El Red Bull Rampage siempre ha sido conocido por ser el lugar donde ver las líneas y saltos más radicales que se hacen sobre una mountain bike.
Este año, con la introducción de nuevas normas y la posibilidad de que cada rider tenga su equipo de personas para diseñar sus propias líneas de bajada, las opciones parecen aún más bestias.
Este es un acercamiento al trabajo que hay ahora tras el Red Bull Rampage. Horas y horas de construir rampas y adecuar el terreno.
«Es una locura mirar alrededor y ver lo que la gente cree que puede rodar». Es el resumen de la situación por parte de una de las estrellas, Brandon Semenuk.