Su llegada al Scott-SRAM le abrió las puertas del Q36.5 de carretera
En la pasada París Roubaix debutaba, contra todo pronóstico, un biker que pocos meses antes apenas sabía lo que era competir en carretera. Era Filippo Colombo, que llegaba a esta clásica tras haber demostrado un excepcional rendimiento en el Tour de Flandes. Pero una caída le provocó varias fracturas en su codo izquierdo, un contratiempo que le iba a apartar de los circuitos durante casi 5 meses.

Colombo salió a por todas y solo Cooper pudo con él
Colombo ha tenido un arranque de competición sobresaliente teniendo en cuenta todo el tiempo de inactividad. Se situó en cabeza de carrera desde el inicio y solo Anton Cooper parecía en disposición de plantarle cara. Así fue, y el neozcelandés conseguiría destacarse en solitario y llevarse la victoria. Tras él, Colombo lograba aguantar la 2a plaza por delante del también neozelandés Ben Oliver. Un retorno triunfal a la competición.

Keller se impuso a Neff a base de fuerza