Su primera edición en gravel
Una nueva forma de afrontar un reto que no caduca
La Transpyr Coast to Coast siempre ha sido una prueba receptiva a nuevas formas de ciclismo y ya fue pionera integrando la modalidad e-bike en un evento por etapas. Ahora llega el turno del gravel, con una propuesta que busca su propio espacio entre las opciones ya existentes.

En busca del equilibrio que define al gravel
Etapas de entre 100 y 140 km
El planteamiento se sitúa entre las otras dos modalidades: pistas en buen estado cuando sea posible, carreteras secundarias tranquilas, caminos compactados y pendientes asumibles tanto en subida como en bajada. En algunos momentos podrá haber senderos, pero siempre serán tramos aptos para gravel y sin exigencia técnica.
El recorrido apuntará a etapas largas de entre 100 y 140 km, manteniendo un ritmo constante y aprovechando terrenos variados pero coherentes con lo que una bici gravel puede ofrecer. El espíritu será el de una travesía amplia, fluida y orientada a disfrutar del entorno sin entrar en terrenos propios de MTB.

Diseñado para disfrutar, no para sortear obstáculos
Etapas priorizando el auténtico terreno gravel
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Priorizar caminos en buen estado.
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Subidas con pendientes razonables y firme estable.
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Bajadas sin tramos rotos ni inclinaciones extremas.
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Uso de carreteras secundarias para enlazar valles y puntos estratégicos.
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Evitar pistas muy deterioradas que reduzcan el ritmo o comprometan la seguridad.
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Incluir senderos solo cuando sean totalmente viables para una bici gravel.
Con este enfoque buscan que el recorrido mantenga la esencia del gravel sin obligar a afrontar zonas técnicas impropias de esta modalidad.

Un recorrido gravel que combina tramos de MTB y carretera
Compartirá algunas zonas con los trazados de carretera y MTB
Esta combinación permitirá que todas las modalidades coincidan en ciertos puntos, compartan avituallamientos y disfruten de mayor cobertura de seguridad gracias a la proximidad constante de los recursos de la organización. Todo ello sin comprometer la identidad de cada variante, ya sea MTB, e-bike, carretera o la nueva opción gravel.
Una disciplina dinámica que requiere elección de desarrollo
Diseñar gravel en los Pirineos implica asumir desniveles relevantes y zonas con firme irregular. Por ello, la elección del desarrollo será un aspecto clave. En pruebas gravel muy rápidas se utilizan platos grandes, pero un recorrido pirenaico exigirá configuraciones más versátiles según el perfil de cada etapa y el estilo de cada ciclista.
A diferencia de una MTB, que puede afrontar casi cualquier terreno sin modificaciones, la bici gravel requiere cierto ajuste a la ruta: tamaño de plato, rango del cassette e incluso valorar monoplato o doble plato según preferencias.

La primera prueba gravel de 7 etapas en Europa
La única prueba de gravel de 7 días en Europa
La organización lo define como una oportunidad para sentir las características propias de una bici gravel en un entorno único, con una mezcla de pistas, carreteras secundarias y senderos que encajan con la lógica de esta modalidad.
Además, las plazas serán limitadas en esta primera edición, tanto por motivos logísticos como para garantizar una experiencia plenamente controlada.
Últimos ajustes antes de presentar el recorrido final
En las próximas semanas se concretarán los detalles definitivos del trazado. El equipo está revisando puntos sensibles, evaluando pendientes y firme y cerrando los tramos donde es necesario equilibrar pureza gravel y seguridad.
Lo que ya es seguro es que este nuevo formato será una de las grandes novedades de la Transpyr 2026 y una oportunidad única para vivir los Pirineos con una propuesta distinta y muy esperada.