Dos bicis diferentes para cubrir las dos vertientes del gravel
Van Rysel ha optado por dividir su nueva gama de gravel en dos caminos claramente separados. En lugar de crear una única bicicleta destinada a cubrir desde la competición hasta el bikepacking, la firma francesa presenta la RCR-G, desarrollada para competir al máximo nivel, y la EDR-G, concebida para afrontar largas distancias con más comodidad, capacidad de carga y autonomía.
Una estrategia de especialización para el gravel
Van Rysel estrena dos plataformas específicas en lugar de intentar cubrir todo el gravel con una única bicicleta
La evolución del gravel ha hecho cada vez más difícil que una sola bicicleta pueda rendir al máximo en todos los escenarios asociados a esta disciplina. Las carreras son más rápidas, técnicas y especializadas, mientras que las pruebas de ultradistancia y las rutas de varios días exigen comodidad, fiabilidad y una gran capacidad para transportar equipamiento. Van Rysel ha respondido a esa diversificación creando dos modelos con cuadros, geometrías y prioridades diferentes.
La RCR-G representa el lado más competitivo de la nueva gama. Ha sido desarrollada a partir de la experiencia acumulada con las bicicletas de carretera RCR-R Pro y RCR-F, contando además con la participación de corredores del equipo Decathlon CMA CGM. Su objetivo es rendir en las actuales carreras de gravel, donde las velocidades medias pueden superar los 35 km/h y donde, según los datos empleados por la marca durante su desarrollo, los tramos de asfalto pueden llegar a representar hasta un 40 % del recorrido.
La EDR-G sigue un camino muy diferente. Forma parte de la familia endurance de Van Rysel y ha sido creada para quienes combinan asfalto, pistas, caminos forestales, adoquines, rutas de ultradistancia y viajes de bikepacking. La comodidad, la estabilidad, la autonomía mecánica y las posibilidades de equipamiento tienen en ella más peso que la aerodinámica o la reducción extrema del peso.

Van Rysel RCR-G: una gravel creada para competir
La RCR-G nace con el objetivo declarado de ser una bicicleta capaz de ganar el Mundial de Gravel
Van Rysel no presenta la RCR-G como la evolución convencional de una bicicleta de aventura. El proyecto arrancó desde una hoja en blanco y con un objetivo particularmente ambicioso: desarrollar un cuadro lo suficientemente rápido como para competir por la victoria en el Campeonato del Mundo de Gravel de la UCI.
Eso explica su proximidad conceptual a una bicicleta de carretera de competición. La posición, el perfil de los tubos, el cockpit integrado de la versión superior y la búsqueda de rigidez y ligereza proceden de la experiencia de Van Rysel con la RCR-R Pro. Sin embargo, esos principios se han adaptado a las exigencias de los neumáticos anchos, los impactos, las vibraciones y los cambios constantes de adherencia propios del gravel.
La marca estableció cuatro prioridades para el proyecto: aerodinámica, capacidad de respuesta, bajo peso y adaptación a las necesidades reales de una carrera de gravel. En este último apartado entran elementos como el paso para cubiertas de hasta 50 mm, la posibilidad de montar platos grandes, tres portabidones y una bolsa aerodinámica sobre el tubo superior.

8,6 W más rápida que la anterior Van Rysel GCR
La RCR-G ahorra 8,6 W frente a la anterior GCR en las pruebas realizadas a 45 km/h
La aerodinámica ha tenido un protagonismo poco habitual en el desarrollo de una bicicleta de gravel. Van Rysel recurrió a simulaciones CFD, prototipos virtuales y pruebas físicas en el túnel de viento para estudiar cómo afectaban los neumáticos anchos al flujo de aire generado alrededor del cuadro.
El punto de partida fue la zona frontal de la RCR-R, aunque el tubo de dirección y la parte posterior del cuadro tuvieron que rediseñarse para gestionar las turbulencias creadas por unas cubiertas mucho más voluminosas. Los prototipos fueron ensayados en el túnel de viento con bidones y neumáticos anchos, buscando reproducir una configuración cercana a la que se utilizará en competición.
En las pruebas realizadas a 45 km/h, la RCR-G registró una resistencia equivalente a 111,59 W. La anterior Van Rysel GCR necesitó 120,20 W en las mismas condiciones, lo que supone una diferencia de 8,6 W. La RCR-CX alcanzó 125,97 W, 17 W más que la nueva bicicleta, aunque Van Rysel advierte que este último modelo fue probado con neumáticos diferentes y, por tanto, la comparación no es completamente directa.
Una simulación posterior trasladó esos coeficientes aerodinámicos a recorridos de competición. Manteniendo idénticos el ciclista, los neumáticos, el número de bidones y la talla del cuadro, la marca calcula que la antigua GCR perdería 1 minuto y 22 segundos respecto a la RCR-G en el recorrido del Mundial de Gravel de 2025. En el trazado del Campeonato de Europa de 2026, la diferencia simulada sería de 1 minuto y 3 segundos.


