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Publicado el 4-4-2017
Pequeñas mejoras que se notan mucho. El Boost da justo en el clavo de lo que la Oiz pedía para rozar la perfección

La Orbea Oiz es uno de los modelos más emblemáticos de la marca vasca. Su doble de XC tiene una larga trayectoria en su catálogo. Nació en 2006 y desde entonces siempre ha tenido un peso importante en su catálogo y ha sido la bicicleta donde Orbea ha plasmado todo su poder de desarrollo.

Pero a lo largo de estos más de 10 años de vida también ha pasado algunos puntos negros. Su apuesta por las 26″ en un momento en el que el 29″ y 27,5″ empezaba a empujar fuerte supuso un pequeño bache en su trayectoria hasta que en 2014 daba el salto a las ruedas grandes.

Ahora, en las últimas campañas, Orbea tenía una Oiz con un funcionamiento impresionante, pero con un punto negro que necesitaba ser solventado cuanto antes. En el año del aterrizaje masivo del Boost la Oiz aún empleaba un cierre trasero tradicional con todo lo que ello suponía a la hora de combatir a la creciente competencia en las dobles XC. Todo eso es cosa del pasado. La nueva Oiz se ha actualizado donde debía actualizarse y ha mantenido todo lo bueno que atesoraba y que la situaba como una de las mejores opciones de este segmento.

Orbea Oiz M-LTD

Orbea Oiz M-LTD

Manteniendo los puntos destacados

Ya hace más de dos años que probamos la Orbea Oiz en ESMTB.com. Su funcionamiento nos dejó entusiasmados teniendo en cuenta sus objetivos, el XC y el bike-maraton. De la prueba de aquel momento se mantienen todos sus puntos positivos.

Se sigue confiando en el concepto UFO, lo que hace que no haya articulación de la suspensión en la zona del cierre y se aproveche la flexión del carbono, una tecnología con la que la marca tiene una amplia trayectoria de uso y que siempre ha ido asociada a todos los modelos de la Oiz. Más simplicidad a la hora de crear el cuadro, menos peso, mayor rigidez y un punto de giro menos que mantener. Hoy en día es un recurso habitual en las dobles de XC, pero pocas marcas pueden presumir de haber confiado en este tipo de diseño durante tantos años. La zona de flexión del carbono llega a oscilar hasta 7mm y para lograrlo se necesita muy poca fuerza. Todo ello está estudiado para complementarlo con el propio funcionamiento del sistema de suspensión.

Boost, ¡qué bueno que viniste!

Boost, ¡qué bueno que viniste!

Prácticamente todo en el cuadro de la Oiz es de carbono. Su triángulo principal, las dos partes del basculante trasero y la pequeña bieleta que activa el amortigudor. El peso es un factor clave en este segmento y la Oiz es una alumna aventajada en ello. El cuadro de 29″ en talla M se queda en 1,7kg (sin amortiguador). En la bieleta encontramos otro de los conceptos que Orbea desarrolló para la Oiz y que se mantiene en esta nueva revisión. El Tensegrity. Un pequeño mecanismo de metal que da una mayor rigidez estructural a la bieleta para soportar con solvencia las cargas laterales a las que se ve sometida. Está hecha de acero, pesa 80 gramos pero su peso extra queda más que justificado con la mejora que aporta al global del sistema. En este modelo se usa el carbono OMR, la configuración más ligera. En modelos más económicos se usa el OMP, algo más pesado.

Las líneas principales del cuadro se mantienen invariadas. Su estética global no cambia. Seguirá siendo fácilmente reconocible.

Las líneas principales del cuadro se mantienen invariadas. Su estética global no cambia. Seguirá siendo fácilmente reconocible.

Si nos centramos en la cinemática de su sistema de suspensión, nada ha cambiado respecto al modelo anterior. Si una cosa funcionaba y por algo era apreciada la anterior Oiz era por el comportamiento de su suspensión trasera. Fue diseñada a través de su programa Advanced Dynamics, un software que permite trabajar con infinidad de variables para ajustar la suspensión a las necesidades de cada modalidad. Se puede jugar con las fuerzas que aplica el biker, su peso, altura, incluso con diferentes presiones de neumáticos además de ajustes de amortiguadores e incluso comportamiento de componentes. Orbea está muy orgullosa del proceso que realiza Advanced Dynamics.

