Una fábrica de 25.000 m²
El proyecto tiene una dimensión importante para la industria ciclista europea. La nueva fábrica tendrá unos 25.000 m² y permitirá producir, montar, probar y controlar la calidad de componentes de SRAM en territorio europeo. Según la información disponible, el nuevo centro podrá trabajar sobre el conjunto del catálogo de componentes de la marca, con más de 7.500 piezas diferentes.
SRAM quiere acercar la producción a los fabricantes europeos y reducir la dependencia logística de Asia
Más producción en Europa y más de 500 nuevos empleos
Uno de los datos más relevantes del anuncio es el impacto industrial y laboral del proyecto. SRAM prevé crear más de 500 nuevos puestos de trabajo en Coimbra, que se sumarán a las más de 300 personas que ya trabajan actualmente para la compañía en la zona. La nueva instalación incluirá funciones vinculadas a fabricación, desarrollo, calidad y operaciones, lo que indica que no será únicamente una planta de ensamblaje, sino un centro con capacidad productiva y técnica más amplia.

La nueva fábrica tendrá unos 25.000 m² y permitirá trabajar sobre más de 7.500 piezas del catálogo de SRAM
SRAM no ha planteado el proyecto como un traslado completo de su producción, sino como una ampliación estratégica de su capacidad europea. La producción de cadenas SRAM, pedales TIME y ruedas Zipp seguirá en las instalaciones ya existentes de Coimbra, mientras que el nuevo centro asumirá una función complementaria y más amplia dentro del suministro para Europa.
Coimbra, una zona clave para la industria de la bicicleta en Portugal
Coimbra ya es un enclave importante para SRAM, con producción de cadenas y actividad vinculada a Zipp y TIME
Para SRAM, reforzar su presencia en Coimbra permite apoyarse en una base ya existente. La compañía ya fabrica allí millones de cadenas al año, una actividad que convierte a este emplazamiento en un punto estratégico dentro de su estructura global. A ello se suma la actividad relacionada con Zipp y TIME, dos marcas que forman parte del grupo SRAM y que ya tenían presencia operativa en Portugal.
La nueva planta incrementará esa concentración industrial y puede reforzar el papel de Portugal como uno de los centros europeos más importantes para la fabricación de bicicletas y componentes. En un momento en el que muchas marcas buscan cadenas de suministro más cortas y menos expuestas a interrupciones globales, el movimiento de SRAM tiene una lectura que va más allá de la propia compañía.

Menos transporte entre Taiwán y Europa
La reducción de envíos entre Asia y Europa es una de las claves del nuevo proyecto industrial de SRAM
Acercar la producción al mercado europeo puede reducir los tiempos de transporte, disminuir las emisiones asociadas a la logística y facilitar una relación más directa con los fabricantes de bicicletas que montan componentes SRAM, RockShox, Zipp o TIME en sus modelos de serie. También puede mejorar la capacidad de respuesta ante cambios de demanda o necesidades específicas de los OEM.
Para el usuario final, los efectos no serán inmediatos. La nueva fábrica no empezará a operar de forma progresiva hasta 2028 y el aumento de capacidad productiva se extenderá hasta 2032. Aun así, el movimiento puede tener consecuencias a medio plazo en la disponibilidad de componentes, la agilidad de suministro y la capacidad de la marca para atender mejor al mercado europeo.

Inicio progresivo en 2028 y plena capacidad hacia 2032
El nuevo centro comenzará a operar de forma gradual en 2028 y aumentará su capacidad hasta 2032
Esa planificación encaja con la dimensión del proyecto. Una fábrica capaz de producir, montar, probar y verificar componentes de un catálogo de más de 7.500 piezas requiere una implantación progresiva, tanto por la complejidad técnica como por la integración con los proveedores, los fabricantes de bicicletas y la red de distribución europea.
La apertura de esta fábrica es también un mensaje claro sobre el papel de Europa dentro de la industria ciclista. Para una marca global como SRAM, el continente no es solo un mercado de ventas, sino también un territorio cada vez más relevante para producir, ensamblar y coordinar el suministro de componentes. En un sector marcado por la necesidad de flexibilidad, control de costes y estabilidad logística, el nuevo centro de Coimbra puede convertirse en una pieza importante dentro de la estrategia europea de la compañía.