El cockpit integrado aporta hasta 8 W
El manillar y la potencia integrados de la versión SRAM Red ahorran 4,1 W frente al conjunto convencional de carbono de Van Rysel
La versión superior RCR-G Red AXS utiliza el mismo concepto de cockpit integrado de carbono que la RCR-R Pro del equipo Decathlon CMA CGM. Según las pruebas de Van Rysel, este conjunto monocoque permite ahorrar 4,1 W a 45 km/h respecto a una combinación separada de potencia y manillar de carbono de la propia marca.
La diferencia aumenta hasta los 8 W cuando se compara con una potencia y un manillar convencionales de tubos redondos. Además de reducir la superficie frontal, el cockpit permite adoptar una posición agresiva, más cercana a la de una bicicleta de carretera de competición que a la de una gravel tradicional.
Las versiones RCR-G Force y Rival mantienen un conjunto separado. La primera combina una potencia de aluminio con un manillar de carbono, mientras que la Rival equipa ambos componentes en aluminio.

Un cuadro de 885 g con fibras de hasta 60T
El cuadro de la RCR-G pesa 885 g y está formado por 366 piezas de carbono distribuidas específicamente para cada talla
La RCR-G utiliza carbono de alto módulo, incluyendo fibras de hasta 60T, con una laminación específica para afrontar las cargas propias de la competición fuera del asfalto. El cuadro sin pintar pesa 885 g en talla M, mientras que la horquilla se queda en 417 g.
La estructura del cuadro está formada por 366 piezas de carbono y recibe refuerzos en las zonas expuestas a mayores impactos. Van Rysel no utiliza exactamente la misma laminación en todas las tallas. La proporción de fibras de alto módulo, la orientación y el corte de las piezas cambian para buscar un comportamiento equivalente desde la talla XXS hasta la XL.
Respecto a la anterior GCR, el cuadro reduce su peso de 925 a 885 g y la horquilla pasa de 422 a 417 g. El conjunto integrado de manillar y potencia pesa 330 g, frente a los 379 g que sumaban los dos componentes separados empleados como referencia. Los ejes pasantes, procedentes de la RCR-R, también son considerablemente más ligeros: 27 y 33 g frente a los 61 y 71 g de la GCR.
Todo ello permite que la RCR-G Red AXS marque 7,7 kg en talla M. Van Rysel anuncia 7,5 kg para la XXS, 7,6 kg para la XS, 7,65 kg para la S, 7,9 kg para la L y 8 kg para la XL. Las configuraciones Force y Rival pesan 7,9 y 8,5 kg, respectivamente, ambas cifras en talla M.

Rigidez, absorción y una geometría más agresiva
El cuadro busca transmitir la potencia de forma directa y deja buena parte de la absorción en manos de la horquilla, la tija y los neumáticos
Van Rysel ha rebajado la altura del tubo de dirección respecto a la GCR para conseguir una posición más baja y un tren delantero más directo. La geometría muestra con claridad esa orientación competitiva, aunque varía de forma notable entre las tallas pequeñas y las grandes. El ángulo de dirección pasa de 69,5° en XXS a 73° a partir de la talla M, mientras que el reach oscila entre 367,9 y 412,5 mm.
Las vainas miden 426 mm en todas las tallas y la caída del pedalier es de 74 mm, cifras con las que se busca combinar estabilidad a alta velocidad y una respuesta rápida en aceleraciones y cambios de trazada. La talla M tiene 554 mm de stack, 391 mm de reach y una distancia entre ejes de 1.019 mm.
El cuadro mantiene un alto nivel de rigidez para favorecer la transmisión de potencia. En cambio, la laminación de la horquilla busca combinar rigidez lateral, necesaria al acelerar, con una mayor flexión frontal para filtrar las vibraciones del terreno. La tija redonda de 27,2 mm también puede flexar ligeramente y contribuir a reducir la fatiga durante las carreras largas.

