El mejor ciclista del mundo expone lo sucedido durante un entrenamiento en España
«Incluso me caen bien los aficionados que no me apoyan, siempre que no tengan la actitud de un adolescente malcriado»
“Pregunta honesta para todos los aficionados:
si me encuentras conversando con alguien y me pides una foto, y yo te pido dos minutos para terminar de hablar, ¿esperas dos minutos o me haces un gesto obsceno y te vas enfadado? ¿Y además tu acompañante me grita?
Un día largo que termina perdiendo a mi mayor fan . Por cierto, os quiero a todos. Incluso me caen bien los aficionados que no me apoyan, siempre que no tengan la actitud de un adolescente malcriado.”

El caso de Pogačar se suma a una tendencia cada vez más visible
Este episodio llega apenas unas semanas después del accidente sufrido por Jonas Vingegaard en Málaga, cuando el danés se fue al suelo en una bajada mientras era seguido por un aficionado. Dos casos distintos, pero unidos por un mismo contexto: carreteras abiertas, zonas clásicas de entrenamiento invernal y una presencia creciente de ciclistas que buscan rodar junto a los profesionales, grabarlos o interactuar con ellos en plena sesión de trabajo.

¿Será un punto de inflexión en la elección de los destinos de pretemporada?
Más allá del episodio concreto, este tipo de situaciones también puede marcar un punto de inflexión para los equipos a la hora de decidir dónde concentrar su preparación invernal. Algunos destinos tradicionales de nuestro país, muy valorados por clima y orografía, parecen estar alcanzando un nivel de saturación que no siempre favorece la tranquilidad necesaria para entrenar con normalidad. En una época del año en la que los profesionales priorizan volumen, calma y concentración, la presencia constante de aficionados, cámaras y situaciones incómodas puede acabar pesando en la balanza y empujar a buscar alternativas menos concurridas para preparar la temporada.