Thömus Maxon prueba una 32″ en Lenzerheide, pero su estreno en carrera parece poco probable
La Thömus Maxon ha probado en Lenzerheide un prototipo de XC con ruedas de 32”, una evolución de su Lightrider desarrollada junto a DT Swiss y Schwalbe. Aunque la bicicleta ya rueda en circuito de Copa del Mundo, su uso en carrera parece poco probable por ahora.
Las 32” vuelven a abrir el debate sobre cuál puede ser el límite ideal para una MTB de XC
La Copa del Mundo de Lenzerheide está sirviendo como escenario para una de las pruebas técnicas más llamativas de la temporada. El equipo Thömus Maxon ha llevado al circuito suizo un prototipo de XC con ruedas de 32”, una medida que hasta hace muy poco parecía fuera del debate real en bicicletas de competición, pero que empieza a aparecer con más fuerza en los boxes de los equipos.
Continúa tras los patrocinadores
Parece un proyecto bastante avanzado
La bicicleta mantiene una imagen muy cercana a la Thömus Lightrider actual, pero adaptada a unas ruedas de mayor diámetro y con una serie de cambios específicos para que el conjunto pueda funcionar dentro de las exigencias del XC moderno. No se trata de una simple adaptación improvisada, sino de un proyecto de desarrollo bastante avanzado en el que participan Thömus, DT Swiss y Schwalbe.
El concepto parte de una idea clara: aprovechar la mayor capacidad de las ruedas grandes para superar obstáculos, conservar mejor la velocidad y suavizar el paso por terrenos rotos. Es el mismo tipo de argumento que impulsó en su momento el salto de las 26” a las 29”, aunque ahora el reto es más complejo porque las bicicletas actuales ya están muy optimizadas alrededor de la medida de 29”.
Thömus 32″
Una Lightrider evolucionada para ruedas más grandes
El cuadro no parece una prueba aislada, sino una evolución bastante avanzada de la plataforma Lightrider
A nivel visual, el prototipo de 32” conserva el lenguaje general de la Lightrider de competición, con una silueta muy reconocible, tubo superior plano y delgado, suspensión trasera de un solo punto de giro con flexión controlada en los tirantes y un pequeño bieleta que acciona el amortiguador situado en posición invertida delante del tubo de sillín.
La principal diferencia está en la integración de las ruedas de 32”, que obliga a modificar zonas clave del cuadro. El espacio disponible entre la cubierta trasera, el punto de giro principal y el tubo de sillín es mucho más crítico que en una 29”, por lo que el diseño parece haber buscado contener al máximo el crecimiento de las vainas y mantener una geometría utilizable en competición.
También se aprecian cambios en los tirantes, con una forma más marcada cerca de las punteras, una zona que podría estar relacionada con el control de la flexión del carbono en la parte trasera. En una bicicleta que usa la deformación calculada de los tirantes como parte del funcionamiento de la suspensión, este tipo de detalles tiene una importancia directa en la respuesta del conjunto.
Thömus 32″
Cambios en la parte trasera, la bieleta y la dirección
El mayor diámetro de rueda obliga a retocar zonas clave del cuadro sin romper la identidad de la bici
El prototipo también muestra diferencias en la bieleta, que parece más corta que en la versión actual de la Lightrider. La zona del puente entre los tirantes cambia de posición y pasa a adoptar una solución arqueada por debajo, una modificación lógica teniendo en cuenta el mayor volumen de la rueda trasera.
En la parte delantera, el tubo de dirección parece más compacto y con una prolongación hacia delante, una solución que permitiría dejar el puesto de conducción lo más bajo posible y, al mismo tiempo, conservar espacio suficiente entre la rueda delantera y el cuadro. Este es uno de los grandes retos de una MTB de XC con ruedas de 32”: integrar un diámetro mayor sin penalizar demasiado la altura del manillar, la posición del ciclista o la agilidad de la bicicleta.
El cuadro mantiene puertos laterales para el guiado interno de cables en la zona de la dirección, en lugar de recurrir a una integración completamente interna a través de la dirección. Es un detalle interesante porque, aunque el conjunto parece muy avanzado, todavía conserva soluciones prácticas y orientadas al uso real de equipo.
