El sistema anti-dopaje de Zwift se inició en 2016 y evoluciona constantemente

De forma automática esfuerzos de 5 minutos a 6 w/kg o más pasan a ser sospechosos
Thomas de Gendt fue uno de los que sufrió el baneo automático del sistema cuando daba el máximo en una prueba en Zwift. Como él explicó, tan solo puso en práctica esfuerzos similares a los que lleva a cabo cuando compite en el mundo real. Gracias a ello se pudo deducir que cualquier esfuerzo de 5 minutos a 6 w/kg o más pasa a ser sospechoso, así como cifras de más de 5 w/kg durante 20 minutos. Estas cifras suelen suponer un baneo temporal de la actividad.
Cuentan con un sistema de verificación humano que puede pedirte que muestres actividades reales con números similares a los que logras en Zwift
Por ello en competiciones relevantes han añadido el factor humano a la hora de dar por legítimo o no un determinado rendimiento. Algunos de los participantes en esos eventos importantes de la comunidad Zwift son analizados manualmente. Los 3 primeros suelen serlo de forma segura, pero también pueden analizar a otros usuarios que hayan destacado. Zwift, con su programa ZADA, cuenta con una comunidad de voluntarios formada por expertos usuarios de la plataforma e incluso entrenadores. Ellos se encargan de revisar los datos de rendimiento del usuario, contrastarlos con otras participaciones en la comunidad Zwift y, en último caso, toman la medida más relevante: justificar los números de su rendimiento con números similares en actividades en el mundo real. Principalmente aportando información de entrenamientos publicados en plataformas online (Strava o Training Peaks por ejemplo) donde se pueda comprobar que los números de rendimiento logrados en Zwift son comparables a rendimientos similares en actividades reales.
Si se pasa esa verificación manual el usuario obtiene la etiqueta «ZADA-approved», que ayudará a legitimar sus actividades en la comunidad online.
[PUBLI]Las trampas en Zwift
Mentir en el peso es la trampa más habitual y simple de Zwift, pero no la única
En otros casos, más que trampas se encuentran con datos poco precisos en los sensores que se encargan de recabar la información de nuestras actividades. De hecho, pueden haber diferencias de hasta el 10% en la lectura de vatios que ofrecen diferentes rodillos. Unas diferencias enormes si hablamos de competición. De ahí que Zwift siempre intente tener los datos del modelo de rodillo que empleas, en un intento de contrastar la información con sus cálculos de posibles desviaciones en las lecturas de potencia, cadencia o velocidad.
La vertiente más extrema de estas trampas es alterar las propias lecturas de los sensores. Algo que ya se ha visto en competiciones oficiales y por lo que se ha descalificado a participantes de Zwift en el pasado. Aquí entra en juego la informática y como adulterar las lecturas que los sensores transmiten a las aplicaciones de Zwift a través del protocolo de conexión empleado. Una trampa muy elaborada, que requiere conocimientos avanzados a nivel informático y en la que Zwift poco puede hacer más allá de aplicar la lógica de su personal de verificación humano.