Hasta 50 mm de paso de rueda y platos de carretera
La RCR-G admite cubiertas de 50 mm sin renunciar a platos de hasta 50 dientes en monoplato o 52 dientes con doble plato
Uno de los retos del cuadro ha sido combinar neumáticos anchos con desarrollos propios de pruebas rápidas. Las vainas asimétricas permiten instalar cubiertas de hasta 50 mm manteniendo las vainas en 426 mm y dejando espacio para platos grandes.
La compatibilidad anunciada llega hasta los 50 dientes en transmisiones monoplato con estándar SRAM Wide y hasta los 52 dientes en montajes de doble plato Shimano o SRAM. El cuadro también adopta una patilla de cambio UDH, una solución que amplía las posibilidades de montaje y facilita encontrar recambios.
A pesar de estar orientada a la competición, la RCR-G no prescinde de cierta capacidad para transportar agua y alimentación. Cuenta con anclajes para tres portabidones, incluyendo uno bajo el tubo diagonal, y fijaciones para instalar una bolsa tipo bento box sobre el tubo superior. El cuadro incorpora además una protección de goma bajo el tubo diagonal y otra en la vaina para proteger el carbono de las piedras y de los golpes de la cadena.

Más de dos años de desarrollo con profesionales
Ocho prototipos con diferentes laminaciones fueron probados a ciegas por los corredores del Decathlon CMA CGM
El desarrollo de la RCR-G se prolongó durante más de dos años y contó con la participación de corredores del equipo profesional Decathlon CMA CGM. La marca creó ocho prototipos con diferentes distribuciones de rigidez y laminaciones de carbono, que fueron probados sin que los ciclistas supieran qué configuración estaban utilizando.
El objetivo era encontrar una combinación capaz de responder con rapidez al salir de las curvas, conservar estabilidad por encima de los 45 km/h y mantener una posición agresiva durante carreras de más de cinco horas. Las sensaciones de los corredores determinaron finalmente la selección de fibras y la distribución definitiva del carbono.
Stan Dewulf resume así el resultado: «Puedes apretar de verdad sobre la bicicleta y, al mismo tiempo, mantener cierto nivel de comodidad en los tramos irregulares. Si Dorian Godon o yo no ganamos, será culpa nuestra. Ahora ya no podemos echarle la culpa a la bicicleta, porque está a un nivel altísimo».
Aubin Sparfel destaca especialmente su capacidad para conservar la velocidad: «Cuando superas los 25 km/h, mantiene muy bien la inercia y su aerodinámica ayuda a acelerar». Tiesj Benoot, por su parte, señala la respuesta y la estabilidad: «Nada más subirme a la RCR-G reconocí inmediatamente el ADN de las bicicletas Van Rysel. Reacciona al levantarme del sillín y me impresionó su estabilidad a alta velocidad».

