La UCI comprobará cualquier elemento de la vestimenta que pueda modificar artificialmente la forma del cuerpo
La contrarreloj de 21 kilómetros entre Gevrey-Chambertin y Dijon será uno de los primeros puntos decisivos del Tour de Francia Femmes 2026, pero la lucha contra el cronómetro ha quedado precedida por una polémica tan inesperada como difícil de controlar. La UCI ha anunciado que prestará una atención especial a la ropa y los accesorios utilizados por las corredoras después de que varios equipos alertaran sobre el posible empleo de rellenos en los sujetadores deportivos para modificar la forma del pecho y obtener una ventaja aerodinámica.
La advertencia apareció en el comunicado del jurado posterior a la tercera etapa, algo poco habitual antes de una contrarreloj. Todas las participantes deberán presentarse en la zona de comprobaciones finales, con la bicicleta y la vestimenta que utilizarán durante la prueba, como máximo diez minutos antes de su hora de salida.
El comunicado señala que se prestará una atención particular al cumplimiento del artículo 1.3.032 del reglamento de la UCI. Este prohíbe el uso de elementos no esenciales, prendas o accesorios que puedan alterar la morfología del ciclista, incluyendo cascos, gafas, zapatillas, dispositivos de comunicación o cualquier objeto colocado bajo la ropa.
Aunque la UCI no menciona expresamente los sujetadores deportivos, la advertencia llega después de que varios equipos del WorldTour femenino trasladaran su preocupación por el posible uso de rellenos adicionales para aumentar el volumen o modificar la forma del pecho durante las contrarrelojes. El objetivo sería crear lo que en aerodinámica se conoce como un «chest fairing», una superficie que suaviza el flujo de aire y reduce las turbulencias alrededor del torso y la parte superior de las piernas.
Una ganancia pequeña, pero potencialmente decisiva
Los estudios sobre los «chest fairings» han medido reducciones de la resistencia aerodinámica de hasta el 3,6%
La modificación de la zona frontal del cuerpo no es una práctica completamente nueva. En los últimos años se han visto ciclistas y triatletas colocar bidones, radios envueltas en material adicional o productos de nutrición bajo el maillot para crear una transición más limpia entre el pecho y el abdomen. El reglamento de la UCI prohíbe estos elementos cuando su función principal es alterar la forma del cuerpo con fines aerodinámicos.
El profesor de aerodinámica Bert Blocken ha explicado que un elemento correctamente situado en el pecho puede redirigir el aire y reducir la sobrepresión que se genera sobre los muslos y la pelvis. Sus investigaciones sobre este tipo de soluciones llegaron a registrar una reducción de la resistencia aerodinámica de hasta el 3,6% en una configuración optimizada.
Según las estimaciones citadas por Blocken, una solución de este tipo podría proporcionar una ganancia mínima de unos 0,78 segundos por kilómetro. En una contrarreloj de 21 kilómetros, el ahorro potencial se situaría alrededor de los 16 segundos, aunque el resultado real dependería de la posición de cada corredora, su equipamiento y la forma concreta del elemento empleado.
No se trata, por tanto, de una ventaja capaz de transformar por sí sola el rendimiento de una ciclista, pero sí de una diferencia que puede resultar decisiva en una disciplina en la que las posiciones suelen resolverse por márgenes mínimos.

Un control especialmente complicado
La dificultad estará en diferenciar una prenda deportiva convencional de un relleno añadido con una finalidad exclusivamente aerodinámica
La aplicación de la norma plantea un problema evidente. A diferencia de otros elementos ilegales que pueden detectarse visualmente, distinguir entre un sujetador deportivo convencional y una prenda utilizada para modificar intencionadamente la forma del cuerpo puede resultar complejo. Cada corredora tiene unas necesidades diferentes de sujeción, comodidad y ajuste, y el reglamento no establece qué cantidad de acolchado puede considerarse normal.
Algunos equipos habrían propuesto que las comprobaciones se realicen en un espacio privado y sean efectuadas por una comisaria. El informe del jurado señala que Magali Barbe apoyará a los dos comisarios técnicos designados en la revisión de la vestimenta, aunque no se ha detallado qué procedimiento se seguirá ni hasta dónde llegarán las inspecciones.
La cuestión es especialmente delicada porque un control demasiado superficial podría resultar ineficaz, mientras que una inspección más exhaustiva puede resultar incómoda o invasiva para las participantes. Además, un sujetador con cierto acolchado puede responder únicamente a criterios de comodidad, protección o ajuste, sin que exista una intención de obtener una ventaja deportiva.
La UCI deberá determinar, por tanto, si existe material añadido que no cumpla una función propia de la vestimenta y cuya finalidad sea alterar artificialmente el perfil de la corredora. Los artículos 1.3.032 y 1.3.033 también prohíben adherir espuma, cinta, piezas de plástico u otras formas bajo la ropa con el objetivo de mejorar la aerodinámica.

Posible exclusión en los casos más graves
Las corredoras deberán presentar su bicicleta y su vestimenta al control técnico como máximo diez minutos antes de tomar la salida
El incumplimiento de estas normas puede acarrear multas, pérdida de puntos UCI y, en los casos más graves o intencionados, la exclusión de la prueba o la retirada de los resultados obtenidos. Las sanciones económicas suelen situarse entre los 200 y los 1.000 francos suizos, aunque pueden aumentar dependiendo de la categoría de la competición y de la gravedad de la infracción.
Hasta ahora, el posible uso de rellenos en los sujetadores deportivos había quedado en una zona difícil de vigilar. La advertencia específica publicada antes de la cuarta etapa indica que la UCI quiere cerrar esa vía justo antes de una contrarreloj llamada a establecer las primeras diferencias importantes entre las aspirantes al maillot amarillo.
La jornada permitirá comprobar cómo se aplica una normativa concebida para impedir cualquier carenado corporal, pero que se enfrenta a una casuística especialmente compleja. La necesidad de garantizar la igualdad deportiva deberá combinarse con unos controles respetuosos y suficientemente claros para distinguir entre una prenda legítima y una modificación creada específicamente para ahorrar unos segundos contra el cronómetro.
Comunicado de los comisarios
«Se recuerda a los equipos que deben respetar los horarios indicados anteriormente».
«Las corredoras deberán presentarse a los controles finales antes de la carrera, tanto de las bicicletas como de la vestimenta, como máximo 10 minutos antes de su respectiva hora de salida. Se prestará especial atención al cumplimiento del artículo 1.3.032 del reglamento de la UCI, incluidos los elementos no esenciales y la ropa u otros artículos o accesorios utilizados por una corredora, incluidos, entre otros, cascos, gafas, zapatillas o dispositivos de comunicación durante la carrera, que puedan modificar la morfología de las corredoras».
«Los controles finales también serán obligatorios en caso de utilizar bicicletas de carretera».
