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Publicado el 1-12-2016
De ser el último crack sobre 26" a apostar por las nuevas tecnologías. El cambio que salvó la carrera del mejor corredor de XCO

Hoy por hoy, y gracias a sus dos títulos de campeón olímpico y a su record de victorias en Copa del Mundo, es el mejor biker de XCO de la historia del MTB. Nino Schurter ya le ha igualada en títulos de campeón del mundo elite, pero aún está por detrás del francés en la mayoría de estadísticas.

Pero lo que tiene más mérito de la trayectoria del francés es cómo ha sabido dominar el cross country durante una época de cambios radicales, tanto en el formato de las carreras como en el material que se emplea en ellas.

Discreto, meticuloso y poco dado a arriesgar, su carácter y poca amplitud de miras hacia los cambios en el pasado apunto estuvo de costarle su carrera deportiva.

Absalon siendo campeon del mundo junior en Mont-Sainte-Anne, 1998

Absalon siendo campeon del mundo junior en Mont-Sainte-Anne, 1998

Absalon empezó  a competir hace 20 años. De las bicis con las que él comenzaba a competir no queda prácticamente nada. Ni el aluminio de sus cuadros, ni las horquillas de 80mm, ni las ruedas de 26″, ni los frenos a la llanta, ni los desviadores de plato. Ni siquiera las cámaras de aire.

Era una época en la que el peso era la principal obsesión de los corredores. “En el pasado, en cuanto a los materiales, la mayor parte de mis decisiones tenían como finalidad lograr la bicicleta más ligera posible”, admite Absalon. “Entonces, la relación entre el peso y la potencia era muy importante. Los recorridos de competición favorecían a los buenos escaladores y yo quería tener todo a mi favor para ser el más rápido”.

Pero, aproximadamente a partir de 2004 empezó un cambio frenético en cómo eran las bicicletas. Absalon no supo adaptarse. Estaba encerrado en el mundo de las cosas que le habían ido bien durante toda la vida. No se sentía cómodo con los cambios en el material. Tanto es así que fue el único biker en rodar entre los 20 mejores de los Juegos Olímpicos de Londres que usó una bicicleta de 29″. “Me sentía bien sobre la bicicleta en aquellos momentos, no sentía la necesidad de utilizar ruedas más grandes”. Su carrera acabó con un pinchazo pero su mente estaba al límite.

Pero mientras él se estancaba el resto de bikers evolucionaban y sacaban partido de las nuevas tecnologías. Ese año 2012 supuso un antes y un después en la carrera del francés. Dejó Orbea, donde siempre había impuesto su criterio, erróneamente estancado. Se fue a las filas del BMC MTB Racing Team. “Era inimaginable hace cuatro años, cuando Julien ingresó al equipo, que pudiera probar una bicicleta de doble suspensión, y menos aún, competir con ella”, confirma Alex Moos, director del equipo.

La competición de cross country ya no era nada parecida a las pruebas con las que Absalon se inició en el deporte. Ya no se competía por más de 2 horas. El peso era importante, pero ya no había largas subidas donde sacar el máximo provecho a la relación peso-potencia, como sucede en el ciclismo de carretera. La técnica también había ganado protagonismo. Rock gardens, peraltes, saltos, eran elementos que eran ajenos a lo que Absalon tenía en su mente como concepto del XCO. Pero estaban en el deporte para quedarse.

Julien Absalon en Les Gets, campeón del mundo en época de las 26"

Julien Absalon en Les Gets, campeón del mundo en época de las 26″

La elección del material también pasaba a ser vital. Los corredores tienen ahora infinidad de opciones a escoger. Muchas decisiones que pueden marcar una carrera, especialmente sabiendo que sólo es una hora y media y que cualquier pequeño error se paga muy caro. Presiones, tipos de neumático, doble o rígida. Son puntos que pueden ser decisivos.

Cómo buen profesional, cualquier mínimo cambio en su bicicleta es percibido por Absalon. Pero de entrada el abrir su mente a los novedades no fue fácil. Al BMC llegó con una amplia lista de viejos hábitos que había que cambiar. No fue fácil. Aceptó algunos pero la dirección del equipo también tuvo que imponer sus condiciones. “Tenía problemas para adaptarse a los nuevos equipos”, recuerda Moos, “cuando le gustaba algo, era realmente difícil intentar algo diferente con él, estaba muy apegado. Por lo tanto, tuvimos que imponernos e incluso, obligarle en algunas ocasiones”, dice Moos con un destello en sus ojos. “Eso ocurrió con las ruedas de 26” que él quería seguir utilizando en 2013. Pero, al ingresar al equipo BMC MTB Racing Team, no tuvo otra opción que no fuera utilizar las ruedas de 29”.

Siempre se negaba a utilizar la bicicleta de montaña BMC Fourstroke de doble suspensión creada para el equipo”, recuerda Moos. “Porque era más pesada que la Teamelite hardtail. Perdió algunas carreras por las diferencias que sus competidores obtenían durante los descensos de recorridos particularmente técnicos en sus bicicletas de doble suspensión. Yo no estaba presente con el equipo en Norteamérica para las carreras de la Copa del Mundo en Mont-Sainte- Anne y Windham, pero no perdí detalle en la televisión. Era obvio que una doble suspensión le hubiera ayudado mucho en esas carreras. De este modo, sin decir nada a Julien, decidí crear una bicicleta para él. Me presenté ante él con la bicicleta en las finales de la Copa del Mundo en Méribel, unas semanas más tarde. Al principio, no quería probarla y tuve que obligarlo. Le obligué a dar una vuelta en la carrera con ella. Volvió diciendo ‘No ha ido tan mal’ y que podría usarla en Roc d’Azur“.

En Meribel quedó 2º tras su principal rival, Nino Schurter. Pero Moos tenía otro plan para Absalon y el Campeonato del Mundo que se celebraba en unas semanas. El equipo solamente le llevó una bicicleta a Hafjell, donde era el Campeonato del Mundo. Y era la BMC Fourstroke de doble suspensión. No tenía elección.

Entrenando quedó satisfecho y salió a competir con un nuevo aliciente. El resultado lo sabemos todos. Ganó su 5º título mundial en la primera carrera de alto nivel que hacía con una doble suspensión. Por fin se abrió a los cambios y ahora es uno de los bikers más dados a probar nuevas tecnologías.

Julien Absalon en Hafjell, ganando con una doble suspensión de 29" por primera vez

Julien Absalon en Hafjell, ganando con una doble suspensión de 29″ por primera vez

Fue una pieza clave en el desarrollo del Shimano XTR Di2, que quería usar en competición incluso cuando aún era un prototipo. Apostó por las tijas telescópicas casi desde su introducción en competición profesional de XCO. “La tija de sillín telescópica cambia mi estilo de ciclismo: Puedo superar obstáculos pronunciados y ahorrar energía, así como descender más rápido” Y entendió que el peso no lo era todo. Los 400 gramos de más que le suponen la tija telescópica son un ejemplo. “No es un peso insignificante, pero tiene muchas ventajas. Al final, lo que hace que la balanza se incline a su favor es la diversión que obtengo“.

También se ha puesto las pilas en el apartado técnico. De tener que optar por los pasos más sencillos (que penalizan tiempo) en algunos circuitos, esquivando saltos como en Val di Sole, a competir en Enduro para perder el miedo a cualquier tipo de obstáculo.

Los cambios han dado nueva vida al mejor biker de la historia.

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