15 agosto 2026

Obligados a elegir una sola MTB para competir en XC y DH, ¿la Downieville Classic conserva la esencia original del MTB?

Dos días, dos disciplinas y una única bicicleta: la Downieville Classic sigue buscando al biker más completo y no solo al mejor especialista.
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Downieville Classic

La bicicleta que permite ganar tiempo en la subida también debe sobrevivir a un descenso de más de 24 km

En un deporte dividido en bicicletas de cross country, downcountry, trail, enduro y descenso, la Downieville Classic mantiene una norma tan sencilla como exigente: quien quiera ganar la categoría All-Mountain debe disputar una carrera de cross country y otra de descenso con exactamente la misma bicicleta. No se pueden sustituir neumáticos, ruedas, suspensiones ni otros componentes entre ambas jornadas. El resultado es una de las pocas competiciones donde la elección del material sigue siendo una parte central del desafío y donde ganar exige algo más que destacar en una especialidad.

Dos carreras opuestas y una sola bicicleta

La Downieville Classic se celebra en el entorno de Downieville, una pequeña localidad de la Sierra Nevada de California rodeada por una extensa red de senderos. Su categoría más característica recibe el nombre de All-Mountain World Championships, aunque no se trata de un Campeonato del Mundo reconocido por la UCI, sino de la denominación propia que utiliza la organización.

El programa combina dos pruebas muy diferentes. El sábado se disputa un cross country punto a punto de 26,5 millas, unos 42,6 km, con aproximadamente 1.372 m de ascenso y 1.737 m de descenso. El recorrido parte de Sierra City, supera una larga subida inicial y continúa por algunos de los senderos más conocidos de la zona hasta llegar a Downieville.ç

Downieville Classic

El DH tiene más de 1.600 metros negativos

El domingo llega el Downieville Downhill, un descenso de 15 millas, alrededor de 24,1 km. Su perfil no es el de una manga convencional de Copa del Mundo: acumula unos 1.626 m de bajada, pero también aproximadamente 308 m de ascenso. Es una prueba larga, física y muy rápida, con zonas de pedaleo, piedras, raíces y tramos donde la resistencia del material resulta tan importante como la capacidad técnica del corredor.

Para entrar en la clasificación All-Mountain es obligatorio completar ambas pruebas con la misma bicicleta. Antes del cross country se realiza un control de componentes y de peso, que se repite antes del descenso. No está permitido sustituir ni modificar piezas y, si la bicicleta no presenta el mismo peso, el corredor queda fuera de esta categoría. Los profesionales también deben completar el cross country en menos de tres horas.

La clasificación no suma los tiempos de ambas jornadas. Cada posición equivale a un número de puntos y vence quien obtiene la cifra total más baja. En caso de empate, decide el resultado del descenso. Este sistema concede un peso importante a la regularidad, pero también favorece ligeramente al corredor más rápido bajando cuando dos participantes terminan igualados.

Downieville Classic

Una carrera nacida en 1995 como Coyote Classic

Downieville empezó con rígidas de acero, frenos cantilever y horquillas de elastómeros con unos 80 mm de recorrido

El origen de la prueba se remonta a 1995. Greg Williams creó entonces la Coyote Classic para impulsar Coyote Adventures, su incipiente empresa de rutas guiadas. La organización necesitaba cerrar la calle principal de Downieville, algo que inicialmente no convenció a todos sus habitantes. Williams fue puerta por puerta explicando el proyecto hasta conseguir el apoyo de una población que hoy apenas ronda los 200 residentes durante todo el año.

Aquella primera edición pertenecía a una época muy diferente del mountain bike. Las bicicletas eran, en su mayoría, rígidas de acero con frenos cantilever y horquillas de elastómeros de alrededor de 80 mm. La distinción entre una bicicleta de XC, trail o enduro todavía no existía en los términos actuales. La misma MTB servía para subir, bajar, competir y salir cualquier otro día de la semana. Terminar los senderos de Downieville sin averías y manteniendo el control ya era parte del resultado.

