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Mathieu van der Poel explica por qué el MTB es el mayor desafío de su carrera

Mathieu van der Poel detalla cómo entrena, se recupera y gestiona el sufrimiento para rendir al máximo en carretera, ciclocross y MTB, y explica por qué el MTB sigue siendo su mayor reto pendiente.

El ciclista que impulsó, más que nadie, el perfil multi-disciplina

Mathieu van der Poel es uno de los ciclistas más completos del panorama actual. Capaz de ganar en ciclocross, dominar las clásicas de carretera y competir al máximo nivel en MTB, el neerlandés representa un perfil cada vez más raro en el ciclismo moderno. En una entrevista en profundidad en el podcast de Whoop (marca que le patrocina), Van der Poel desgrana con honestidad cómo ha construido esa versatilidad, qué papel juegan el entrenamiento y la recuperación en su rendimiento y cómo gestiona mentalmente el sufrimiento y la presión del alto nivel.

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De ciclocross a carretera y MTB, una evolución natural

Versatilidad construida a partir de una evolución natural entre disciplinas

El recorrido de Van der Poel por distintas disciplinas no fue fruto de una estrategia calculada desde el inicio, sino una evolución lógica a lo largo de los años. “Empecé con el ciclocross, que es muy grande en Bélgica. Luego pasé a la carretera buscando un nuevo reto, y más tarde quise probar el MTB porque el ciclocross no es olímpico”. Cada cambio respondió a una necesidad distinta, pero todos acabaron construyendo un perfil extremadamente adaptable.

El ciclocross le dio una base técnica sólida, la carretera le enseñó a leer las carreras y a gestionar esfuerzos largos, y el MTB le obligó a enfrentarse constantemente a situaciones nuevas, tanto a nivel físico como técnico.

Mathieu van der Poel

El MTB, la disciplina más exigente para Van der Poel

«Desde la primera vez que corrí en MTB me enamoré de ello»

A pesar de su enorme palmarés, Van der Poel no duda al señalar el MTB como su mayor desafío. “Es probablemente la disciplina más difícil para mí. Es una bici completamente distinta, los circuitos son cada vez más técnicos y los mejores corredores pesan bastante menos que yo”. Esa diferencia física es clave en los momentos decisivos de carrera.

El propio Van der Poel cuantifica esa desventaja: “La media es unos 10 kilos menos que yo, y eso hace muy difícil seguirles cuesta arriba y también bajando”. Aun así, lejos de desmotivarse, explica que esa dificultad es precisamente lo que le engancha: “Desde la primera vez que corrí en MTB me enamoré de ello. Precisamente porque es tan difícil, es lo que lo hace más emocionante”.

Mathieu van der Poel
UCI

El ciclocross como segunda naturaleza

«Si mañana me subo a la bici de ciclocross, en 30 minutos estoy otra vez al máximo nivel técnico»

Si hay una disciplina que Van der Poel siente como una extensión natural de sí mismo, esa es el ciclocross. No es una cuestión de talento puntual, sino de una vida entera dedicada a ella. “Hice mi primera carrera con seis años. Si mañana me subo a la bici de ciclocross, en 30 minutos estoy otra vez al máximo nivel técnico”.

Esa naturalidad técnica explica por qué puede transferir habilidades a otras modalidades, incluso cuando el material y los recorridos cambian por completo. Para Van der Poel, el ciclocross no se reaprende, se activa.

Datos, potencia y lectura de carrera

La potencia no lo es todo, la colocación decide

Van der Poel no reniega de los datos ni del entrenamiento basado en números, pero marca una frontera clara entre entrenar y competir. “Necesitas los números, pero también puedes ganar carreras siendo más inteligente o haciendo lo correcto en el momento adecuado”. En las clásicas, donde el caos y la táctica juegan un papel clave, esa diferencia es determinante.

Lo resume con claridad: “Si no estás bien posicionado en el punto clave, aunque tengas los mejores números, es imposible entrar en el grupo delantero”. La lectura de carrera y la anticipación siguen siendo armas fundamentales.

Mathieu van der Poel

Entrenar siempre cerca del límite

«Casi puedo saber de antemano si los números van a salir bien o no»

El entrenamiento de un ciclista como Van der Poel está marcado por la intensidad y la acumulación de fatiga. “En resistencia, el esfuerzo está casi siempre cerca del máximo. Pasas muchas horas en la bici haciendo esfuerzos, y eso hace muy difícil recuperar bien”. Especialmente en bloques de varios días duros consecutivos, la gestión de la carga es crítica.