La cubierta Schwalbe Rick XC Pro, por primera vez vista en 32″.
DT Swiss y Schwalbe, piezas clave del proyecto
El proyecto no solo afecta al cuadro: también exige horquillas, ruedas y cubiertas específicas
Una bicicleta de 32” no depende solo del cuadro. Para que el concepto sea viable hacen falta horquillas, ruedas y cubiertas específicas, y ahí es donde entran los socios técnicos del equipo. El prototipo se ha visto montado con una horquilla DT Swiss sin gráficos visibles, ruedas DT Swiss XRC 1200 de carbono en medida 32” y cubiertas Schwalbe Rick Race Pro también en ese diámetro.
La presencia de estos componentes indica que el desarrollo va más allá de una prueba puntual. DT Swiss ya había sido vista trabajando con material específico de 32” en el entorno de la Copa del Mundo, y Lenzerheide confirma que el desarrollo de esta medida empieza a involucrar a más actores técnicos dentro del paddock.
En el caso de una bici de XC, el peso, la rigidez, la aceleración y la precisión de dirección son factores determinantes. Una rueda de mayor diámetro puede aportar ventajas en velocidad mantenida y capacidad para superar obstáculos, pero también plantea interrogantes sobre la respuesta en cambios de ritmo, la manejabilidad en circuitos revirados y el comportamiento en subidas muy técnicas.
Thömus 32″
Pruebas reales, pero con cautela antes de competir
El equipo está usando Lenzerheide como banco de pruebas real, pero sin asumir riesgos innecesarios
Lo más relevante es que la Thömus Maxon no está probando este prototipo en un entorno cerrado o en un simple test privado, sino dentro del contexto de una Copa del Mundo. Mathias Flückiger y Alessandra Keller han rodado con la bici en Lenzerheide, lo que permite al equipo obtener información directa en un circuito de máximo nivel y compararla con sus bicicletas habituales de 29”.
Aun así, el salto a la competición no parece inmediato. La lectura más lógica es que el equipo está recopilando datos y sensaciones antes de tomar una decisión definitiva. En una Copa del Mundo, la prioridad sigue siendo competir con material totalmente validado, y una bici tan distinta puede implicar riesgos en ajustes, sensaciones y respuesta en carrera.
Además, las normas de la Copa del Mundo obligan a competir en XCC y XCO con la misma bicicleta. Si los corredores afrontan el Short Track con sus bicicletas habituales de 29”, eso acabará con las posibilidades de que el prototipo de 32” se utilice después en el XCO del fin de semana. Por ahora, todo apunta a una fase de test avanzado más que a un estreno competitivo inminente.
Thömus 32″
El eterno debate: ¿más grandes significa más rápidas?
La gran pregunta no es si una 32” parece rápida, sino si el cronómetro confirma que lo es
El argumento a favor de las 32” es relativamente claro: mayor diámetro, mejor capacidad para pasar por encima de obstáculos, más inercia y una posible ventaja en velocidad mantenida. En circuitos de XC cada vez más rápidos, físicos y técnicos, cualquier mejora en eficiencia puede ser decisiva.
Pero también existen dudas evidentes. Una rueda más grande suele implicar más peso, mayor momento de inercia y más dificultad para mantener una bicicleta compacta, ligera y reactiva. En el XC moderno, donde se alternan aceleraciones violentas, subidas explosivas, pasos técnicos y curvas cerradas, no basta con rodar mejor en línea recta.
La historia del MTB ya vivió una discusión similar con la transición de las 26” a las 29”. Al principio hubo dudas sobre aceleración, agilidad y diversión, pero el cronómetro acabó imponiendo la nueva medida en XC. Ahora, con las 32”, el debate vuelve a abrirse, aunque en un contexto mucho más especializado y con bicicletas de 29” que ya han alcanzado un nivel de rendimiento enorme.
Por ahora, la Thömus Maxon ya ha colocado el debate sobre la mesa. El año pasado ya capturamos pruebas similares de BMC en Andorra, pero con material mucho más «verde». Lenzerheide no parece el escenario de su estreno en carrera, pero sí puede ser recordada como una de las primeras apariciones serias de una nueva generación de prototipos de XC con ruedas de 32”.