Se busca ampliar las vías dedicadas a la bicicleta
No se trata de una prohibición general e inmediata para que los ciclistas dejen de usar los arcenes, sino de un marco que permite transformar algunos tramos concretos en infraestructuras ciclistas segregadas. La idea es clara: dejar de considerar el arcén como la solución principal para la bicicleta y avanzar hacia carriles bici protegidos, continuos y separados del tráfico a motor.
La norma permite reducir o suprimir arcenes para crear vías ciclistas segregadas
Una nueva forma de entender la bici fuera de la ciudad
El objetivo es crear itinerarios ciclistas más seguros, continuos y conectados
La nueva disposición del Reglamento General de Carreteras no elimina de golpe esa realidad, pero sí abre una vía para cambiarla progresivamente. En carreteras multicarril o en carreteras convencionales con una intensidad media diaria reducida, el Estado podrá habilitar itinerarios ciclistas adyacentes y protegidos. Para ello, si el proyecto lo justifica, podrá reducir o suprimir los arcenes existentes.
La medida encaja con la Estrategia Estatal por la Bicicleta y con la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030. En la práctica, el objetivo es que la bicicleta no dependa únicamente de la convivencia directa con el tráfico motorizado, sino que pueda contar con una red propia en entornos urbanos, periurbanos e interurbanos. Es decir, no solo carriles bici dentro de las ciudades, sino también conexiones entre municipios, accesos metropolitanos y tramos donde actualmente la bici solo tiene como refugio el arcén.

El modelo que ya se ve en otros países
La gran duda estará en cómo se adaptan estas vías al uso deportivo de la bici
Ese modelo tiene ventajas evidentes para el uso cotidiano de la bicicleta. Para desplazamientos urbanos, periurbanos o entre poblaciones cercanas, una vía ciclista segregada puede ser mucho más segura y atractiva que circular por el arcén de una carretera convencional. También puede favorecer que más usuarios se animen a usar la bici como medio de transporte, especialmente aquellos que no se sienten cómodos compartiendo calzada con coches y camiones.
El punto más delicado está en el ciclismo deportivo. Para quienes entrenan en carretera, el arcén no siempre es ideal, pero forma parte de la dinámica habitual de circulación. Los carriles bici segregados, en cambio, suelen estar pensados para desplazamientos más tranquilos, con menor velocidad media y menor exigencia de espacio. Si son estrechos, tienen giros cerrados, cruces frecuentes, peatones próximos o usuarios de distintos niveles, pueden resultar poco adecuados para grupos de entrenamiento o ciclistas que circulan a ritmos altos.

La señalización será clave
La medida puede mejorar la seguridad, pero dependerá por completo del diseño de cada tramo
La clave estará en el diseño. Una vía ciclista segregada puede ser una gran mejora si tiene anchura suficiente, buena visibilidad, continuidad real, firme de calidad, prioridad clara en los cruces y un trazado compatible con diferentes tipos de usuarios. Pero también puede convertirse en un problema si se limita a trasladar al ciclista a un espacio más estrecho, peor mantenido o con más puntos de conflicto que la propia carretera.
Por eso, el cambio normativo debe entenderse como una oportunidad, no como una solución automática. La segregación respecto al tráfico motorizado puede reducir riesgos y hacer la bicicleta más accesible para más personas, pero solo si se ejecuta con criterios técnicos adecuados. No basta con pintar una vía ciclista ni con ocupar el antiguo arcén. La infraestructura tiene que ser realmente segura, continua y funcional.

No desaparece el arcén para todos los ciclistas
La norma no elimina de golpe el uso del arcén, pero sí cambia el enfoque de futuro
En carretera, los ciclistas deben circular por el arcén derecho cuando este exista y sea transitable. Pueden circular en paralelo, de dos en dos, siempre que las condiciones de visibilidad y tráfico lo permitan, y deben colocarse en hilera en tramos con poca visibilidad o cuando se formen aglomeraciones. En ciudad, la circulación debe realizarse por la parte derecha de la vía, manteniendo una distancia de seguridad adecuada con bordillos y vehículos aparcados.
Lo relevante de este cambio es que el BOE reconoce la necesidad de una red ciclista propia también fuera del ámbito urbano. España ha avanzado mucho en carriles bici dentro de las ciudades, pero la conexión entre municipios sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes. Para muchas personas, el problema no es la distancia, sino la falta de una infraestructura segura para recorrerla en bicicleta.

Un cambio con muchas implicaciones para la movilidad y el ciclismo
La bicicleta necesita infraestructuras seguras, pero también adaptadas a usos muy distintos
Ahí estará una de las grandes discusiones de los próximos años. La bicicleta no es un único vehículo con un único uso. No es lo mismo una persona que se desplaza al trabajo a 18 km/h que un grupo de ciclistas entrenando a 35 km/h. Una infraestructura pensada solo para el primer perfil puede quedarse corta para el segundo. Por eso, si el objetivo es sustituir arcenes por carriles bici segregados, el diseño tendrá que tener en cuenta esa diversidad real de usos.
En cualquier caso, el cambio apunta a una transformación de fondo. El arcén ha sido durante décadas el espacio habitual del ciclista en carretera, pero nunca ha sido una solución perfecta. Su anchura varía, su estado no siempre es bueno y su protección frente al tráfico a motor es prácticamente inexistente. La nueva norma permite imaginar un modelo distinto, con vías ciclistas separadas y conectadas, más parecido al que ya existe en otros países donde la bicicleta ocupa un espacio propio dentro de la planificación viaria.
La gran pregunta ahora no es solo cuántos kilómetros se crearán, sino cómo se harán. Si las nuevas vías ciclistas se diseñan con ambición, pueden suponer un salto importante para la seguridad y para la movilidad en bicicleta. Si se hacen como una solución mínima, estrecha y discontinua, el problema simplemente cambiará de sitio.