La carrera fue creciendo hasta convertirse en una referencia del MTB estadounidense y en uno de los grandes encuentros ciclistas de la zona. Al componente competitivo se añadieron actividades como el salto al río, el arrastre de troncos por la calle principal, conciertos y una feria de marcas. Durante años, la organización incluso entregó pepitas de oro al primer hombre y a la primera mujer que coronaban la subida del cross country, una referencia directa al pasado minero de la localidad.

Antes de 2020, la prueba solo había dejado de celebrarse en 2004. El dinero aportado aquel año por Santa Cruz Bicycles se destinó a poner en marcha la Sierra Buttes Trail Stewardship, la organización sin ánimo de lucro que construye y mantiene senderos en la región y que actualmente es beneficiaria de los fondos generados por el evento. Tras una pausa de tres años por la pandemia y los incendios forestales, la Downieville Classic regresó en 2023 para celebrar su 25ª edición. La de 2026 ha sido la 28ª.

Downieville Classic

Ruth Holcomb y Tobin Ortenblad, campeones All-Mountain de 2026

Los dos campeones absolutos ganaron con la misma plataforma: la nueva Santa Cruz Blur 5 de 120 mm

Ruth Holcomb y Tobin Ortenblad fueron los ganadores de la categoría profesional All-Mountain en 2026. Ambos compitieron con la nueva Santa Cruz Blur 5, una doble suspensión de ruedas de 29” y 120 mm de recorrido delante y detrás. Que la victoria llegase con una bicicleta procedente del XC, pero adaptada a un uso considerablemente más agresivo, resume la evolución reciente de las bicicletas de competición.

Holcomb terminó segunda en el cross country, por detrás de Haley Smith, y ganó el descenso con 50:26, dos minutos por delante de Hannah Simms. Esa combinación le permitió imponerse en la general femenina por delante de Smith y Simms.

Su Santa Cruz Blur 5 CC en talla M pesaba 11 kg con pedales y portabidones. Montaba suspensiones RockShox SID Ultimate y SIDLuxe Ultimate con sistema Flight Attendant, ruedas Reserve 28|XC y neumáticos Maxxis Rekon Race de 2,4” con carcasa EXO. Los frenos SRAM Motive de cuatro pistones utilizaban discos de 180 mm en ambos ejes. No era una trail de largo recorrido, pero tampoco una bicicleta de XC minimalista: tija telescópica de 150 mm, cubiertas con más agarre que unas Aspen y componentes dimensionados para soportar un descenso largo y pedregoso.

Tobin Ortenblad acabó segundo en las dos carreras. Andrew L’Esperance ganó el cross country y Marco Osborne fue el más rápido en el descenso, pero la regularidad de Ortenblad le dio su primer título All-Mountain. Empató a puntos con L’Esperance y su segunda posición en el descenso, frente a la tercera del canadiense, resolvió la clasificación a su favor.

La Blur 5 CC de Ortenblad, en talla XL, pesaba 11,7 kg. También empleaba suspensiones RockShox Flight Attendant con 120 mm de recorrido, ruedas Reserve 28|XC con bujes DT Swiss 180, cubiertas Maxxis Rekon Race de 2,4” y frenos SRAM Motive con discos de 180 mm. Su elección de neumáticos fue especialmente reveladora: descartó las Aspen, más rápidas, para disponer de mayor agarre, aunque mantuvo una configuración ligera sin insertos.

Vencedores 2026

Los ganadores de cada disciplina y sus bicicletas

Las cuatro bicicletas ganadoras tenían doble suspensión, ruedas de 29” y entre 115 y 140 mm de recorrido delantero

La prueba femenina de cross country fue para Haley Smith, que completó el recorrido en 2:16:37.9 y aventajó en más de diez minutos a Holcomb. Compitió con una Factor Lando XC de 11,1 kg, aproximadamente, equipada con una horquilla Fox 34 SL ajustada a 115 mm, amortiguador Fox Float SL de 120 mm y tija telescópica de 75 mm. Eligió un neumático Vittoria Barzo de 2,4” delante y un Mezcal de 2,4” detrás, ambos con insertos. Smith terminó además tercera en el descenso y segunda en la general All-Mountain.