Centrándonos en su análisis tenemos un leverage ratio (LR) pensado para sacar el máximo rendimiento a los 95mm de recorrido trasero que entrega la bicicleta. Para los que no estén familiarizados con ese término, el leverage ratio es la relación entre el recorrido del cuadro y el recorrido del amortiguador. Por poner el ejemplo de números redondos, si una bicicleta tiene 100mm de recorrido y usa un amortiguador de 50mm de recorrido, el LR sería de 2 (100/50).

La pequeña bieleta de carbono (con el Tensegrity en la parte interna)

La pequeña bieleta de carbono (con el Tensegrity en la parte interna)

Orbea recomienda un SAG muy bajo para la puesta a punto de su suspensión, sólo un 15% (el SAG es el % del recorrido del amortiguador que se “hunde” cuando estamos montados en la bicicleta en parado). Para lograr un comportamiento eficaz de cara al XC/bike-maraton se busca que la primera parte del recorrido sea sólida y estable, para beneficiar el pedaleo. Pero a la vez, que la última parte del recorrido se endurezca para evitar topes indeseados teniendo en cuenta que jugamos con recorridos de suspensión muy cortos. Para ello los primeros 75mm de recorrido de la Oiz son con un LR progresivo, la forma de conseguir esa estabilidad del recorrido en la parte inicial, aún a costa de algo menos de sensibilidad. Desde ese punto hasta el final el LR es regresivo, es decir, endurece la suspensión para evitar que hagamos topes. Esos últimos 20mm de recorrido entran en acción cuando nos enfrentamos a grandes obstáculos o saltos. Todo ello queda redondeado con el amortiguador Fox que trae ajustes específicos para la Oiz.

Orbea Oiz M-LTD

Orbea Oiz M-LTD

Mejoras sutiles pero vitales

Ahora pasamos a las novedades. La más importante se llama Boost. La Orbea Oiz lo pedía a gritos. Si por algo podíamos penalizar al anterior modelo era por no equipar un eje pasante. Se perdía rigidez lateral en la parte trasera y para los usuarios más exigentes llegaba a transmitir cierta inseguridad rodando de forma agresiva a causa de la suma de flexiones de la propia rueda y el extremo del basculante.

Por fin eje pasante. Y muy bien integrado.

Por fin eje pasante. Y muy bien integrado.

Se acabó, eso es cosa del pasado y se ha solucionado a lo grande. Haciendo el cuadro Boost no sólo tenemos por fin el ansiado eje pasante trasero. También tenemos una rueda trasera más rígida y una considerable mejora de la rigidez lateral del cuadro en esa zona. Era, sin duda alguna, lo que más necesitaba la Orbea Oiz. Además trae otras mejoras como la ganancia en espacio para la rueda trasera (ahora llevar un neumático de 2,4″ no es problema, y montado con llanta ancha da un plus de comodidad y agarre).

Otra mejora que quizás pase desapercibida es el nuevo diseño de entrada de los cables al triángulo delantero. También había sido fruto de problemas, especialmente al guardar la bicicleta con el manillar totalmente girado, que provocaba una curva muy cerrada que podía llegar a dañar las fundas. Ahora esa entrada es mucho más sólida, mejor guiada y, además, con una mejor terminación estética. Las entras y salidas de los cables en el tubo diagonal también son nuevas. Más cómodas de emplear a la hora de hacer mantenimiento. Lo que no cambia es su concepto de Direct Cable Routing en la segunda parte del trazado. El cable de cambio sigue un sistema de guías muy marca de la casa, siempre cubierto por una pequeña funda, hasta el tramo final de funda completa.

Orbea Oiz

Un punto negro que también han solventado con estilo, la entrada y salida de cables.

Orbea Oiz

El soporte para el desviador delantero, muy bien reducido a esa pequeña base de instalación. Enorme ganancia estética respecto al modelo anterior

Aunque está claro que el monoplato es la tendencia en XC y bike-maraton, en Orbea no han querido cerrar las puertas a nada y han dejado un lugar donde poder montar el soporte para el desviador delantero en caso de querer usar doble plato. Una solución mucho más limpia que en el anterior modelo.

