Canyon busca recuperar agilidad operativa en un mercado más complejo y competitivo
Canyon, una de las marcas de bicicletas más relevantes a nivel global, ha anunciado una reorganización interna con el objetivo de adaptarse a un contexto de mercado profundamente distinto al de los últimos años. La compañía, con sede en Coblenza, responde así a una etapa marcada por la consolidación del sector, la presión de factores geopolíticos y un escenario económico más contenido tras el fuerte crecimiento vivido entre 2020 y 2023.
Según explica la propia marca, el plan pasa por simplificar procesos, reducir complejidad organizativa y ajustar su estructura de costes para garantizar la competitividad y la capacidad de innovación a largo plazo. El anuncio llega en un momento en el que la industria de la bicicleta, y especialmente el segmento premium, se enfrenta a un entorno mucho más exigente que el de la etapa post pandemia.
Continúa tras los patrocinadores
Roman Arnold, fundador y presidente ejecutivo de Canyon, ha explicado el enfoque de esta nueva etapa con una comparación muy ligada al ADN deportivo de la marca: “En ciclismo no se gana una carrera por el tamaño, sino por la velocidad, la precisión y la agilidad. Ahora estamos sentando las bases para recuperar nuestra fuerza operativa y reforzar nuestra posición en lo más alto de la industria de la bicicleta”.
Uno de los puntos más sensibles de esta reorganización es el ajuste de plantilla. Canyon prevé reducir hasta 320 puestos de trabajo en sus ubicaciones principales, sobre una plantilla total de aproximadamente 1.600 empleados. La compañía ya ha informado al comité de empresa e iniciado las conversaciones correspondientes.






