En las últimas semanas muchas marcas han confirmado aumentos de precio
La tormenta perfecta: aumento de la demanda y más dificultades que nunca para fabricar
La pandemia ha dado como resultado un enorme interés por la bicicleta desde distintos puntos de vista. Por un lado su vertiente deportiva. Gimnasios cerrados, pocas opciones de practicar deportes de equipo y confinamientos que multiplican las ganas de estar al aire libre y en contacto con la naturaleza. El ciclismo, tanto de carretera como MTB, se ha presentado como un deporte ideal por poder practicarse de forma individual, al aire libre y por ofrecer una gran sensación de libertad.
Por otro lado, han crecido el interés por el uso de la bicicleta como medio de transporte. Era una tendencia al alza ya antes de la pandemia, pero ahora su demanda se ha disparado. La bicicleta es un medio de transporte individual que te aleja de los transportes en masa y que, a la vez, es económico, saludable y no contaminante.
En nuestro primer artículo «El actual boom de la bici: ¿Cómo empezó todo? Del parón total a la explosión de la demanda» explicamos al detalle como hemos llegado a la situación actual.
Con este panorama global, estos son los factores que han acabado obligando a subir el precio de las bicicletas a la mayoría de las marcas.

Encarecimiento de la materia prima
La materia prima ha disparado su precio y reducido su disponibilidad
No es un problema único de la industria del ciclismo, hay los mismos problemas en el mundo de los microchips
Trabajadores en las fábricas, un nuevo problema
En la industria de la bici las fábricas son el siguiente punto clave en el incremento de precio. Las grandes factorías han tenido que hacer frente a cierres a causa de la pandemia y, después, a un sobrecoste para adecuar sus líneas de producción y personal a las nuevas normativas de seguridad sanitaria. Todo ello con un reflejo en el coste de producción de cada componente. Y en la capacidad de producción de las propias fábricas.
Además, el mercado laboral asiático tiene un funcionamiento peculiar. Muchos trabajadores acuden a una región lejana a trabajar durante largos periodos de tiempo. Con la pandemia regresaron a sus hogares y no todos han vuelto a su puesto de trabajo. Encontrar mano de obra nueva y formarla no es fácil, y mucho menos en el entorno de alta demanda que existe a día de hoy.

Incremento del coste de los componentes
La fábricas se han tenido que adaptar a las medidas de seguridad adicionales obligadas por la pandemia
Eso sin llegar a entrar en los detalles de las «batallas» de las marcas por hacerse con el stock de componentes disponibles de las compañías más «deseadas» en los montajes, las fechas de entrega extremadamente largas o los obligados cambios en las especificaciones de algunos modelos ante la imposibilidad de montar los componentes inicialmente indicados en las especificaciones.
El aumento de la demanda ha tenido dos reacciones diferentes en los fabricantes: ampliar instalaciones para incrementar la producción o no hacerlo y mantener el nivel de producción máximo sin realizar nuevas inversiones. Crear una fábrica o ampliarla no es cosa de un día y en muchos casos es un paso arriesgado si no estás seguro que el nivel de demanda se va a mantener en el tiempo. De ahí que muchas fábricas hayan aumentado su producción dentro de las posibilidades de sus instalaciones actuales, pero sin entrar en ampliaciones costosas. Simplemente han apostado a lo seguro.

Aumento del coste del transporte
Es un problema global, el transporte se ha encarecido
El transporte aéreo ha caído en picado con la disminución de vuelos comerciales
Todo el mundo da por hecho que la pandemia va a tener un efecto completamente transformador en la forma en que se realizan los transportes de mercancías y que los mayores cambios en este sector aún están por venir.

Los tipos de cambios entre monedas
La moneda de Taiwán ha ganado valor frente al dólar y el euro
La mano de obra local, también más cara
Los montajes y mano de obra de las propias marcas también han incrementado su coste
En ambos casos las factorías se han encontrado con problemas similares a los de Asia. Confinamientos y adaptación de sus líneas de producción a las nuevas medidas sanitarias han supuesto un incremento en el coste de producción final de cada bicicleta.

Gran demanda, adiós a las ofertas
Las ofertas desaparecen, especialmente en algunas franjas de precio
Soluciones… ¿Cambiar el modelo de producción?
La pandemia ha dejado al descubierto las debilidades del modelo de producción en la industria del ciclismo
Una producción local reduciría drásticamente los gastos de transporte, permitiría un mayor control de la calidad de los productos y condiciones de trabajo. Daría una mayor flexibilidad a la producción, facilitando la adaptación a picos de demanda o bajadas de ventas. A ello se sumaría la reducción en gran medida de la dependencia al cambio de divisas.
Si bien parece un movimiento lógico es un proceso muy largo y que, como hemos dicho, no parece viable en según qué franjas de precio. Con lo que no es una solución rápida a los problemas actuales.

¿Cuándo se estabilizará la demanda?
Las marcas estiman que hasta 2023 no se regularizará la producción. ¿Llegará un ajuste de precios en algún momento?
¿Qué pasará tras la pandemia?
Situémonos en el final de la pandemia. En el momento en que nuestro día a día se parezca lo más posible al que teníamos hace poco más de 1 año. Los procesos de fabricación se han estabilizado, la materias primas vuelven a estar disponibles sin problemas y los costes de transporte se han ajustado. ¿Qué pasará con el precio de las bicicletas? ¿Rebajarán su precio para ajustarse a una posible reducción de costes? En el pasado hemos visto rebajas generales del precio en algunos momentos, pero en menos ocasiones que aumentos de precio. A día de hoy es imposible saber si las marcas irán adaptando sus precios a los costes de producción año a año o si el aumento de precio actual ha llegado para quedarse y ser la nueva base sobre la que evolucionarán los precios en el futuro.
