10 octubre 2026

«No podemos seguir aceptando que haya corredores que mueran», el pelotón exige seguridad en Il Lombardia

Los corredores retrasaron la salida de Il Lombardia para reclamar medidas ante la entrada de vehículos en carrera, tras los últimos incidentes en Italia y la muerte de Finlay Tarling en Portugal.
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Salida

Pocas veces se ve al pelotón actuar con una unión como la mostrada en la salida de Il Lombardia. Entre equipos, intereses deportivos y opiniones distintas, encontrar una posición común no suele ser sencillo. Pero ante la seguridad en carrera no puede haber voces discordantes: todos deben poder competir sin encontrarse vehículos circulando por el recorrido. Los corredores permanecieron parados durante cinco minutos y Remco Evenepoel tomó el micrófono para explicar una protesta que llega después de nuevos incidentes y con la muerte de Finlay Tarling todavía muy presente.

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De la muerte de Finlay Tarling a los incidentes de esta semana

La entrada de vehículos en recorridos de competición ha vuelto a poner en peligro a los corredores

El origen de esta protesta está en una sucesión de fallos de seguridad que han convertido la presencia de vehículos en carrera en una preocupación imposible de aplazar. El caso más grave se produjo en agosto, cuando Finlay Tarling, de 19 años, murió tras una colisión con un vehículo que había entrado en el recorrido de la Volta a Portugal. Su fallecimiento dejó al ciclismo ante una pregunta que los últimos incidentes han vuelto a poner sobre la mesa: cómo puede acceder tráfico a una carretera por la que está pasando una competición.

Esta semana, dos pruebas italianas han ofrecido nuevos ejemplos. El lunes, en la Coppa Bernocchi, una furgoneta de reparto de DHL se incorporó al recorrido desde una calle lateral y circuló detrás de la escapada antes de detenerse. Un día después, en Tre Valli Varesine, una moto de la policía que circulaba en sentido contrario al de la carrera colisionó con Thomas Gloag y Marcel Camprubí, compañeros de Tom Pidcock en el Pinarello-Q36.5. Gloag tuvo que abandonar y necesitó puntos de sutura en una rodilla, mientras que Camprubí pudo continuar.

La gravedad de estos hechos va más allá de sus consecuencias inmediatas. Que un incidente termine con heridas relativamente leves no reduce el peligro de encontrarse un vehículo de frente cuando se compite a alta velocidad dentro de un pelotón. Para los corredores, lo ocurrido en Portugal y la repetición de situaciones similares evidencian que no basta con lamentar cada caso por separado.

Salida

Cinco minutos de protesta en el último Monumento del año

Evenepoel habló en nombre de todo el pelotón, también de los profesionales que no estaban en Il Lombardia

La salida de Il Lombardia se convirtió en el escenario de esa reclamación colectiva. Antes del inicio, Evenepoel, Pidcock y Giulio Ciccone se acercaron a los responsables de la prueba. Cuando llegó la señal de salida, los corredores permanecieron inmóviles. Durante cinco minutos, la disputa deportiva quedó en segundo plano para dar visibilidad a una exigencia compartida.

Evenepoel tomó el micrófono, con el campeón del mundo Brandon McNulty también situado en primera fila, y explicó que hablaba en nombre de todos los profesionales. «Queremos hacer esta declaración porque están ocurriendo demasiados incidentes con vehículos en carrera. Por desgracia, hemos perdido a un hermano y a un compañero», afirmó, en referencia a Tarling. Su mensaje trasladó al público la frustración de quienes dependen del cierre y el control de las carreteras para poder trabajar: «No podemos seguir aceptando que haya corredores que resulten heridos y que literalmente mueran mientras hacen lo que más les gusta».

La protesta tuvo una duración limitada y, después, el pelotón inició la carrera. El objetivo era aprovechar la visibilidad de uno de los grandes días del calendario para exigir cambios y mostrar la capacidad de los corredores para actuar juntos. La salida quedó retrasada cinco minutos por esta reclamación de seguridad.

La bici de Camprubi tras el impacto

Una reclamación de responsabilidades y cambios concretos

Los corredores piden que el diálogo con la UCI y los organizadores se traduzca en cambios en la protección de los recorridos

La acción en la salida estuvo acompañada por un comunicado conjunto difundido por los corredores y la CPA, la asociación de ciclistas profesionales. El texto centra la reclamación en la seguridad de las carreteras y señala que la responsabilidad de proteger el recorrido no se está cumpliendo. Los ciclistas recuerdan que compiten a gran velocidad y con poca protección, por lo que dependen de que la organización garantice un espacio de competición seguro.

Su petición pasa por una conversación seria y abierta entre corredores, organizadores y UCI que desemboque en medidas concretas sobre cómo se aseguran y gestionan los recorridos. La reclamación apunta a fallos evitables, como la entrada de una furgoneta desde una calle lateral o la circulación de una moto en sentido contrario al pelotón, que añaden un peligro ajeno a la propia competición.

La protesta también recibió el apoyo de Michael Tarling, padre de Finlay, que agradeció públicamente el gesto de los compañeros de su hijo. «Estamos muy agradecidos, emocionados y orgullosos de los compañeros ciclistas de Fin por haber alzado la voz hoy en el Giro de Lombardía. Las cosas tienen que cambiar y ninguna otra familia debería recibir jamás la llamada que nosotros recibimos el 14 de agosto», escribió.

Por su parte, RCS Sport, organizador de Il Lombardia, expresó su respaldo a la acción y al llamamiento a la seguridad. La empresa no organiza las pruebas italianas en las que se habían producido los incidentes de esa semana. La cuestión que plantean los corredores afecta al conjunto del ciclismo: que el control de los recorridos permita competir sin tener que preocuparse por vehículos que invaden la carretera.

Comunicado difundido por la CPA

Lo más importante es que queremos volver a casa sanos y salvos con nuestros seres queridos

«Como corredores, estamos unidos contra el riesgo innecesario al que se están sometiendo nuestras vidas.

Solo esta semana se han producido múltiples incidentes con vehículos en los recorridos de las carreras. Dos corredores sufrieron una caída al chocar con una moto que circulaba en sentido contrario por el recorrido de la carrera. Por suerte, ambos salieron con cortes y contusiones; podría haber sido mucho peor.

Este verano se perdió trágicamente una vida por exactamente este tipo de fallo. No vamos a tolerar esto por más tiempo.

Los corredores competimos a gran velocidad y con poca protección, y dependemos de los organizadores de las carreras para asegurar las carreteras. Esa responsabilidad no se está cumpliendo.

Pedimos la ayuda de la UCI para que los organizadores de las carreras asuman su responsabilidad y actúen. Eso significa una conversación seria y abierta entre corredores, organizadores de carreras y la UCI que dé lugar a cambios concretos en la forma en que se aseguran y gestionan los recorridos de las carreras.

Después de cinco minutos, competimos con normalidad. No queríamos afectar a la carrera, solo mostrar lo que los corredores podemos hacer cuando actuamos como uno solo.

Amamos este deporte. Respetamos a los organizadores de las carreras. Queremos competir al máximo y ofrecer un espectáculo a nuestros aficionados. Sin embargo, lo más importante es que queremos volver a casa sanos y salvos con nuestros seres queridos».

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