El cuadro está preparado para tija telescópica y tiene el protector de la vaina de la cadena integrado. También un protector metálico en la zona de los platos.

Puestos a pedir y viendo que espacio tiene de sobra, hubiese estado bien incorporar soporte para un segundo portabidión en el tubo de sillín, aunque fuese para uno de tamaño pequeño. La Oiz es una máquina ideal para las largas pruebas por etapas que inundan el planeta a día de hoy y ese es un detalle que se agradece.

El soporte para el desviador delantero, muy bien reducido a esa pequeña base de instalación. Enorme ganancia estética respecto al modelo anterior

El soporte para el desviador delantero, muy bien reducido a esa pequeña base de instalación. Enorme ganancia estética respecto al modelo anterior

Geometría invariada y BWC

La geometría de la Orbea Oiz no ha cambiado con la llegada del Boost. Se podía haber aprovechado para tener unas vainas más cortas como han hecho otras marcas, pero en su lugar se ha preferido tener más espacio libre para la rueda trasera manteniendo la misma longitud de vainas que en el modelo anterior (440mm para los modelos 29″).

Sigue la apuesta por el Big Wheel Concept, es decir medidas de rueda en función de la talla. Eso sí, desaparece el modelo de 27,5″ para talla L. Con ello queda el modelo de 27,5″ en talas S y M y el de 29″ en tallas M, L y XL. Hay que remarcar que Orbea se esfuerza en mantener una geometría constante en cada talla, incrementando de forma acorde el reach y stack de cada talla para se mantengan las sensaciones que transmite cada modelo independientemente de que talla llevemos.

Del resto de su geometría destaca su corta pipa de dirección que siempre será un factor positivo para uso XC, dado que podemos olvidarnos de emplear potencias con ángulos imposibles para tener una posición de ataque sobre los pedales correcta.

Pipa de dirección

Pipa de dirección

En marcha

La nueva Oiz ha puesto el listón muy alto. Incluso para los propios ingenieros de Orbea. Han sabido mantener lo bueno de una bicicleta que tenía un funcionamiento excepcional y mejorar sus puntos débiles son solvencia. De nuestra anterior prueba se conserva todo lo que la hacía una bicicleta muy atractiva. Su peso, su acertada configuración de la suspensión trasera, su geometría sin extremismos y su buenos acabados.

A ello le podemos sumar ahora una rigidez lateral adicional en la parte trasera que se agradece muchísimo a la hora de trazar curvas y cuando rodamos por terreno muy roto. La Oiz ha ganado, sobre todo, en precisión a la hora de conducirla. Pedaleando también sacamos partido al plus de rigidez logrado con la adopción del Boost.

Orbea Oiz

Muestra del cuidado guiado de cables

Orbea Oiz

La guía del freno trasero por fuera en la parte final.

Por lo demás, los 95mm de recorrido de la Oiz se aprovechan como en pocos modelos. Podríamos echar en falta un poco de sensibilidad inicial, pero dentro de los cánones del XC y el bike-maraton cumple de sobra en este aspecto. Además, las suspensiones Kashima aportan ese poquito extra se sensibilidad inicial que los más finos serán capaces de percibir. Subiendo, incluso con la suspensión abierta, la interacción con la pedalada es mínima. Gracias a la dureza de los últimos 20mm de recorrido de suspensión tendremos la sensación de pilotar una bicicleta con más recorrido del que en realidad tiene en muchas ocasiones. Esta es, probablemente, el principal rasgo diferenciador de la Oiz respecto a otros modelos similares. Que el recorrido trasero, en marcha, parece mucho más que los 95mm que realmente entrega. Todo ello gracias a la buena configuración del sistema.

En cuanto al montaje, tuvimos la suerte de poder probar  el modelo Oiz M-LTD. Lo que quiere decir una factura de aupa (7.499€ es mucho dinero) pero un montaje excepcional. De él, el SRAM Eagle es un gran acierto para que muchos que no se atrevían puedan dar el salto al monoplato. O para que los que ya lo llevaban puedan montar un plato más grande y sacarle más provecho en zonas rápidas. Los cambios son preciosos y no tuvimos ningún salto de cadena.

