El Lapierre PXR Racing ya es historia. La estructura se despidió en Les Gets después de apenas ocho meses compitiendo bajo esa denominación, aunque sus raíces se remontaban mucho más atrás gracias a la unión de buena parte del antiguo Ghost Factory Racing y del Lapierre Mavic Unity. Tras conocerse el cierre a través de los propios integrantes del equipo, Lapierre ha publicado ahora su explicación oficial sobre una decisión directamente relacionada con la delicada situación económica que atraviesa la compañía.
Les Gets fue la última carrera del Lapierre PXR Racing
El equipo confirmó tras Les Gets que aquella había sido su última carrera como estructura profesional
La desaparición del equipo empezó a hacerse pública antes de la Copa del Mundo de Les Gets, especialmente a raíz del anuncio de retirada de Anne Terpstra. La neerlandesa explicó entonces que la cancelación del programa Lapierre PXR Racing había acelerado su decisión de abandonar la competición de máximo nivel.
La prueba francesa acabó convirtiéndose en una despedida cargada de simbolismo. Los corredores y el personal ya sabían que era su último fin de semana juntos y, una vez finalizado el XCO, el propio equipo confirmó que había cruzado la meta por última vez. Los posteriores Campeonatos del Mundo de Val di Sole fueron disputados por los ciclistas con sus respectivas selecciones nacionales, ya fuera de la actividad habitual de la estructura comercial.
El final resulta especialmente abrupto porque el Lapierre PXR Racing se había presentado a comienzos de 2026 como el renovado proyecto oficial de la marca para la Copa del Mundo de XCO. Su plantilla estaba formada por Nicole Koller, Anne Terpstra, Caroline Bohé, Anton Cooper y Tobias Lillelund, junto a buena parte del personal procedente del Ghost Factory Racing.

Un proyecto nuevo que heredaba una estructura histórica
El Lapierre PXR Racing nació de la unión de buena parte del Ghost Factory Racing y el Lapierre Mavic Unity
Aunque el nombre Lapierre PXR Racing apenas ha sobrevivido una temporada, el equipo no partía de cero. Nicole Koller, Anne Terpstra y Caroline Bohé continuaban dentro de la estructura que había competido durante años como Ghost Factory Racing, acompañadas por el responsable del equipo Thomas Wickles. Anton Cooper y Tobias Lillelund procedían, por su parte, del desaparecido Lapierre Mavic Unity.
El proyecto reunía así los dos principales programas de XCO vinculados a Accell Group, propietario tanto de Ghost como de Lapierre. Lo que inicialmente parecía una reorganización para reforzar la presencia del grupo en la Copa del Mundo terminó quedando atrapado por los problemas financieros de la propia compañía.
En lo deportivo, el cierre tampoco llega por falta de resultados. Nicole Koller ocupa la cuarta posición en la general de la Copa del Mundo de short track y ha sido una de las grandes protagonistas de la temporada. Lapierre insiste precisamente en separar el rendimiento del equipo de una decisión que define como exclusivamente financiera.

Lapierre admite que no puede seguir financiando el equipo
“No se trata de una decisión deportiva ni de una valoración sobre los ciclistas o el personal”
En su comunicado, Cycles Lapierre reconoce que su situación actual le obliga a aplicar medidas inmediatas para conservar liquidez y que ya no puede sostener económicamente el programa de competición.
“No se trata de una decisión deportiva ni de una valoración sobre los ciclistas o el personal. Lapierre PXR Racing ha representado a la marca al máximo nivel”, señala la compañía, que también lamenta expresamente las consecuencias para Nicole Koller, Anne Terpstra, Caroline Bohé, Anton Cooper, Tobias Lillelund y el resto de trabajadores de la estructura.
Según la marca, participar en una prueba de Copa del Mundo supone asumir gastos de desplazamiento, alojamiento, logística, asistencia técnica y personal. En su situación actual, cualquier inversión que no sea imprescindible para garantizar la continuidad inmediata del negocio ha quedado paralizada.
Lapierre asegura que está tratando directamente con los ciclistas y trabajadores todos los aspectos contractuales, los gastos pendientes, los desplazamientos y el material. La compañía no ha detallado públicamente la situación individual de cada integrante.

La prioridad es mantener Lapierre en funcionamiento
La marca debe concentrar sus recursos en los empleados, la actividad comercial, los clientes y la búsqueda de un inversor
El cierre del equipo es una consecuencia directa de la crisis de Accell Group, matriz de Lapierre y de otras marcas como Ghost, Haibike, Batavus, Koga o Raleigh. La insolvencia del grupo ha dejado a sus diferentes filiales intentando asegurar su futuro de forma independiente.
Cycles Lapierre solicitó en Francia la apertura de un procedimiento de reorganización judicial y el Tribunal Mercantil de Dijon autorizó el inicio de un periodo de observación de seis meses. Esta vía permite a la empresa mantener su actividad mientras trabaja en un plan de continuidad y busca un inversor industrial o financiero.
La compañía señala que sus prioridades actuales son proteger el empleo, mantener las operaciones esenciales, atender a clientes y distribuidores, garantizar el servicio posventa y completar la búsqueda de ese nuevo inversor. En esas circunstancias, continuar destinando recursos a la competición profesional ha dejado de ser una opción viable.
“Los ciclistas y el personal no han provocado las dificultades financieras de la empresa”, reconoce Lapierre. “Agradecemos su compromiso, sus resultados y la profesionalidad con la que han representado a la marca. Lamentamos profundamente las consecuencias de una decisión que se ha vuelto financieramente inevitable”.
No hay una disolución legal, pero tampoco fecha para regresar
Una posible recuperación del programa solo llegaría con un nuevo inversor y un presupuesto de competición independiente y sostenible
Lapierre matiza que no está anunciando formalmente la disolución legal del equipo. La marca ha suspendido su financiación y las consecuencias deportivas, contractuales y jurídicas todavía se están gestionando con la dirección de la estructura y sus integrantes.
Sobre el papel, la compañía deja abierta la posibilidad de recuperar su presencia en la competición. Sin embargo, no existe una fecha prevista y cualquier regreso dependería primero de encontrar un inversor que garantice la continuidad de Lapierre y, posteriormente, de conseguir un presupuesto específico y sostenible para el programa deportivo.
También sería posible que la estructura intentara sobrevivir mediante una fuente de financiación alternativa, aunque tendría que hacerlo sin recursos aportados por Cycles Lapierre y cumpliendo tanto los contratos existentes como las exigencias de la UCI. A efectos prácticos, Les Gets puso fin al recorrido del Lapierre PXR Racing tal como había sido concebido para 2026.
La desaparición del equipo no significa que Lapierre abandone definitivamente la competición de alto nivel, pero sí deja claro el orden de prioridades en el momento más delicado de su historia reciente. Antes de plantearse cualquier regreso a la Copa del Mundo, la marca necesita asegurar su propia continuidad como fabricante.