la vista pública celebrada en Bruselas, que marca un punto de inflexión en el caso.

SRAM refuerza su postura
«Creemos que la BCA acertó desde el principio al concluir que el proceso de la UCI no es transparente, objetivo ni no discriminatorio»
La marca insiste en que la seguridad de los ciclistas es prioritaria, pero considera que las decisiones regulatorias deben tomarse de forma colaborativa, incluyendo a la industria. En este sentido, vuelve a reclamar que los fabricantes tengan representación en los procesos de toma de decisiones junto a equipos, corredores y organizadores.
Qué está en juego
La decisión del Markets Court, prevista para el 20 de mayo, puede tener consecuencias profundas para el ciclismo profesional. Si se mantiene la postura de la BCA, la UCI no podrá introducir limitaciones de desarrollo sin un proceso de consulta más amplio y transparente. Esto obligaría a revisar el sistema con el que se aprueban las normativas técnicas, dando mayor peso a equipos y fabricantes.
Por el contrario, si la resolución favorece a la UCI, el conflicto no terminará ahí. Tanto la BCA como SRAM han dejado claro que seguirán defendiendo la necesidad de un proceso más abierto, lo que podría prolongar la disputa en el tiempo.

Un precedente con impacto global
Una decisión que puede afectar al mercado
El desenlace de este caso no solo definirá el futuro del Maximum Gear Ratio Protocol, sino que puede cambiar la forma en la que se regulan los componentes en el ciclismo profesional y, potencialmente, en otros deportes.