19 junio 2026

Una bici con IA para adelantarse a los accidentes, la visión de la Canyon Predict

Canyon lleva a Eurobike una bici que parece más cerca de la ciencia ficción que del presente del ciclismo de carretera. Se llama Canyon Predict y, por ahora, es un prototipo, pero su propuesta es muy concreta: convertir la bicicleta en un sistema inteligente capaz de leer el entorno, anticipar riesgos y ayudar al ciclista antes de que la situación se complique.
Canyon Predict

Canyon Predict convierte la seguridad de la bicicleta en un sistema predictivo

Canyon presentará en Eurobike su prototipo Canyon Predict, una bicicleta de carretera de alto rendimiento que no busca únicamente ser más rápida, más aerodinámica o más ligera, sino también más capaz de proteger al ciclista en situaciones reales de tráfico, superficies cambiantes o rodaje en grupo. La idea de fondo es clara: si los coches han incorporado durante años sistemas de asistencia a la conducción, detección de riesgos y ayudas activas a la seguridad, la bicicleta también puede avanzar en esa dirección.

El concepto parte de una premisa muy directa. La seguridad sobre la bicicleta sigue dependiendo en gran medida de la atención del ciclista, de su capacidad para interpretar el tráfico, de su experiencia y de su margen de reacción. Canyon Predict intenta cambiar ese enfoque mediante una arquitectura electrónica integrada que combina cámaras, radares, sensores distribuidos por la bicicleta y procesamiento Edge AI, es decir, inteligencia artificial ejecutada directamente en la propia bici, sin depender de conexión a internet ni de procesamiento en la nube.

El resultado es una bicicleta capaz de analizar lo que sucede alrededor del ciclista en tiempo real, interpretar la dirección y velocidad de otros usuarios de la vía, anticipar trayectorias, detectar superficies potencialmente peligrosas y comunicar al ciclista el nivel de riesgo mediante señales visuales, hápticas y datos en pantalla. No se trata solo de avisar de que algo está cerca, sino de intentar prever qué puede ocurrir a continuación.

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Canyon Predict

Una bici que “ve” alrededor del ciclista

El prototipo utiliza cuatro cámaras, dos radares y sensores integrados en las ruedas

El corazón del sistema es lo que Canyon denomina Cognitive Core, una unidad de procesamiento integrada en la bicicleta que recibe información de un conjunto de sensores repartidos por el cuadro y las ruedas. El prototipo utiliza cuatro cámaras para ofrecer una visión de 360º, dos radares para medir la distancia y el ángulo de llegada de vehículos por delante y por detrás, sensores de presión en los neumáticos y un buje DT Swiss con sensor de movimiento 6D.

Ese buje incorpora acelerómetro y giroscopio, además de batería y Bluetooth LE, para medir movimientos longitudinales, laterales, verticales y de rotación. Con esa información, el sistema puede interpretar mejor la dinámica real de la bicicleta, incluyendo velocidad, estabilidad, dirección y comportamiento en curva. Canyon plantea que estos datos puedan servir para funciones como asistencia a la frenada de emergencia, asistencia activa en curva o mantenimiento de trayectoria.

La parte visual del sistema también está completamente integrada. El manillar incorpora una pantalla central con información de seguridad, navegación y rendimiento, mientras que los extremos del cockpit incluyen indicadores luminosos que pueden mostrar alertas direccionales. Además, los mandos físicos ubicados en el interior de las manetas permiten controlar la interfaz sin soltar las manos del manillar.

Pantalla integrada en el manillar

Cuatro escenarios de uso: tráfico, distancia, terreno y grupo

Prediction Assist busca anticipar conflictos antes de que el ciclista tenga que reaccionar

Canyon ha estructurado el desarrollo del Predict alrededor de cuatro situaciones habituales en carretera. La primera es la presencia de conductores que no han visto al ciclista, con escenarios como puertas de coches que se abren, vehículos que giran sin detectar la bicicleta o situaciones de ángulo muerto. Aquí entra en juego Prediction Assist, una función que no se limita a detectar objetos, sino que intenta interpretar la intención de peatones, vehículos y tráfico alrededor del ciclista.

