Canyon Predict convierte la seguridad de la bicicleta en un sistema predictivo
El concepto parte de una premisa muy directa. La seguridad sobre la bicicleta sigue dependiendo en gran medida de la atención del ciclista, de su capacidad para interpretar el tráfico, de su experiencia y de su margen de reacción. Canyon Predict intenta cambiar ese enfoque mediante una arquitectura electrónica integrada que combina cámaras, radares, sensores distribuidos por la bicicleta y procesamiento Edge AI, es decir, inteligencia artificial ejecutada directamente en la propia bici, sin depender de conexión a internet ni de procesamiento en la nube.
El resultado es una bicicleta capaz de analizar lo que sucede alrededor del ciclista en tiempo real, interpretar la dirección y velocidad de otros usuarios de la vía, anticipar trayectorias, detectar superficies potencialmente peligrosas y comunicar al ciclista el nivel de riesgo mediante señales visuales, hápticas y datos en pantalla. No se trata solo de avisar de que algo está cerca, sino de intentar prever qué puede ocurrir a continuación.
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Una bici que “ve” alrededor del ciclista
El prototipo utiliza cuatro cámaras, dos radares y sensores integrados en las ruedas
Ese buje incorpora acelerómetro y giroscopio, además de batería y Bluetooth LE, para medir movimientos longitudinales, laterales, verticales y de rotación. Con esa información, el sistema puede interpretar mejor la dinámica real de la bicicleta, incluyendo velocidad, estabilidad, dirección y comportamiento en curva. Canyon plantea que estos datos puedan servir para funciones como asistencia a la frenada de emergencia, asistencia activa en curva o mantenimiento de trayectoria.
La parte visual del sistema también está completamente integrada. El manillar incorpora una pantalla central con información de seguridad, navegación y rendimiento, mientras que los extremos del cockpit incluyen indicadores luminosos que pueden mostrar alertas direccionales. Además, los mandos físicos ubicados en el interior de las manetas permiten controlar la interfaz sin soltar las manos del manillar.

Cuatro escenarios de uso: tráfico, distancia, terreno y grupo
Prediction Assist busca anticipar conflictos antes de que el ciclista tenga que reaccionar
La segunda función es Distance Assist, pensada para mantener distancias seguras respecto a vehículos u otros ciclistas. El sistema puede analizar la intención de frenada de un coche mediante sus luces, calcular la distancia de parada del ciclista y cruzar esa información con el agarre estimado de los neumáticos. Si el riesgo aumenta, el sistema puede enviar avisos hápticos progresivos y, si no hay reacción, activar una alerta visual o sonora.

Terrain Assist interpreta el estado del terreno como un factor de seguridad
La cuarta función es Group Ride Assist, orientada a salidas en grupo con otros usuarios del sistema Predict. Canyon habla de inteligencia colectiva o “swarm intelligence”, con intercambio de datos de frenada, posición, estabilidad y dinámica del grupo. La idea es que el sistema ayude a mantener una formación más estable, mejorar la coordinación, advertir de ciclistas que pierden contacto o se aproximan, y favorecer una mejor eficiencia en el rebufo.

No depende de la nube y puede actuar sobre la bicicleta
El procesamiento Edge AI evita depender de conexión a internet para analizar riesgos
La otra gran diferencia frente a un radar convencional es que Canyon Predict no se queda en el aviso. En determinadas situaciones críticas, el ciclista podría actuar sobre hardware adaptativo, como bajar la tija de forma remota para reducir el centro de gravedad y mejorar la estabilidad antes de afrontar una maniobra de emergencia. Es una idea especialmente llamativa porque traslada a una bicicleta de carretera un concepto que hasta ahora asociamos más a la gestión dinámica de una MTB o una e-bike.
En el apartado energético, Canyon indica que el prototipo utiliza una batería fina integrada en el tubo diagonal, con una autonomía objetivo de 8 horas de uso. La batería sería accesible mediante una tapa de servicio, mientras que un sistema de dinamo en la rueda serviría como apoyo para alimentar el conjunto. Según la propia marca, la electrónica tendría un peso inferior a 100 gramos, aunque la batería podría sumar alrededor de 1 kg. El objetivo declarado es que la bicicleta completa se mantenga por debajo de los 10 kg.

Un prototipo 3D que podría llegar en unos tres años
Canyon habla de una posible llegada al mercado en aproximadamente tres años
La estimación de Canyon apunta a una posible introducción comercial en aproximadamente tres años. Además, la marca no plantea Predict como una solución exclusiva para un único modelo, sino como una plataforma de seguridad que podría aplicarse a varias bicicletas de su gama e incluso estar disponible para otras marcas en el futuro.
Fedja Delic, Head of Design de Canyon, explica el origen del proyecto a partir de la comparación con el automóvil: “Vimos hasta dónde ha llegado la industria del automóvil con la seguridad activa y la asistencia a la conducción, y después miramos la bicicleta. Había una desconexión enorme.”
También añade que el avance tecnológico ya permite plantear soluciones de este tipo: “Cuando te das cuenta de que la tecnología ya existe para proteger vidas, cuesta creer, y francamente cuesta aceptar, que nuestra industria todavía no la haya implementado.”

Seguridad sin renunciar al rendimiento
Canyon intenta integrar la seguridad activa sin romper la experiencia de una bici de carretera rápida
Mazen Jrab, IoT Hardware Lead de Canyon, resume el enfoque del proyecto con una frase directa: “El ciclismo de carretera necesita una revolución en seguridad. Con Canyon Predict estamos transformando la seguridad para que pase de ser reactiva a predictiva.”
Kasia Niewiadoma-Phinney, ganadora del Tour de France Femmes y corredora del CANYON//SRAM Racing, también valora el potencial del sistema desde la perspectiva de una ciclista que entrena y compite habitualmente en carretera: “Entreno y compito mucho en carretera, y hay muchas ocasiones en las que disponer de datos sobre mi bicicleta y de cualquier otra medida de seguridad sobre otros usuarios de la vía sería bienvenido. Mejorar la sensación de seguridad sobre la carretera y ayudar a reaccionar ante circunstancias cambiantes beneficia a todo el mundo.”

Una idea futurista, pero con problemas muy reales detrás
El punto de partida de Predict es una preocupación real: muchos usuarios no montan por miedo al tráfico
La marca también pone sobre la mesa el contraste entre la evolución de la seguridad en los coches y la situación de la bicicleta. Mientras los vehículos han incorporado durante años sistemas activos de asistencia, la bicicleta ha avanzado mucho en rendimiento, peso, integración y aerodinámica, pero bastante menos en tecnologías capaces de anticipar riesgos externos.
Por eso Canyon Predict resulta interesante incluso aunque todavía esté lejos de llegar a las tiendas. No es solo una bici conceptual para llamar la atención en una feria. Es una propuesta que abre una conversación relevante sobre el futuro de la seguridad ciclista, sobre la integración de la IA en bicicletas de alto rendimiento y sobre hasta qué punto una bicicleta puede ayudar al ciclista sin quitarle el control ni alterar la experiencia de rodar.

Integración con el casco Stingr Smart
El sistema también se puede conectar con el casco Stingr Smart de realidad aumentada
Esta conexión entre bicicleta, casco, sensores, pantalla, luces y procesamiento interno muestra hacia dónde quiere llevar Canyon la integración digital. No se trata de añadir un accesorio más a una bici de carretera, sino de imaginar una plataforma completa en la que la seguridad, el rendimiento y la información estén integrados desde el diseño inicial.