Tom Pidcock quiere retirarse después de disputar cinco Juegos Olímpicos
La declaración más llamativa llega cuando Pidcock repasa los grandes objetivos que todavía tiene pendientes. El actual corredor del Q36.5 Pro Cycling Team no esconde que quiere seguir ampliando su historial más allá del MTB, con metas muy claras en carretera y también con la intención de seguir compitiendo al máximo nivel en los Juegos Olímpicos.
“Quiero ganar el Mundial de carretera. Entonces habré ganado en las tres disciplinas. Y el Mundial de gravel»
Esa frase sitúa el horizonte competitivo de Pidcock en Los Ángeles 2028, Brisbane 2032 y, finalmente, en los Juegos Olímpicos de 2036, cuya sede todavía no está definida. Si cumple ese plan, el británico habría disputado cinco citas olímpicas antes de dejar la competición profesional.
Pidcock ya fue campeón olímpico de XCO en Tokio 2020 y París 2024, dos títulos que han marcado su carrera y que explican por qué el objetivo olímpico sigue teniendo tanto peso en su calendario. Su idea no es simplemente alargar su trayectoria, sino llegar a ese final con la posibilidad de seguir peleando por medallas y de completar un palmarés todavía más transversal.

Pidcock quiere ganar en carretera sin renunciar a su identidad multidisciplinar
“Lo de las Grandes Vueltas no me emociona tanto, pero es un logro. Si consigo ganar una Gran Vuelta será el mayor logro de mi carrera, porque para mí concentrarme durante tres semanas es difícil”, afirma.
Pidcock ya sabe lo que es brillar en una gran ronda. En 2022 ganó en Alpe d’Huez durante el Tour de Francia, una victoria que llegó cuando tenía solo 22 años y que le convirtió en el ganador más joven en esa subida dentro de la carrera francesa. Además, viene de firmar un podio en la Vuelta a España, un resultado que refuerza su credibilidad como corredor capaz de aspirar a objetivos de tres semanas.
Aunque admite que ahora mismo no se ve en condiciones de batir directamente a los grandes dominadores del momento, Pidcock sí cree que puede llegar a hacerlo si se dan las circunstancias adecuadas. En la entrevista, menciona a Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard y Paul Seixas como referencias de ese nivel máximo al que aspira acercarse.
“Todo lo que he conseguido en mi carrera siempre lo he imaginado antes de hacerlo. Nunca he hecho nada de la nada, como por arte de magia. Así que, con ese paso previo, sé que puedo volver a estar en el podio”, señala.
“No digo que ahora mismo tenga la capacidad de batir a Tadej, Seixas y Vingegaard. Pero en la situación adecuada puedo verlo sucediendo. Y con la situación adecuada puedo ganar una Gran Vuelta”, añade.

Su salida de Ineos también aparece como un punto de inflexión
“Soy mucho más feliz. No es ningún secreto que las cosas no iban bien en Ineos. Es brillante y creo que también se ve en mis resultados. Pero nos fuimos en buenos términos”, afirma.
La entrevista también repasa algunos de los episodios más recientes de su carrera, como su duelo con Tadej Pogacar en la Milán-San Remo o su grave caída en la Volta a Catalunya, de la que salió con una fractura por estrés en la tibia, daños en varios ligamentos de la rodilla y fuertes golpes. Pese a ello, Pidcock volvió a competir poco después y ganó una etapa en el Tour of the Alps, antes de sumar otra victoria en Nove Mesto en MTB.
La gran conclusión de la entrevista es que Pidcock no contempla una carrera convencional. Quiere seguir ganando en carretera, pelear por Monumentos, aspirar a una Gran Vuelta, sumar medallas olímpicas y mantener abierta la puerta del gravel. Todo ello con una fecha final ya verbalizada: después de los Juegos Olímpicos de 2036.
Para un corredor que ha construido su carrera sobre la polivalencia, esa planificación tiene lógica. Pidcock no parece querer cerrar etapas demasiado pronto, pero tampoco evita mirar al futuro. Su mensaje es claro: le queda una década por delante, pero ya sabe cuándo quiere bajarse de la bici profesional.