El coste de los derechos de organización se situaba entre 420.000 y 500.000 dólares al año
La agencia pública completará el contrato de tres años firmado para acoger las carreras en 2024, 2025 y 2026, pero no continuará con la organización a partir de entonces. El acuerdo fue aprobado en diciembre de 2023 e incluía el uso de instalaciones vinculadas históricamente al esquí para acoger competiciones internacionales de MTB bajo el paraguas de las UCI Mountain Bike World Series.
Un evento con un coste de organización muy elevado
En 2025 gastaron 860.000 dólares e ingresaron menos de 300.00, pero no cuentan el impacto fuera de la propia organización
El caso más claro se dio en 2025. La organización gastó más de 860.000 dólares, unos 800.000 euros, para celebrar tres días de carreras de MTB en otoño, sumando las competiciones de DH y Cross Country. Sin embargo, los ingresos directos procedentes de la venta de entradas y del aparcamiento no llegaron a 300.000 dólares, unos 280.000 euros. Esa diferencia ilustra el principal problema: el coste directo de sacar adelante la prueba fue muy superior al retorno económico inmediato medido por la propia organización.

La comparación entre coste e ingresos directos fue uno de los factores clave para no renovar el contrato
La cuestión, en este caso, no parece estar únicamente en el coste absoluto, sino en la relación entre ese coste y el retorno percibido por el organismo público responsable. ORDA evaluó si el evento generaba suficiente impacto regional, exposición y alineación con sus objetivos institucionales, y concluyó que tres años eran suficientes por ahora.

El retorno económico que no siempre aparece en las cuentas directas
El balance no recoge necesariamente todo el gasto generado por equipos, público y personal en la región
Ese tipo de retorno es más difícil de atribuir de forma directa al organizador, especialmente cuando hablamos de un organismo público que debe justificar sus propios balances, pero forma parte del impacto real de un evento de estas características. En destinos de montaña, una prueba internacional también puede reforzar la imagen turística de la región fuera de la temporada de invierno, diversificar el uso de instalaciones vinculadas al esquí y posicionar el territorio como destino ciclista.
El problema es que ese retorno indirecto no siempre compensa, o no siempre queda suficientemente demostrado, cuando el coste directo de organización es tan alto y la captación de patrocinadores resulta complicada. En este caso, la información publicada apunta precisamente a esa dificultad: los patrocinios no alcanzaron el nivel esperado y la organización tuvo que asumir una carga económica considerable.

De una prueba de Cross Country a una sede con DH en Whiteface
La construcción del circuito de DH de 2025 se convirtió en el principal foco de conflicto ambiental
La polémica se originó por la construcción del circuito de DH de 2025 sin contar con la aprobación previa del plan de trabajo por parte del Department of Environmental Conservation, el organismo ambiental del estado de Nueva York. Esa situación derivó en una notificación de infracción poco habitual entre agencias públicas y en críticas de la organización Protect the Adirondacks, que acusó a ORDA de alterar el terreno natural de una montaña cuyo uso para competiciones de bicicleta no habría sido autorizado explícitamente por los votantes del estado.
La cuestión legal y ambiental tiene una importancia especial porque Whiteface Mountain forma parte de un entorno regulado por las disposiciones de protección del Adirondack Park. Protect the Adirondacks sostiene que las excepciones constitucionales aprobadas en su día para el uso de Whiteface estaban pensadas para el esquí alpino, no para convertir la montaña en un trazado de DH durante la temporada de verano. En su escrito de alegaciones, la organización defendió que, cuando los votantes aprobaron las enmiendas constitucionales de 1941 y 1987, lo hicieron para permitir una estación de esquí alpino, no un circuito de carreras de MTB.

Una pausa, no necesariamente un adiós definitivo
No se cierra la puerta a un retorno futuro
La salida de Lake Placid deja una lectura especialmente interesante para el calendario internacional. Por un lado, confirma que organizar una Copa del Mundo de MTB implica una inversión importante y una capacidad de gestión que va mucho más allá del fin de semana de carreras. Por otro, muestra que el valor de un evento de este tipo no puede medirse solo por la venta de entradas o el aparcamiento, ya que el impacto turístico y económico regional puede ser mucho más amplio.
Pero también deja claro que, cuando el retorno directo no alcanza las expectativas y además aparecen conflictos ambientales, administrativos o legales, la continuidad de una sede puede quedar comprometida incluso en un territorio con instalaciones deportivas de primer nivel y una fuerte tradición olímpica.