El calendario multidisciplinar de Tom Pidcock será bastante menos variado durante los próximos meses. El británico no competirá en ciclocross este invierno, tampoco disputará pruebas de gravel y reconoce abiertamente que podríamos no volver a verlo jamás en una carrera de ciclocross. Una posibilidad especialmente llamativa tratándose de un antiguo campeón del mundo de la disciplina y uno de los pocos corredores capaces de enfrentarse a Mathieu van der Poel y Wout van Aert.
Una despedida del ciclocross que podría ser definitiva
Pidcock no solo descarta competir este invierno, también admite que podría no regresar jamás al ciclocross
Pidcock lleva dos inviernos completamente alejado del ciclocross y ya ha decidido que esa ausencia se prolongará durante una temporada más. En una entrevista concedida a Wielerflits, el corredor del Pinarello-Q36.5 ha explicado que la acumulación de competiciones y objetivos durante el año hace que regresar al barro le parezca, sencillamente, demasiado.
«No creo que vaya a competir en ciclocross este invierno. Al final de la temporada de carretera de 2025 me parecía bonito volver a hacerlo, pero después de disputar mi última carrera pensé que quizá no. Simplemente, es demasiado», explica Pidcock.
Hasta ahora, sus ausencias podían interpretarse como pausas temporales dentro de un calendario cada vez más centrado en la carretera y el MTB. Sin embargo, sus últimas palabras van bastante más lejos. Preguntado por la posibilidad de no volver a competir jamás en ciclocross, Pidcock no descarta ese escenario.
«No voy a decir que no a esa posibilidad. Ahora mismo las cosas no pintan bien para que el ciclocross llegue a los Juegos Olímpicos, ¿verdad? Personalmente, eso no me ayuda a plantearme un regreso. Si el ciclocross consigue entrar en los Juegos, entonces sí creo que volvería a competir», afirma.

@twilcha
El sueño olímpico que difícilmente podrá traerlo de vuelta
La única motivación concreta que menciona para volver depende de un escenario que no llegará, como mínimo, hasta 2034
La condición planteada por Pidcock deja su posible regreso en un horizonte muy lejano. El ciclocross no ha sido incluido en el programa de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030, que se celebrarán en los Alpes franceses, por lo que una hipotética entrada de la disciplina no podría producirse antes de 2034.
Pidcock tiene actualmente 27 años, de manera que alcanzaría esa fecha con 35. Aunque no sería imposible verlo todavía en activo, resulta complicado imaginar que el ciclocross pueda encajar entonces en su calendario si continúa compitiendo al máximo nivel en carretera y MTB. En la práctica, sus palabras hacen que la posibilidad de que ya haya disputado su última carrera de ciclocross sea muy real.
El británico fue campeón del mundo en Fayetteville en 2022, pero desde que perdió el maillot arcoíris un año después solo ha disputado doce carreras de ciclocross. Su última victoria llegó en la Copa del Mundo de Namur, en diciembre de 2023, mientras que su última aparición se produjo en Benidorm en enero de 2024. Desde entonces, su presencia en una disciplina en la que llegó a ser una de las grandes referencias internacionales ha desaparecido por completo.

Tampoco habrá gravel esta temporada
Pidcock quiere ser campeón del mundo de gravel algún día, pero no está dispuesto a viajar a Australia para intentarlo este año
El ciclocross no será la única disciplina ausente de su próximo invierno. A diferencia de lo ocurrido el año pasado, Pidcock tampoco tiene previsto participar en carreras de gravel durante el tramo final de 2026. Eso significa que no acudirá al Mundial de gravel que se celebrará en Australia, pese a reconocer que el maillot arcoíris de esta modalidad sí figura entre sus objetivos pendientes.
«Definitivamente quiero intentar ganar el Mundial de gravel algún día, pero no voy a viajar hasta Australia para hacerlo», sentencia.
La decisión deja clara una de las dificultades a las que se enfrenta Pidcock para mantener un calendario verdaderamente multidisciplinar. Su capacidad le permite aspirar a ganar en carretera, XCO, ciclocross y gravel, pero cada cambio de modalidad exige preparación, desplazamientos y semanas adicionales de competición. Con una temporada de carretera que se prolongará hasta mediados de octubre, el británico ha optado por cerrar el año y comenzar su descanso sin añadir nuevos compromisos fuera del asfalto.

De Australia no, pero sí viajará a China
Pidcock rechaza el largo viaje al Mundial de gravel, pero terminará su temporada de carretera en el Tour de Guangxi
La decisión de no desplazarse a Australia contrasta con el último compromiso incluido en su calendario. Pidcock sí viajará a China para disputar el Tour de Guangxi, una carrera WorldTour de seis etapas programada del 12 al 17 de octubre. Preguntado por esa elección, respondió con ironía: «Porque quería ir a China», antes de explicar que el equipo celebrará una concentración una semana después de Il Lombardia y que, al no poder hacer demasiado durante ese intervalo, considera que puede aprovecharlo para competir.
Su explicación y el tono con el que la ofrece hacen pensar que el viaje a China responde más a un compromiso con el Pinarello-Q36.5 y a la planificación del equipo que a un objetivo deportivo elegido personalmente. Es una interpretación, no algo que Pidcock haya afirmado de forma directa, pero el contraste resulta evidente: no está dispuesto a afrontar el desplazamiento a Australia para buscar un título mundial que reconoce querer ganar, mientras que sí cerrará el año en una vuelta por etapas celebrada en China.

Un final de temporada completamente centrado en la carretera
El Mundial de carretera de Montreal será el gran objetivo antes de las clásicas italianas y el cierre en China
Antes de pensar en el descanso, Pidcock todavía tiene por delante un tramo intenso de competición. El 11 y el 13 de septiembre disputará los Grandes Premios de Québec y Montreal, dos pruebas que le permitirán prolongar el buen momento mostrado tras proclamarse campeón del mundo de XCO y ganar, inmediatamente después, el GP Industria & Artigianato.
La carrera de Montreal también tendrá un valor especial porque utilizará buena parte del recorrido sobre el que se disputará el Mundial de carretera del 27 de septiembre. Pidcock considera que conocer previamente el trazado encaja especialmente bien con su forma de preparar los grandes objetivos, basada en visualizar las zonas clave y saber de antemano qué se encontrará durante la carrera.
Tras el Mundial permanecerá en la carretera para afrontar el bloque italiano. Disputará el Giro dell’Emilia el 3 de octubre, Tre Valli Varesine el día 6 e Il Lombardia el 10 de octubre. Dos días después comenzará el Tour de Guangxi, su última competición antes de iniciar unas vacaciones que, esta vez, no tendrán continuidad ni sobre el barro ni sobre el gravel.