La segunda función es Distance Assist, pensada para mantener distancias seguras respecto a vehículos u otros ciclistas. El sistema puede analizar la intención de frenada de un coche mediante sus luces, calcular la distancia de parada del ciclista y cruzar esa información con el agarre estimado de los neumáticos. Si el riesgo aumenta, el sistema puede enviar avisos hápticos progresivos y, si no hay reacción, activar una alerta visual o sonora.

Distintos escenarios que nos encontramos encima de la bici

Terrain Assist interpreta el estado del terreno como un factor de seguridad

El tercer escenario es Terrain Assist, centrado en el estado del terreno. El sistema puede detectar superficies con bajo agarre, zonas húmedas, grava, hielo, reflejos, irregularidades, bolardos o cristales, y ajustar la advertencia en función del nivel de riesgo calculado. Canyon también contempla que, en el futuro, esta función pueda combinar datos de mapas GPX, aprendizaje mediante IA y experiencia acumulada por otros usuarios para anticipar el tipo de superficie antes de llegar a ella.

La cuarta función es Group Ride Assist, orientada a salidas en grupo con otros usuarios del sistema Predict. Canyon habla de inteligencia colectiva o “swarm intelligence”, con intercambio de datos de frenada, posición, estabilidad y dinámica del grupo. La idea es que el sistema ayude a mantener una formación más estable, mejorar la coordinación, advertir de ciclistas que pierden contacto o se aproximan, y favorecer una mejor eficiencia en el rebufo.

Canyon Predict

No depende de la nube y puede actuar sobre la bicicleta

El procesamiento Edge AI evita depender de conexión a internet para analizar riesgos

Uno de los puntos más importantes del sistema es que el procesamiento se realiza en la bicicleta. Canyon defiende este enfoque porque reduce la latencia, evita depender de cobertura móvil y mejora la privacidad al no tener que enviar datos a la nube para interpretar riesgos inmediatos. Es una diferencia clave respecto a muchas soluciones conectadas, que pueden ser útiles, pero introducen retrasos o dependen de una infraestructura externa.

La otra gran diferencia frente a un radar convencional es que Canyon Predict no se queda en el aviso. En determinadas situaciones críticas, el ciclista podría actuar sobre hardware adaptativo, como bajar la tija de forma remota para reducir el centro de gravedad y mejorar la estabilidad antes de afrontar una maniobra de emergencia. Es una idea especialmente llamativa porque traslada a una bicicleta de carretera un concepto que hasta ahora asociamos más a la gestión dinámica de una MTB o una e-bike.

En el apartado energético, Canyon indica que el prototipo utiliza una batería fina integrada en el tubo diagonal, con una autonomía objetivo de 8 horas de uso. La batería sería accesible mediante una tapa de servicio, mientras que un sistema de dinamo en la rueda serviría como apoyo para alimentar el conjunto. Según la propia marca, la electrónica tendría un peso inferior a 100 gramos, aunque la batería podría sumar alrededor de 1 kg. El objetivo declarado es que la bicicleta completa se mantenga por debajo de los 10 kg.

Luz trasera en la Canyon Predict

Un prototipo 3D que podría llegar en unos tres años

Canyon habla de una posible llegada al mercado en aproximadamente tres años

Canyon deja claro que Predict sigue siendo un prototipo. La versión que se mostrará en Eurobike es una bicicleta impresa en 3D, desarrollada para demostrar que la tecnología puede producirse y funcionar como se espera. A partir de ahí, la marca debe valorar la aceptación del mercado, la evolución del coste de la tecnología y la viabilidad de llevar el sistema a producción.

La estimación de Canyon apunta a una posible introducción comercial en aproximadamente tres años. Además, la marca no plantea Predict como una solución exclusiva para un único modelo, sino como una plataforma de seguridad que podría aplicarse a varias bicicletas de su gama e incluso estar disponible para otras marcas en el futuro.

