Orientado a su uso simple y accesible a cualquier persona
No es un dron pensado para pilotos expertos ni para producciones cinematográficas, pero sí es el primer modelo ultraligero de DJI que combina seguimiento fiable, control extremadamente sencillo y una calidad de imagen suficiente para redes sociales y YouTube, todo en un formato que invita a usarlo sin miedo.
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Tamaño, peso y concepto: aquí está la clave
Extremadamente ligero y compacto
Es ligeramente más grande que el Neo original, pero sigue siendo un dron que cabe en una mochila pequeña o incluso en un bolsillo amplio. Ese crecimiento se justifica por una arquitectura interna mucho más ambiciosa, con sensores adicionales, mejor estabilización y motores claramente más potentes.
El concepto es claro: un dron que se pueda sacar, encender y usar en cuestión de segundos, sin mando, sin app y sin preparación previa.



Construcción y resistencia: pensado para golpes reales
Sorprendentemente resistente, a prueba de golpes y choques
Especial mención merecen los protectores de cámara sobresalientes, que protegen el objetivo en impactos frontales, algo crítico cuando se vuela bajo o en senderos con vegetación. No es un dron estanco, y el agua sigue siendo un enemigo serio, pero ha demostrado aguantar caídas, golpes con ramas y aterrizajes poco elegantes sin consecuencias graves.
Las antenas externas del transceptor, fabricadas en goma flexible, también juegan a favor de la durabilidad. No están pensadas para ser forzadas, pero sí para sobrevivir a impactos leves sin partirse.



Sensores y esquivando obstáculos: un salto adelante, con letra pequeña
Su sistema para esquivar obstáculos sorprende, pero tiene limitaciones, sobretodo a alta velocidad
En la práctica, a velocidades moderadas, el dron es capaz de esquivar troncos, postes y obstáculos grandes, reajustar su trayectoria y retomar el seguimiento incluso después de pequeños choques. En parques, pistas anchas o senderos despejados, el comportamiento es sorprendentemente ágil y fiable. De hecho, tenéis una muestra de tomas reales grabadas con el DJI en modo de autoseguimiento en nuestro vídeo de test de la Basso Palta 3.
Pero conviene ser muy claro con sus límites. El sistema de esquivar obstáculos funciona hasta unos 8 m/s. En cuanto se activa el modo Ciclismo a máxima velocidad, hasta 12 m/s, el dron deja de “ver” obstáculos con la misma precisión y prioriza exclusivamente el seguimiento. Ramas finas, cables o elementos estrechos siguen siendo un riesgo real, y el usuario debe asumir esa responsabilidad. Así es como se produjo el único accidente que hemos tenido con el dron en modo de seguimiento automático.
Aún así, no hay nada parecido en precisión de seguimiento en el mercado por el precio del DJI Neo 2.



Seguimiento en ciclismo y MTB: donde realmente se la juega
Capaz de seguirte a 40 km/h
En uso real, es capaz de seguir a un ciclista en subidas, tramos rodadores y senderos relativamente rápidos, algo que el Neo original no podía hacer con solvencia. Los 12 m/s, unos 40 a 43 km/h, son suficientes para la mayoría de situaciones recreativas, aunque en bajadas rápidas o tramos muy rectos puede quedarse corto.
El viento sigue siendo un factor limitante. Aunque la estabilidad ha mejorado mucho, rachas superiores a unos 25 km/h penalizan el seguimiento y el encuadre. Aun así, el salto respecto a la primera generación es evidente.



Cámara y estabilización: el cambio que lo hace usable
Una imagen con calidad suficiente para ser usada sin apenas edición
El vídeo alcanza 4K a 60 fps y un llamativo 4K a 100 fps, ideal para cámaras lentas en MTB. La estabilización es muy superior a la del Neo original (pero no al nivel de lo que ofrecen otras cámaras de drones DJI, ten eso claro), especialmente en vuelos bajos y con cambios bruscos de velocidad.
No compite con drones mayores en rango dinámico ni en gestión de luces, y no ofrece perfiles log avanzados, pero la calidad es más que suficiente para contenido digital, con colores consistentes y una imagen limpia si se ajusta correctamente la nitidez.



Control por gestos y experiencia sin mando: su gran baza
Poder usarlo sin tan siquiera sacar el móvil es su gran ventaja
Iniciar el seguimiento, ajustar la distancia, recolocar el dron o hacerlo volver para aterrizar en la mano se puede hacer sin desmontar de la bici. Para ciclismo recreativo, bikepacking o grabaciones personales, esta simplicidad cambia por completo la experiencia frente a drones tradicionales.
La pequeña pantalla frontal y los botones físicos permiten modificar modos y parámetros básicos directamente en el dron, algo poco habitual y muy bien resuelto. Esta capacidad de usarse sin mando ni móvil es lo que ha hecho que lo empleemos mucho más que ningún otro dron. Su gestión con gestos de nuestras manos parece ciencia ficción, pero es fiable y totalmente seguro. Olvídate de complicaciones para enfocarlo o posicionarlo. Es, realmente, un juego de niños.



Autonomía, almacenamiento y uso real
Unos 15 minutos de autonomía real y sin tarjeta de memoria, «solo» los 49GB de memoria interna
El dron no usa tarjeta microSD, pero incluye 49 GB de almacenamiento interno, suficiente para varias sesiones completas de grabación en 4K sin necesidad de descargar material constantemente. El punto negativo de esto es que deberás estar atento a mantener espacio en su memoria interna antes de cada sesión de uso que vayas a hacer. Por defecto, y cuando lo usamos sin mando ni móvil, una vez posicionas el dron empieza a grabar automáticamente y para la grabación con haces el gesto para que retorne a tu mano. Usándolo con el mando o con la app del móvil (DJI Fly) puedes iniciar la grabación y pararla cuando quieras.
El nivel sonoro también mejora. Sigue siendo audible, pero el zumbido es más suave y menos molesto que en el Neo original. No graba ningún audio, pero tienes la posibilidad de que grabe el audio que registras con el móvil a través de su app, algo que te puede salvar si realmente necesitas sonido.

Veredicto: ¿merece la pena para ciclismo y MTB?
La primera vez que un dron es suficientemente útil, pequeño y simple de usar como para llevarlo encima en bici
Es fácil, divertido, relativamente asequible y lo suficientemente capaz como para generar contenido atractivo sin conocimientos técnicos avanzados. Para quien siempre ha querido un dron pero nunca se ha sentido cómodo con ellos, el Neo 2 cumple su objetivo.
No convierte a nadie en piloto experto, pero sí consigue algo más importante: que volar un dron deje de ser intimidante y empiece a ser una herramienta real para disfrutar y contar historias sobre la bicicleta.
El precio del dron DJI Neo 2 solo es de 239€. Si quieres el pack «vuela más» (el más sensato para sacarle todo el partido) el precio es de 399€ e incluye 3 baterías, cargados para las 3 y mando remoto para conectarlo al móvil.
