Un día torcido desde los primeros kilómetros
La actuación de Tom Pidcock en la Omloop Het Nieuwsblad estuvo muy lejos de las expectativas generadas en la previa. El británico, uno de los nombres más señalados antes del inicio de la temporada de clásicas, vivió una jornada marcada por el frío, los problemas técnicos y una concatenación de incidentes que le dejaron fuera de cualquier opción real, finalizando en una discreta 48ª posición, a dos minutos del vencedor, Mathieu van der Poel.
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«Solo podía pensar en intentar entrar en calor y no caerme. Fue más una lucha conmigo mismo»»
La carrera se torció pronto para el líder del Pinarello-Q36.5. La llegada de la lluvia y el brusco descenso de las temperaturas condicionaron su rendimiento desde los primeros compases. Tras un inicio relativamente controlado, el frío pasó a ser un problema central, obligándole a centrarse más en sobrevivir a las condiciones que en la propia dinámica de carrera. El propio Pidcock fue muy autocrítico tras cruzar la meta, reconociendo el error de cálculo en su preparación para un escenario tan adverso: «Después de 30 kilómetros empezó a llover y solo podía pensar en intentar entrar en calor y no caerme. Fue más una lucha conmigo mismo». Más contundente aún fue su valoración del fallo cometido: «Subestimé lo frío que iba a pasar cuando empezó a llover. Fue un error de novato por mi parte».
Más allá de esa autocrítica, el desarrollo de la prueba no ayudó en absoluto. El británico se vio constantemente mal colocado, obligado a perseguir tras pequeños cortes y a gestionar cambios de ropa continuos, sin poder encontrar continuidad ni concentración en carrera. Todo ello le dejó siempre a remolque, sin margen para anticiparse a los movimientos clave del día.