Fedja Delic, Head of Design de Canyon, explica el origen del proyecto a partir de la comparación con el automóvil: “Vimos hasta dónde ha llegado la industria del automóvil con la seguridad activa y la asistencia a la conducción, y después miramos la bicicleta. Había una desconexión enorme.”

También añade que el avance tecnológico ya permite plantear soluciones de este tipo: “Cuando te das cuenta de que la tecnología ya existe para proteger vidas, cuesta creer, y francamente cuesta aceptar, que nuestra industria todavía no la haya implementado.”

Luz delantera

Seguridad sin renunciar al rendimiento

Canyon intenta integrar la seguridad activa sin romper la experiencia de una bici de carretera rápida

Canyon insiste en que Predict no pretende convertir la bicicleta de carretera en un vehículo pesado, torpe o alejado de la experiencia deportiva. De hecho, el prototipo mantiene una silueta de bicicleta aerodinámica de alto rendimiento, con cuadro de carbono, cockpit integrado, ruedas de perfil alto y una estética muy cercana a una bicicleta de competición futurista.

Mazen Jrab, IoT Hardware Lead de Canyon, resume el enfoque del proyecto con una frase directa: “El ciclismo de carretera necesita una revolución en seguridad. Con Canyon Predict estamos transformando la seguridad para que pase de ser reactiva a predictiva.”

Kasia Niewiadoma-Phinney, ganadora del Tour de France Femmes y corredora del CANYON//SRAM Racing, también valora el potencial del sistema desde la perspectiva de una ciclista que entrena y compite habitualmente en carretera: “Entreno y compito mucho en carretera, y hay muchas ocasiones en las que disponer de datos sobre mi bicicleta y de cualquier otra medida de seguridad sobre otros usuarios de la vía sería bienvenido. Mejorar la sensación de seguridad sobre la carretera y ayudar a reaccionar ante circunstancias cambiantes beneficia a todo el mundo.”

Estética futurista

Una idea futurista, pero con problemas muy reales detrás

El punto de partida de Predict es una preocupación real: muchos usuarios no montan por miedo al tráfico

Más allá del impacto visual del prototipo, Canyon Predict nace de un problema muy concreto: muchas personas no montan en bicicleta porque no se sienten seguras. En la documentación del proyecto, Canyon cita estudios de Europa y Norteamérica que apuntan a la seguridad como una de las principales barreras para usar la bicicleta, tanto en desplazamientos diarios como en uso deportivo.

La marca también pone sobre la mesa el contraste entre la evolución de la seguridad en los coches y la situación de la bicicleta. Mientras los vehículos han incorporado durante años sistemas activos de asistencia, la bicicleta ha avanzado mucho en rendimiento, peso, integración y aerodinámica, pero bastante menos en tecnologías capaces de anticipar riesgos externos.

Por eso Canyon Predict resulta interesante incluso aunque todavía esté lejos de llegar a las tiendas. No es solo una bici conceptual para llamar la atención en una feria. Es una propuesta que abre una conversación relevante sobre el futuro de la seguridad ciclista, sobre la integración de la IA en bicicletas de alto rendimiento y sobre hasta qué punto una bicicleta puede ayudar al ciclista sin quitarle el control ni alterar la experiencia de rodar.

Canyon Predict

Integración con el casco Stingr Smart

El sistema también se puede conectar con el casco Stingr Smart de realidad aumentada

Además de la bicicleta, Canyon plantea la conexión del sistema con su casco Stingr Smart, un concepto de casco con realidad aumentada, visor desplegable y pantalla de visualización de datos. La idea es que la información del sistema Predict pueda llegar no solo a la pantalla integrada en el manillar, sino también al propio campo visual del ciclista, reduciendo todavía más la necesidad de desviar la mirada.

Esta conexión entre bicicleta, casco, sensores, pantalla, luces y procesamiento interno muestra hacia dónde quiere llevar Canyon la integración digital. No se trata de añadir un accesorio más a una bici de carretera, sino de imaginar una plataforma completa en la que la seguridad, el rendimiento y la información estén integrados desde el diseño inicial.

 

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