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¿Demasiado avanzada para su tiempo o demasiado caro? Gravaa en quiebra, adiós al ajuste de presión en marcha

Gravaa, la empresa creadora del sistema de inflado automático KAPS, ha sido declarada en quiebra pese a su éxito en competición con victorias en Paris-Roubaix y el Mundial de gravel.

Gravaa KAPS

Ha triunfado en competición… pero no en el mercado

La empresa neerlandesa Gravaa, creadora del sistema de inflado automático KAPS, ha sido declarada en quiebra esta semana. El anuncio supone un duro golpe para la innovación tecnológica en el ciclismo apenas nueve meses después de que su sistema alcanzara la máxima visibilidad mediática con la victoria de Pauline Ferrand-Prévot en la Paris-Roubaix.

Continúa tras los patrocinadores



Una idea revolucionaria que funcionaba

El sistema permitía ajustar la presión de los neumáticos en plena marcha, sin detenerse

El KAPS, siglas de Kinetic Air Pressure System, se presentaba como una de las soluciones técnicas más avanzadas vistas en los últimos años. Integrado en el buje de la rueda, permitía inflar o desinflar los neumáticos en marcha sin necesidad de bomba externa ni motor. La energía provenía directamente de la rotación de la rueda mediante una microbomba cinética controlada electrónicamente.

El ciclista podía modificar la presión desde el manillar, adaptándola en tiempo real al terreno. Según la propia marca, los beneficios medidos llegaban hasta 20 W en asfalto y alrededor de 50 W en pavé, cifras muy relevantes en competición de alto nivel.

Gravaa KAPS

Validación al máximo nivel competitivo

El respaldo en competición fue amplio

Pocas innovaciones pueden presumir de una validación tan clara en competición. El sistema KAPS fue utilizado por Marianne Vos en su título mundial de gravel a finales de 2024 y por Ferrand-Prévot en su victoria en el infierno del norte. Además, el equipo Visma-Lease a Bike lo adoptó en carreras clave, convirtiendo a Gravaa en protagonista habitual de las clásicas de primavera.

El visto bueno de la UCI despejaba cualquier duda reglamentaria. El sistema funcionaba, los profesionales lo usaban y los resultados acompañaban. Sobre el papel, todo encajaba.

El sistema Gravaa KAPS
Beau van Hout

El mercado no respondió

El alto precio y la complejidad limitaron su adopción fuera del ámbito profesional

Pese a este escaparate deportivo, las ventas nunca despegaron. Gravaa había iniciado la producción en serie en Países Bajos el año pasado y los primeros pasos fueron considerados positivos por la empresa. Sin embargo, el volumen de pedidos resultó insuficiente para sostener el negocio.

El precio fue uno de los principales frenos. El sistema completo montado en ruedas Reserve se situaba en torno a 3.800 €, mientras que con ruedas DT Swiss alcanzaba los 4.300 €. A ello se sumaban unos 250 g adicionales por rueda y la complejidad inherente a un sistema electrónico integrado. Para el ciclista amateur, el salto económico resultaba difícil de justificar, incluso con beneficios claros en determinados escenarios competitivos.

Gravaa KAPS

Ambición más allá de la competición

Según la marca, la situación del mercado también ha sido un freno

Fundada por Gertjan van Ginderen tras más de seis años de desarrollo, la empresa tenía planes para ampliar su alcance más allá del ciclismo de alto rendimiento. Entre los proyectos figuraba una entrada en el mercado urbano a partir de 2026, un segmento potencialmente mucho más amplio. La quiebra ha dejado estas iniciativas en suspenso.

Desde la propia compañía se reconoce que, pese al interés de otros equipos de carretera y gravel, y a la posibilidad de producir el sistema a gran volumen y bajo coste, el contexto del mercado ciclista tras la pandemia ha dificultado la llegada de pedidos suficientes y sostenidos, especialmente en acuerdos de primer equipo.

El sistema Gravaa KAPS
Leon van Bon

¿Punto final o pausa obligada?

Una innovación probada al máximo nivel que no logró ser rentable

La historia podría no haber terminado del todo. Un portavoz de la marca ha señalado que existe interés por parte de la industria y que no se descarta una posible reactivación en el futuro. La aplicación y la infraestructura digital siguen operativas por el momento, y los equipos profesionales podrían continuar utilizando la tecnología esta temporada.

Queda por ver si algún actor del sector decide asumir el reto comercial de una idea que ha demostrado sobradamente su validez técnica y deportiva. De lo contrario, el KAPS pasará a engrosar la lista de grandes innovaciones del ciclismo que llegaron demasiado pronto para su mercado.

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