Andrew L’Esperance ganó el cross country masculino en 1:57:44.0 pese a detenerse para reparar un pinchazo. Utilizó una Ibis Ripley SL de 11,9 kg con 120 mm delante y detrás, horquilla Fox 34 SL, ruedas Race Face Era SL y cubiertas Maxxis Aspen AT de 2,4”. Para afrontar el descenso instaló frenos Shimano XTR de cuatro pistones, un buen ejemplo de cómo la preparación para Downieville obliga a aceptar cierto peso adicional a cambio de control y fiabilidad. Al día siguiente fue tercero en el descenso y segundo en la general.

Marco Osborne se impuso en el descenso masculino con 44:11 sobre una Transition Spur mucho más orientada a bajar. Su montaje pesaba 13,3 kg y combinaba una horquilla Fox 36 SL de 140 mm con 120 mm de recorrido trasero, tija telescópica de 200 mm, cubiertas WTB Peacekeeper de 2,4” y frenos Shimano XTR de cuatro pistones. Terminó 16º en el cross country y sexto en la general All-Mountain. Su bicicleta era más lenta cuesta arriba que las Blur o la Ripley SL, pero le proporcionaba margen adicional en los tramos más agresivos.

Las bicicletas ganadoras muestran que no existe una única respuesta correcta. La Santa Cruz Blur 5 representaba el compromiso más equilibrado, la Factor Lando y la Ibis Ripley SL priorizaban el rendimiento en el cross country, y la Transition Spur de Osborne aceptaba más peso para maximizar la velocidad en el descenso.

Santa Cruz Blur 5 del vencedor

¿Es Downieville la prueba que mejor conserva la esencia del MTB?

Downieville no busca la bicicleta perfecta para una disciplina, sino la menos imperfecta para todas

Afirmar que una única prueba representa mejor que ninguna otra la esencia del mountain bike siempre contiene una parte subjetiva. Existen carreras por etapas, pruebas de enduro, maratones y aventuras autosuficientes que también premian la resistencia, la técnica y la capacidad de adaptación. Pero pocas competiciones convierten la polivalencia del corredor y de la bicicleta en una condición reglamentaria tan visible como Downieville.

Su mayor virtud es que obliga a asumir compromisos. Una cubierta ligera ahorra energía durante 42,6 km, pero puede sufrir en las piedras del descenso. Una horquilla más robusta permite atacar las bajadas con mayor seguridad, pero penaliza en la larga subida inicial. Unos frenos potentes, una tija telescópica larga o unos discos grandes aportan control, aunque aumentan el peso. El corredor debe decidir qué está dispuesto a perder para ser competitivo en el conjunto.

Esa lógica conecta directamente con el MTB de sus primeras décadas. Las bicicletas originales no habían sido diseñadas para recorrer una única clase de circuito. Debían subir por pistas, atravesar senderos, soportar descensos largos y regresar a casa. La habilidad no consistía únicamente en extraer el máximo rendimiento de una máquina especializada, sino en gestionar sus limitaciones.

Transition de Marco Osborne

Un formato recuperable para reivindicar el terreno del MTB

En un momento en el que el gravel gana terreno en pruebas de MTB construidas casi exclusivamente sobre pistas y recorridos poco técnicos, el mountain bike debería buscar su atractivo precisamente donde conserva una identidad propia: el mundo off-road más variado, técnico y exigente. Las bicicletas actuales permiten pedalear con enorme eficiencia y, al mismo tiempo, afrontar senderos que hace unos años parecían reservados a máquinas mucho más pesadas. Formatos como el de Downieville aprovechan esa evolución y recuerdan que el futuro del MTB no pasa por simplificar sus recorridos hasta acercarlos al gravel, sino por utilizar la excepcional polivalencia de las bicicletas modernas para recuperar pruebas donde subir, bajar, superar obstáculos y adaptarse al terreno vuelvan a formar parte de un mismo desafío.

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