Orbea Oiz

Fox 32 SC Factory con Kashima

Orbea Oiz

No podía montar mejor horquilla

Las suspensiones son la creme de la creme  de Fox. La horquilla del año en XC, la Fox 32 SC Factory, junto con el amortiguador Fox Float DPS Factory, ambos con las virtudes del recubrimiento Kashima. Lo que sigue siendo un drama es el mando de bloqueo remoto doble de Fox. En este caso pudimos probar el nuevo de este año para dos posiciones (perdemos la posición intermedia que era un punto a favor). O abiertas o cerradas. Pero ni con esas, ni con su diseño por debajo del manillar a modo de maneta de cambio se ha conseguido un funcionamiento suave (sigue siendo durísimo) ni un retorno correcto (acaba enganchándose en muchas ocasiones). Fuera de ese problema, el funcionamiento de las suspensiones es sensacional. La referencia a día de hoy en comportamiento XC.

También tuvimos el lujo de probar las nuevas ruedas Mavic Crossmax Pro Carbon. La llegada (tardía, muy tardía) de Mavic a las llantas de carbono para MTB. Estamos hablando de las mejores ruedas de la marca para XC y como tal debemos juzgarlas exigiéndoles lo máximo. Dentro de esa premisa, el peso no es su punto fuerte con más de 1.500 gramos el juego. Para unas ruedas que por sí solas valen 1.700€ hay opciones más ligeras, y hablamos de un componente donde el peso es clave. El ancho interno de la rueda tampoco creemos que sea el acertado. Con 23mm lo ideal para XC parece situarse en los 25mm para lograr sacar partido a los neumáticos más anchos que se están estilando también en XC. Dentro de lo positivo, tienen rigidez de sobra para el uso que van a recibir, unos acabados de primera línea, una estética acertada y un rodar suave y fino.

Ruedas Mavic Crossmax Carbon Pro

Ruedas Mavic Crossmax Pro Carbon

Ruedas Mavic Crossmax Carbon Pro

Bujes de las ruedas Mavic Crossmax Carbon Pro

Por lo demás, componentes excelentes para completar el montaje de la Oiz M-LTD. Manillar, potencia y tija de sillín FSA K-Force son de primera. Los frenos SRAM Level Ultimate una delicia y el sillín Selle Italia SLR XC Flow personalizado con los llamativos colores del cuadro es cómodo y bien acabado.

La Orbea Oiz 2017 ha dado en el clavo con sus mejoras. Sigue siendo una doble ideal para XC y bike-maraton, pero sin enfocarse al lado más extremo de estas modalidades. Dentro de su segmento es de las más cómodas y nobles de conducir y está llamada a ser una de las referencias especialmente entre los que gustan de pasar muchas horas en el sillín, competir en pruebas de larga distancia y simplemente recorrer muchos kilómetros con la eficacia de una rígida y la comodidad de una doble. Si tienes el dinero para paga el modelo M-LTD que hemos probado tienes la garantía de sacar la bicicleta de la caja y tenerla lista para cualquier desafío.

A favor Rigidez adicional que aporta Boost. Funcionamiento suspensión. Peso muy competitivo.
En contra Mando de bloqueo remoto muy duro. Modelo de gama alta al alcance de pocos bolsillos

Ficha técnica

Más imágenes Orbea Oiz

Orbea Oiz

Orbea Oiz

Sram Eagle, puerta de entrada al monoplato para muchos más usuarios

Sram Eagle, puerta de entrada al monoplato para muchos más usuarios

Protector del cuadro

Protector del cuadro

Protector de la vaina

Protector de la vaina

Frenos SRAM Level Ultimate

Frenos SRAM Level Ultimate

Mando de bloqueo de Fox, punto negro

Mando de bloqueo de Fox, punto negro

Componentes FSA, muy acertados

Componentes FSA, muy acertados

Sillín personalizado

Sillín personalizado

El guiado del cable del bloqueo del amortiguador

El guiado del cable del bloqueo del amortiguador

Bielas protegidas

Bielas protegidas

Maxxis Ikon, polivalencia garantizada

Maxxis Ikon, polivalencia garantizada

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