Mathieu van der Poel ya se encuentra en Crans Montana, Suiza, desde el pasado domingo, preparando el Campeonato del Mundo de XCO que se disputa esta semana. Una decisión poco habitual en él, que solía llegar a los grandes eventos de MTB con mucha menos antelación, y que parece reflejar un aprendizaje tras varios episodios pasados donde la falta de preparación le pasó factura.
Continúa tras los anunciosEn los JJOO de Tokio fue el último en acudir al trazado
Un patrón parecido se repitió en el Mundial de Glasgow 2023, donde apenas dedicó tiempo a entrenar tras proclamarse campeón del mundo en carretera. En la prueba de XCO se fue al suelo en la salida y tuvo que abandonar. Incluso este mismo 2024, en Nove Mesto, encadenó dos caídas (la primera por intentar remontar demasiado rápido, la segunda por ejecutar mal un salto), lo que reforzó la sensación de que sus ansias por forzar al máximo le estaban costando caro. Solo en Les Gets, más recientemente, dio señales de haber aprendido, remontando de forma más progresiva hasta acabar sexto tras salir desde la quinta fila.

En Les Gets dio muestras de tener físico para ganar, pero también algunas carencias técnicas respecto a los mejores
Con esta nueva estrategia, Van der Poel afronta la semana previa al Mundial de XCO con un planteamiento más meticuloso de lo que ha sido habitual en su carrera en MTB. Tras lograr ser campeón del mundo de ciclocross, carretera y gravel, solo le queda conquistar el mundial de XCO para conseguir un palmarés único en la historia del ciclismo masculino. Este intento es especialmente importante dado que, con sus compromisos en carretera, quizás no podrá permitirse una dedicación tan plena al mundial de XCO en otras temporadas futuras.
