13 octubre 2026

3.217 km en seis días (y con varias bicis): Lachlan Morton supera a los relevos a caballo del Pony Express

Morton completa la histórica ruta postal del Oeste americano con 19 horas y 45 minutos de ventaja sobre el registro a caballo de 1861, en una aventura que apunta a ser su despedida de EF.
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Lachlan Morton

Lachlan Morton llegó a Sacramento a las 23:19 del domingo 11 de octubre después de completar 3.217 km por la ruta del Pony Express. Su tiempo, seis días, 21 horas y 15 minutos, rebaja en 19 horas y 45 minutos el registro histórico de los jinetes que transportaban el correo por el Oeste americano. Una combinación de gravel, carretera y MTB con la que el australiano ha cumplido un proyecto que llevaba años imaginando y que, además, apunta a cerrar su etapa con EF.

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Una bicicleta frente al sistema de relevos del Pony Express

Morton ha completado todo el recorrido como único ciclista, frente a una referencia histórica construida con relevos de jinetes y caballos

El desafío comenzó el 5 de octubre en St. Joseph, Missouri, y terminó casi una semana después en Sacramento, California. Entre ambos puntos, Morton atravesó Kansas, Nebraska, Colorado, Wyoming, Utah y Nevada, siguiendo un itinerario que buscaba acercarse todo lo posible al trazado del Pony Express. Las grandes llanuras del inicio dieron paso a pistas remotas, desiertos, pasos de montaña y, finalmente, la travesía de Sierra Nevada antes de bajar hacia la capital californiana.

La referencia que quería superar procedía de 1861, cuando el discurso de investidura de Abraham Lincoln recorrió aquella ruta en siete días y 17 horas. El servicio utilizaba una cadena de relevos, con cambios de caballo cada pocos kilómetros y sustituciones de los propios jinetes para mantener el correo en movimiento durante el día y la noche. Morton ha recorrido toda la distancia como único ciclista, aunque con un equipo de asistencia encargado del avituallamiento, el material y la logística.

El Pony Express apenas funcionó durante 18 meses, entre 1860 y 1861, antes de que el telégrafo transcontinental hiciera innecesario aquel sistema de transporte urgente. Su breve existencia fue suficiente para convertirlo en uno de los símbolos del Oeste americano. Esa historia, más que la cifra del récord, era lo que había despertado el interés de Morton por recorrerlo.

Sus bicis

Gravel, carretera y MTB para adaptarse a cada terreno

Los cambios de bicicleta reproducían la idea de cambiar de caballo según las exigencias de cada tramo

El australiano planteó el reto con una estrategia directamente relacionada con el funcionamiento del antiguo servicio postal: cambiar de montura para mantener el ritmo sobre terrenos muy diferentes. Durante el recorrido utilizó distintas bicicletas y configuraciones de Cannondale, desde una Topstone preparada para rodar por asfalto hasta montajes de gravel y una Scalpel de doble suspensión para las zonas más técnicas. La asistencia permitía adaptar el material a lo que aparecía por delante, aunque en algunos sectores ni siquiera los vehículos podían seguirlo con facilidad.

En las primeras jornadas intentó acumular ventaja sobre pistas rápidas y carreteras, consciente de que la segunda mitad iba a exigir mucho más tiempo para avanzar. Después llegaron los caminos deteriorados de Wyoming, las zonas de arena profunda y los tramos donde la supuesta pista apenas se distinguía entre la vegetación. Hubo sectores en los que tuvo que bajar de la bicicleta y empujar, además de desvíos para resolver pasos cerrados o trazados que habían desaparecido.

Nevada concentró buena parte de esas dificultades, pero también acabó siendo uno de sus lugares favoritos. «Cumplió mis expectativas en cuanto a ser un lugar desolado y salvaje, pero también hubo algunos tramos de ciclismo realmente increíbles», explicó al terminar. El último día volvió a recurrir a la Scalpel para cruzar terreno montañoso en Sierra Nevada, con el frío y la llegada de una tormenta añadiendo presión a las horas finales.