Tres montajes de la Van Rysel RCR-G
La gama RCR-G parte de 3.199 euros y culmina en una versión SRAM Red XPLR AXS de 7,7 kg por 6.599 euros
Van Rysel ofrecerá inicialmente tres montajes de la RCR-G, todos con transmisiones electrónicas SRAM XPLR AXS de 13 velocidades y cubiertas Continental Terra Comp TLR de 45 mm. Las principales diferencias están en el grupo, las ruedas y el cockpit.
| Modelo | RCR-G Red AXS | RCR-G Force AXS | RCR-G Rival AXS |
|---|---|---|---|
| Cuadro y horquilla | Carbono de alto módulo | Carbono de alto módulo | Carbono de alto módulo |
| Transmisión | SRAM Red XPLR AXS 13 v | SRAM Force XPLR AXS 13 v | SRAM Rival XPLR AXS 13 v |
| Desarrollo | 44 dientes, cassette 10-46 | 42 dientes, cassette 10-46 | 40 dientes, cassette 10-46 |
| Cockpit | RCR-R integrado de carbono | Potencia VR de aluminio y manillar VR de carbono | Potencia y manillar VR de aluminio |
| Ruedas | VR 50 Carbon | VR 35 Carbon | VR 30 de aluminio |
| Cubiertas | Continental Terra Comp TLR 45 mm | Continental Terra Comp TLR 45 mm | Continental Terra Comp TLR 45 mm |
| Peso | 7,7 kg | 7,9 kg | 8,5 kg |
| Tallas | XS a XL | XS a XL | XXS a XL |
| Precio | 6.599 euros | 4.199 euros | 3.199 euros |
Van Rysel EDR-G: el otro extremo de la gama
La EDR-G sustituye la obsesión por la aerodinámica por comodidad, almacenamiento integrado y más de 15 puntos de anclaje
La EDR-G no es una versión económica o menos radical de la RCR-G, sino una bicicleta desarrollada con prioridades diferentes. Su cuadro de carbono y su geometría endurance buscan reducir la fatiga provocada por las vibraciones y ofrecer un comportamiento estable en rutas de muchas horas o varios días.
Van Rysel la sitúa en un terreno especialmente amplio, desde las primeras salidas de un ciclista que se inicia en el gravel hasta pruebas de ultradistancia y viajes con equipaje. Para ello cuenta con más de 15 puntos de anclaje repartidos entre el cuadro y la horquilla, destinados a portabidones, bolsas, soportes y diferentes accesorios.
El paso de rueda también llega hasta los 50 mm, por lo que conserva margen para montar cubiertas de gran volumen en recorridos técnicos o irregulares. Todos los montajes detallados por la marca utilizan de serie neumáticos Schwalbe G-One de 45 mm.

Una caja de herramientas integrada en el cuadro
La caja integrada permite llevar la cámara, la bomba y las herramientas dentro del cuadro incluso cuando la bicicleta está cargada con bolsas
Uno de los elementos más característicos de la EDR-G es su compartimento de herramientas integrado, una solución heredada de la Van Rysel EDR de carretera. La ubicación permite acceder al kit aunque la bicicleta lleve bolsas de bikepacking y, al mismo tiempo, concentra el peso en una zona baja y centrada.
El kit incluido se compone de una bolsa de almacenamiento, una cámara compacta, una multiherramienta, dos desmontables y una minibomba capaz de alcanzar una presión máxima de 4 bar. No se trata únicamente de aprovechar un hueco en el cuadro, sino de asegurar que el material básico para resolver un pinchazo o un ajuste mecánico acompañe siempre a la bicicleta.
Todos los montajes recurren además a un manillar Deda Gera de aluminio con 24° de apertura. Su diseño proporciona varias posiciones para las manos y un mayor control desde la parte baja del manillar cuando el terreno se vuelve más técnico.

Disponible también con horquilla RockShox Rudy de 40 mm
La versión más equipada de la EDR-G incorpora una RockShox Rudy XPLR con 40 mm de recorrido
La gama incluye una versión con horquilla rígida de carbono y otra con una RockShox Rudy XPLR de 40 mm. Esta última es la opción más orientada a terrenos rotos y técnicos, donde el recorrido de la suspensión puede reducir los impactos que llegan a las manos y ayudar a conservar el control.
El montaje con suspensión pesa 9,7 kg en talla M, frente a los 8,85 kg de la EDR-G Force AXS con horquilla rígida. Ambas versiones emplean el grupo SRAM Force XPLR AXS con plato de 40 dientes y cassette 10-46, ruedas de carbono Van Rysel VR32 Gravel y cubiertas Schwalbe G-One R Pro de 45 mm. Las ruedas VR32 anuncian un peso de 1.600 g el par.
La configuración de acceso EDR-G GRX utiliza una transmisión mecánica Shimano GRX 610 de 12 velocidades, con plato de 40 dientes y cassette 10-51. Sustituye las ruedas de carbono por unas DT Swiss G 1800 y equipa cubiertas Schwalbe G-One R Performance de 45 mm. A pesar de ser el montaje más económico, su peso anunciado es de 8,75 kg en talla M.