Con el tiempo, ha aprendido a interpretar mejor su propio cuerpo: “Después de usar estos datos durante tanto tiempo, casi puedo saber de antemano si los números van a salir bien o no”.

HRV y pulsaciones, datos extremos pero bien interpretados

Sobre sus pulsaciones en reposo: «La media es 38 y el valor más bajo que he visto es 34»

Sus valores fisiológicos llaman la atención incluso entre profesionales. “Tengo un HRV muy alto. Puede que sea algo genético, pero también tiene que ver con la forma física”. En cuanto a la frecuencia cardiaca en reposo, sus cifras son propias de un atleta de resistencia extremo: “La media es 38 y el valor más bajo que he visto es 34”.

Aun así, insiste en no obsesionarse con ellos y utilizarlos como apoyo a las sensaciones, no como una referencia absoluta.

Sueño, hábitos y recuperación diaria

La recuperación es uno de los pilares de su rendimiento y hay hábitos que tiene perfectamente identificados. “El alcohol y la carne roja dan puntuaciones realmente malas”, afirma, señalando su impacto directo en el descanso. También presta atención a los horarios: “Comer tarde por la noche afecta mucho al sueño”.

Entre sus rutinas habituales destaca la lectura antes de dormir y el uso de magnesio, que, según explica, “ayuda a relajar los músculos y se nota claramente en los datos”.

Mathieu van der Poel

Cafeína, dolor y tolerancia al esfuerzo

Aceptar los días malos forma parte del alto nivel

La cafeína forma parte de su día a día, tanto en entrenamientos como en competición. “Casi todos los ciclistas somos adictos al café”, reconoce. Pero su función va más allá del estímulo mental: “La cafeína también aumenta la tolerancia al dolor, así que ayuda por partida doble”.

Sobre el sufrimiento, su visión es directa: “Es doloroso, pero cuando todo va bien también hay algo de disfrute en ese sufrimiento”.

Van der Poel no oculta que hay días en los que el cuerpo no responde. “En los días malos puede ser muy difícil empujar, especialmente cuando las piernas no responden”. En esos momentos, evita dramatizar: “Me digo a mí mismo que incluso con malas piernas puedes seguir moviendo vatios”.

En entrenamientos especialmente duros, la música es uno de sus principales apoyos, algo que no puede utilizar en carrera, pero que le ayuda a superar sesiones muy exigentes.

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Gimnasio, fuerza y equilibrio corporal

La fuerza es clave para su equilibrio físico

A diferencia de muchos ciclistas centrados casi exclusivamente en el tren inferior, Van der Poel ha desarrollado una musculatura más equilibrada. “Con el ciclocross y el MTB necesitas más fuerza del tren superior, y además tuve problemas de espalda en el pasado”. Por eso, el trabajo de fuerza es constante en su preparación.

Sentadillas, peso muerto, trabajo unilateral y core forman la base de su rutina. “Si dejo de ir al gimnasio, noto enseguida que mi cuerpo se debilita”.

Continuidad y fidelidad al equipo

«Convertirme en campeón del mundo de MTB es uno de los últimos grandes objetivos que tengo»

En un pelotón marcado por los cambios constantes, Van der Poel es un ejemplo de estabilidad. “Funciono mejor cuando estoy con amigos y gente en la que confío”. Esa relación se ha forjado también en los momentos difíciles: “Estuvieron conmigo en los malos momentos, y eso no se olvida”.Esa fidelidad es, según él, una de las claves de su rendimiento sostenido a lo largo de los años.

Cuando habla del futuro, Van der Poel no cierra ninguna puerta, pero deja entrever una idea muy clara. “Probablemente acabaré mi carrera en el mismo equipo”, afirma, planteándolo no como una promesa formal, sino como una consecuencia lógica de una relación que ha funcionado durante años.

El Tour de Flandes ocupa un lugar especial en su carrera. “Es la carrera que sueñas ganar cuando eres niño”. También destaca la singularidad de París Roubaix, aunque matiza que no es exactamente lo mismo que el ciclocross, pese a su dureza.

Mirando al futuro, hay un reto que sigue marcando su ambición: “Convertirme en campeón del mundo de MTB es uno de los últimos grandes objetivos que tengo”. Un desafío que resume bien su mentalidad competitiva.

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