Loïc Bruni quiere cerrar una temporada especialmente complicada con una buena noticia: volver a rodar en un circuito de Copa del Mundo. Tras viajar a Whistler y decidir que todavía no era el momento de arriesgar, el francés se encuentra ahora en Lake Placid con la intención de probarse sobre la bicicleta. Sus últimas declaraciones transmiten ilusión, aunque también prudencia. La larga recuperación de su muñeca sigue marcando los límites y el objetivo inmediato pasa por recuperar sensaciones en pista.
Lake Placid, un primer paso sin presión por el resultado
«No estoy al 100 %, así que no hay ego, objetivos ni expectativas»
La última cita de la Copa del Mundo de 2026 puede permitirnos volver a ver en acción a uno de los grandes referentes del descenso. Bruni ya ha reconocido el trazado de Lake Placid y quiere pasar de recorrerlo a pie a hacerlo sobre su Specialized. El planteamiento es muy distinto al habitual para un corredor acostumbrado a luchar por victorias: escoger líneas seguras, disfrutar y comprobar cómo se siente al volver a un circuito de competición.
«Este fin de semana voy a volver un poco más a la acción. No solo a reconocer el circuito. Intentaré montar mañana, así que estoy muy ilusionado», explica el francés. Una intención que acompaña de un mensaje claro sobre su estado actual: «No estoy al 100 %, así que no hay ego, objetivos ni expectativas, pero estoy contento de intentarlo un poco». Para el cinco veces campeón del mundo, volver a rodar ya supone un avance después de meses apartado de las carreras.

Una caída en Loudenvielle que acabó siendo mucho más grave de lo esperado
Las primeras radiografías no mostraron fracturas, pero nuevas pruebas detectaron una luxación en la muñeca
El origen de este largo parón está en la caída que sufrió a finales de mayo durante los entrenamientos de la Copa del Mundo de Loudenvielle. Bruni perdió una mano del manillar en la parte baja del recorrido, cuando ya estaba cerca de la llegada, y recibió un fuerte impacto. La primera exploración parecía relativamente favorable dentro de la dureza del accidente: las radiografías no mostraron huesos rotos, aunque sí había sufrido luxaciones en varios dedos. En aquellos primeros días, el propio corredor todavía contemplaba la posibilidad de regresar en unas semanas.
Sin embargo, el dolor y la sensación de que algo no iba bien llevaron a realizar nuevas pruebas. Estas revelaron que uno de los huesos de la muñeca estaba fuera de su posición, una lesión que exigió una intervención quirúrgica urgente. El pronóstico cambió por completo: los médicos le hablaron de un mínimo de tres meses antes de volver a montar. Bruni se marcó entonces Les Gets y el Mundial de Val di Sole como objetivos para su regreso, pero la evolución de la lesión acabó prolongando su ausencia.
La recuperación ha incluido varias operaciones y se ha alargado durante buena parte de la temporada. En su reciente participación en el podcast Downtime, Bruni todavía hablaba del proceso para volver a subirse a la bicicleta y de la frustración de seguir las carreras desde fuera. Lake Placid llega ahora más de cuatro meses después de aquel accidente, con el francés todavía lejos de sentirse completamente recuperado.

En Whistler prefirió esperar
Bruni viajó a Canadá, pero su muñeca y las condiciones del circuito aconsejaron aplazar el regreso
Su presencia en Whistler había abierto la puerta a una reaparición antes del cierre del calendario. Bruni viajó con el Specialized Gravity y figuraba en la lista de salida, pero finalmente decidió no competir. Con unas condiciones delicadas y la muñeca todavía sin estar preparada, prefirió evitar un riesgo que podía comprometer el trabajo de los últimos meses. Permaneció junto al equipo y volvió a poner el foco en recuperar la forma de cara a 2027.
Ahora su disposición es más favorable, aunque la meteorología también puede condicionar esa primera toma de contacto en Lake Placid. «El circuito tiene muy buena pinta. Va a estar algo mojado. La previsión es de lluvia durante la noche y por la mañana», comenta. Pese a ello, quiere intentarlo con un margen claro de seguridad: «Voy a escoger las líneas seguras, divertirme y volver a sentir un poco lo que es estar dentro de un circuito de carrera».
Lake Placid acoge el cierre de la Copa del Mundo del 2 al 4 de octubre. Para Bruni, este fin de semana ofrece la oportunidad de terminar el año recuperando el contacto con la competición y empezar a dejar atrás una de las ausencias más largas de su carrera. El primer objetivo será volver a rodar; sus sensaciones marcarán los siguientes pasos.