Lachlan Morton

«No estaba desesperado por que terminase»

«No pensé que pudiera disfrutar tanto del recorrido teniendo en cuenta lo exigente que era»

Después de casi una semana de esfuerzo, la primera valoración de Morton fue especialmente reveladora de su forma de entender estos retos. «Lo he pasado increíblemente bien. No estaba desesperado por que terminase, lo cual era extraño. Simplemente estaba disfrutando muchísimo. Era algo con lo que llevaba años soñando», aseguró en la entrevista publicada por EF tras su llegada. El cansancio convivía con la satisfacción de haber encontrado una ruta que reunía muchas de las formas de montar en bicicleta que más le gustan.

La magnitud del recorrido también le hizo pensar continuamente en quienes lo habían atravesado más de un siglo y medio antes. «Incluso ahora es difícil hacerlo. Cuando estaba allí con gente, un GPS y luces, había momentos por la noche en los que imaginaba lo que sería intentar cruzar aquel desierto tan rápido como pudieras sin poder ver por dónde ibas. Sigo sin comprender cómo lo hacían», explicó. La comparación con los antiguos jinetes terminó siendo una forma de entender mejor las dificultades de aquella ruta, además de una referencia contra la que medir su tiempo.

Morton quiso recuperar también parte de la función original del Pony Express llevando cartas entre distintos puntos del itinerario. Las conversaciones con habitantes de pequeñas poblaciones y comunidades aisladas formaron parte del viaje. «Hace falta una cierta apreciación por el lugar en el que estás y capacidad de resistencia para vivir en entornos tan duros», comentó sobre las personas que fue encontrando y su vínculo con la historia de esos lugares.

Lachlan Morton

Una aventura compartida con el equipo de asistencia

«El equipo que llevábamos se implicó tanto como yo»

Aunque las pedaladas y el esfuerzo físico correspondían a Morton, el australiano quiso dar protagonismo a quienes hicieron posible el proyecto. Su hermano Gus, el mecánico Tom Hopper y el equipo de filmación y asistencia lo acompañaron por el Oeste americano, resolviendo los cambios de material, las comidas y los lugares de descanso. En una ruta con jornadas larguísimas y sectores muy alejados de cualquier población, esa estructura era una parte esencial del intento.

«Estoy muy agradecido al equipo. Son quienes me permiten hacer algo así. Sin ellos, una aventura de este tipo sería imposible. Exigió tanto de los demás como de mí», afirmó. La llegada a Sacramento, rodeado de familiares, amigos y seguidores que habían acompañado sus últimos kilómetros, puso fin a un recorrido que terminaba cerca de su casa y de las carreteras que conoce habitualmente.

Lachlan Morton

El Pony Express apunta a cerrar su etapa con EF

Morton ya ha hablado de su salida de EF: «Seguiré montando, simplemente ya no vestiré de rosa»

Esta aventura tiene también una lectura especial por el momento en el que llega. Su posible salida de EF ya cuenta con algo más que rumores: en una entrevista publicada por Cycling Weekly el 2 de octubre, Morton explicó que su reciente victoria en la 3-Peaks había sido su última competición con dorsal para el equipo. También adelantó que realizaría un último recorrido de resistencia en Estados Unidos antes de cerrar esa etapa. El Pony Express encaja con aquel anuncio y apunta, por tanto, a ser su última gran aventura con la estructura. «Seguiré montando, simplemente ya no vestiré de rosa», declaró.

Su relación con EF ha sido uno de los ejemplos más visibles de cómo un equipo profesional puede dar espacio a proyectos que van mucho más allá del calendario de carretera. El Alt Tour de 2021, en el que completó las etapas del Tour de Francia y sus desplazamientos por su cuenta, sus retos de ultradistancia y su victoria en Unbound 2024 han contribuido a construir una trayectoria difícil de encajar en una sola disciplina.

El récord del Pony Express añade ahora otro resultado a esa etapa. Morton ha dejado abiertas nuevas posibilidades para el futuro y ha mencionado Pakistán, Papúa Nueva Guinea y Ecuador entre los lugares que le gustaría explorar en bicicleta. Su cambio de colores apunta a abrir un nuevo capítulo para unas aventuras que tendrán continuidad.

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