25.000 km de pruebas y una travesía de 10.000 km
Treinta ciclistas recorrieron más de 25.000 km durante el desarrollo de la nueva EDR-G
La EDR-G también ha seguido un programa de desarrollo de más de dos años, aunque muy diferente al de la RCR-G. En este caso participaron 30 ciclistas que acumularon más de 25.000 km en condiciones reales, buscando comprobar su comodidad, fiabilidad y capacidad para adaptarse a diferentes perfiles de usuario.
La prueba más extensa corrió a cargo de la ciclista de ultradistancia Juliette Coqueret, que utilizó la bicicleta durante una travesía de 10.000 km por Europa realizada en completa autonomía. Ese test permitió evaluar el comportamiento del cuadro cargado, la accesibilidad del compartimento de herramientas y la capacidad de la bicicleta para soportar un uso prolongado sobre terrenos muy diferentes.
«Nuestra ambición no era crear otra bicicleta de gravel más, sino diseñar una bicicleta que anime a los ciclistas a seguir explorando», explica Rachel Gassier, responsable de producto endurance de Van Rysel. «Cuando sales durante unas horas, afrontas un reto de ultradistancia o emprendes una aventura de bikepacking de varios días, la comodidad y la confianza pasan a ser tan importantes como el rendimiento».



Montajes y precios de la Van Rysel EDR-G
La EDR-G llegará a Europa desde 2.199 euros y contará con opciones rígidas y con suspensión
La información facilitada por Van Rysel detalla tres montajes iniciales, aunque la tabla de distribución de la marca también anticipa una futura EDR-G Rival AXS prevista para 2027 por 2.699 euros. Esta última estará disponible en colores beige y verde, pero todavía no se han comunicado todas sus especificaciones.
| Modelo | EDR-G Force AXS | EDR-G Force AXS Suspended Fork | EDR-G GRX |
|---|---|---|---|
| Cuadro | Carbono | Carbono | Carbono |
| Horquilla | Carbono | RockShox Rudy XPLR, 40 mm | Carbono |
| Transmisión | SRAM Force XPLR AXS | SRAM Force XPLR AXS | Shimano GRX 610, 12 v |
| Desarrollo | 40 dientes, cassette 10-46 | 40 dientes, cassette 10-46 | 40 dientes, cassette 10-51 |
| Ruedas | VR32 Gravel Carbon | VR32 Gravel Carbon | DT Swiss G 1800 |
| Cubiertas | Schwalbe G-One R Pro 45 mm | Schwalbe G-One R Pro 45 mm | Schwalbe G-One R Performance 45 mm |
| Manillar | Deda Gera aluminio, 24° | Deda Gera aluminio, 24° | Deda Gera aluminio, 24° |
| Peso | 8,85 kg | 9,7 kg | 8,75 kg |
| Tallas | XS a XL | XS a XL | XS a XL |
| Precio | 3.199 euros | 3.499 euros | 2.199 euros |
RCR-G o EDR-G: dos respuestas a una misma disciplina
La elección entre ambas no depende tanto del nivel del ciclista como del tipo de gravel que quiera practicar
La diferencia entre las dos plataformas va bastante más allá del precio o del montaje. La RCR-G es una bicicleta diseñada alrededor de la velocidad, con una posición agresiva, cuadro de carbono de alto módulo, atención específica a la aerodinámica y montajes monoplato electrónicos. Su capacidad para aceptar cubiertas de 50 mm, tres bidones y una bolsa sobre el tubo superior amplía sus posibilidades, pero su prioridad sigue siendo competir.
La EDR-G adopta una geometría más orientada a la estabilidad y la comodidad, ofrece más de 15 puntos de anclaje, integra las herramientas dentro del cuadro y cuenta con una versión equipada con suspensión. Es la opción para quienes quieren combinar rutas, ultradistancia y bikepacking sin renunciar a un cuadro de carbono relativamente ligero.
«Con la RCR-G no queríamos transformar una bicicleta de aventura en una bicicleta de competición, sino desarrollar desde cero una verdadera plataforma para las carreras de gravel», explica Jérémie Debeuf, responsable de producto de competición de Van Rysel. Ese planteamiento resume la estrategia de la marca: abandonar la idea de una gravel para todo y ofrecer dos herramientas especializadas.
Las tres Van Rysel RCR-G estarán disponibles en Europa de este mes de agosto de 2026, con precios de 3.199, 4.199 y 6.599 euros. Las primeras EDR-G llegarán en septiembre, desde 2.199 euros, mientras que las versiones Rival AXS anunciadas por la marca están previstas para 2027.