Una buena planificación y uso de los recursos ha sido clave
Valais convirtió el Mundial en motor económico, no en un gasto excepcional

Un impacto directo y medible
48.500 espectadores únicos
Además, la cobertura mediática superó los 57 millones de espectadores en televisión, 83 millones de impresiones digitales y 104 millones de visualizaciones en vídeo, cifras que amplifican el impacto promocional más allá del retorno económico inmediato.

El secreto del éxito suizo: planificación previa y legado real
El ciclismo juvenil ha crecido un 130 por ciento desde 2020
Ese trabajo previo garantizó que el Mundial no fuese un paréntesis, sino un acelerador de un plan ya en marcha. Ejemplo de ello es el impacto en el tejido deportivo local: el ciclismo juvenil ha crecido un 130 por ciento desde 2020, con más de 1.000 jóvenes inscritos en clubes, y la participación femenina ha aumentado un 45 por ciento.

Un modelo de gestión sostenible que marca tendencia
El Mundial fue la pieza central de una estrategia turística y deportiva diseñada a largo plazo
El acceso también se diseñó para reducir la huella de carbono: el 62 por ciento de los asistentes llegó en coche, pero el 37 por ciento combinó varios modos de transporte, fomentando tren y bicicleta.
Un Mundial que cambia el territorio
Valais 2025 demuestra que un Mundial puede dejar beneficios si forma parte de un plan mayor
- La Valais Cycling Academy, con 52 atletas respaldados.
- Tres nuevos centros de alto rendimiento.
- Programas escolares que han involucrado a más de 5.000 niños.
- Una mayor integración de la mujer en el ciclismo.
Todo ello construye un modelo difícil de imitar, pero que demuestra que, con una estrategia sólida, un Mundial puede generar un retorno económico y social notable.

Una referencia para futuros organizadores
El ejemplo suizo rompe con la norma que afirma que los grandes eventos deportivos rara vez se rentabilizan. En Valais ha ocurrido lo contrario: el campeonato ha fortalecido la economía, ha impulsado el turismo, ha potenciado la identidad local y ha servido de trampolín para un plan ciclista que continuará más allá del 2025.
Con esta edición, Suiza ha mostrado un modelo que otros organizadores mirarán a partir de ahora como referencia: un Mundial puede ser rentable, si se integra en una estrategia de territorio y no se trata como un acto aislado.
