Un final con mucha dureza y nivel
Van der Poel aprovecha el sterrato para romper la carrera
Van der Poel fue el encargado de mover la etapa
Fue ahí donde Mathieu van der Poel hizo valer una de sus mayores virtudes: su capacidad para rendir al máximo en terrenos técnicos. El neerlandés lanzó un fuerte ataque en el sector de grava a falta de unos 8 km para meta, acelerando el ritmo hasta provocar una primera selección en cabeza.
En un primer momento logró marcharse con Matteo Jorgenson e Isaac del Toro, pero la caída del corredor estadounidense permitió que Van der Poel abriese un pequeño hueco en solitario. Sin embargo, el mexicano Del Toro reaccionó con fuerza y consiguió volver a conectar, acompañado por Giulio Pellizzari, formando así el trío que acabaría jugándose la victoria.

Un final técnico y resbaladizo
La lluvia complicó el tramo más de lo esperado
Con una ventaja cercana a los 20 segundos sobre el grupo perseguidor, Van der Poel, Del Toro y Pellizzari encararon juntos la subida final hacia San Gimignano. Pellizzari lanzó el primer movimiento en el sprint cuesta arriba, pero el neerlandés reaccionó con potencia y terminó imponiéndose en la línea de meta, resistiendo también el último intento de Del Toro.

La Strade Bianche que pudo haber sido
¿Strade Bianche hubiese estado a su alcance?
En un terreno prácticamente diseñado para sus características, el neerlandés habría sido uno de los pocos corredores capaces de responder a los ataques lejanos y mantener el pulso en los sectores de sterrato.
Lo que sí queda claro tras lo visto en la Tirreno-Adriático es que, cuando la carretera deja de ser asfalto perfecto y se convierte en un terreno imprevisible, Mathieu van der Poel sigue siendo uno de los corredores más determinantes del pelotón.