Van der Poel ha renunciado a la posibilidad de competir sobre el mismo circuito que se utilizará en el Mundial
Mathieu van der Poel volverá a competir en carretera en el Tour de Luxemburgo después de su paréntesis en el MTB. El neerlandés ha diseñado una aproximación al Mundial de Montreal muy distinta a la seguida por la mayoría de sus principales rivales, renunciando a las clásicas canadienses para continuar entrenando en España.
Los favoritos ya están en Canadá
La cercanía entre los Grandes Premios de Québec y Montreal y el Mundial de carretera ha convertido las dos clásicas canadienses en la preparación más lógica para muchos de los aspirantes al maillot arcoíris. No se trata únicamente de viajar con antelación y adaptarse al horario, sino de competir sobre el terreno en el que se decidirá el campeonato.
El GP de Montreal tenía todavía más valor como prueba, puesto que compartía buena parte de su recorrido con la carrera mundialista. Remco Evenepoel, Isaac del Toro, Paul Seixas, Mattias Skjelmose y Tom Pidcock han sido algunos de los nombres importantes que han optado por esta vía. Todos ellos han podido acumular competición de alto nivel, adaptarse a las condiciones de Canadá y obtener información directa sobre un circuito especialmente exigente.
Otra alternativa ha sido prolongar la temporada de vueltas por etapas. Wout van Aert, por ejemplo, ha llegado hasta el final de La Vuelta a España, acumulando un bloque de competición completamente diferente, pero también con una carga considerable de kilómetros y días de carrera.

Freddy Ovett
Van der Poel acumula grandes jornadas de entrenamiento en España
Tres salidas consecutivas junto a Freddy Ovett revelan un bloque de entrenamiento enorme, coronado aparentemente por una jornada de unas ocho horas para Van der Poel
Mathieu van der Poel no ha competido en las clásicas canadienses, pero eso no significa que haya elegido una aproximación más relajada al Mundial. Las últimas actividades compartidas en Strava por Freddy Ovett, su compañero habitual de entrenamiento, muestran tres jornadas consecutivas de mucho volumen por la zona de Dénia, con un total registrado por el británico de 465,86 km, 7.201 metros de desnivel positivo y más de 14 horas y media sobre la bicicleta.
El primer entrenamiento, realizado el 11 de septiembre, fue una salida de 162,21 km, 2.793 metros de desnivel y 4 horas y 57 minutos. Un día después, Ovett completó otros 143,07 km con 1.981 metros de ascensión en 4 horas y 39 minutos. Dos jornadas que, por sí solas, ya reflejan una carga considerable y que parecen responder a la búsqueda de recorridos con continuas subidas, una preparación lógica para un Mundial como el de Montreal.
Pero la actividad más reveladora llegó en el tercer día. Ovett publicó una salida de 160,58 km, 2.427 metros de desnivel y 4 horas y 59 minutos bajo el título «Tres horas menos que el otro, pero ha sido un buen día». Aunque no menciona directamente a Van der Poel, todo apunta a que se refiere al neerlandés, con quien aparece entrenando durante este bloque en España.
De ser así, Van der Poel habría prolongado aquella jornada durante unas tres horas más después de separarse de Ovett. Eso situaría su entrenamiento cerca de las ocho horas, aunque no es posible conocer la distancia ni el desnivel finales porque su actividad completa no se ha publicado. Lo que sí deja claro el mensaje es que, después de acompañar a Ovett durante una salida de casi cinco horas y más de 160 km, MVDP todavía continuó entrenando durante un periodo muy considerable.

Van der Poel podría haber completado cerca de ocho horas sobre la bicicleta en la última jornada de su bloque en España
Los datos permiten entender mejor la elección de Van der Poel. Mientras Remco Evenepoel, Isaac del Toro, Paul Seixas, Mattias Skjelmose y Tom Pidcock medían su estado de forma en Canadá, el neerlandés acumulaba un bloque de resistencia y desnivel completamente controlado desde España. Su preparación carece del ritmo táctico y la intensidad imprevisible de la competición, pero incluye un volumen difícil de alcanzar entre dos clásicas WorldTour y sin el desgaste añadido de un viaje transatlántico.
La incógnita es si este trabajo está pensado únicamente para el Mundial o si también busca darle una base suficiente para asimilar los cinco días del Tour de Luxemburgo. La carrera comenzará apenas unos días después de este exigente bloque, por lo que Van der Poel llegará con una carga de entrenamiento enorme antes de recuperar el contacto con el pelotón. Luxemburgo servirá para transformar todo ese volumen en ritmo competitivo antes de viajar finalmente a Montreal.

Luxemburgo será su regreso a la carretera
El Tour de Luxemburgo será el único bloque competitivo de Van der Poel entre el Mundial de XCO y el Mundial de carretera
La siguiente aparición de Van der Poel será en el Škoda Tour de Luxemburgo, que se disputará del 16 al 20 de septiembre. La prueba contará con cinco etapas y le permitirá recuperar el ritmo del pelotón antes de viajar a Montreal, donde la prueba en línea masculina del Mundial se celebrará el 27 de septiembre.
Será también su regreso a la carretera tras el paréntesis dedicado al MTB. Van der Poel centró buena parte de su verano en intentar conquistar el Mundial de XCO de Val di Sole, un objetivo para el que había ofrecido señales positivas con su segunda posición en la Copa del Mundo de Les Gets. Sin embargo, en el Mundial nunca consiguió alcanzar la lucha por las primeras posiciones, mientras Tom Pidcock remontaba desde una zona retrasada de la parrilla para acabar conquistando el título.
Tras esa decepción, Van der Poel ha tenido que cambiar rápidamente el foco. Luxemburgo será su oportunidad para recuperar automatismos en carretera y comprobar su estado de forma, aunque el tipo de esfuerzo será diferente al de las clásicas canadienses. El hecho de disputar cinco jornadas consecutivas también puede permitirle sumar una carga competitiva importante sin necesidad de adelantar el viaje a Norteamérica.

Una preparación diferente para un corredor diferente
Van der Poel llegará al Mundial con menos referencias del recorrido, pero con una preparación diseñada completamente a su medida
La apuesta tiene ventajas y riesgos. Evenepoel, Del Toro, Seixas, Skjelmose o Pidcock llegarán al Mundial con experiencia reciente sobre el terreno y después de medirse directamente entre ellos. Van der Poel, en cambio, habrá podido desarrollar una preparación mucho más controlada, sin mostrar su verdadero estado de forma ante sus rivales y con Luxemburgo como último test.
No es la primera vez que el neerlandés sigue un calendario diferente al de sus grandes objetivos. Su capacidad para combinar carretera, ciclocross y MTB le ha obligado a construir temporadas poco convencionales, con cambios de disciplina y bloques de preparación que no siempre encajan con el camino seguido por el resto del pelotón.
En Montreal se comprobará si esa diferencia vuelve a jugar a su favor. Van der Poel llegará sin haber competido en las dos grandes citas previas disputadas en Canadá, pero con varias semanas de entrenamiento específico en España y cinco días de competición en Luxemburgo. Un camino menos evidente hacia el Mundial, aunque plenamente coherente con la forma en la que ha gestionado buena parte de su carrera deportiva.