Todo comenzó cuando su hermano empezó a montar en bicicleta. Entre ambos surgió una unión enorme gracias al deporte
«Todo empezó con Rien, no le gustaba caminar» explica Wiebe Terpstra sobre cómo Rien, el hermano de Anne, comenzó con el ciclismo de montaña. Anne, nacida en Zierikzee en 1991, pronto se unió a Rien, «celosa» por el nuevo hobby de su hermano. Dos semanas después, hizo su primera carrera.
La nueva base de la familia Terpstra en la localidad de Apeldoorn, una zona densamente boscosa de los Países Bajos, también jugaría un papel fundamental en la vida de sus hijos. Paula Terpstra, madre de Anne, explica: «Cuando nuestros dos hijos comenzaron a competir en bicicleta, se convirtió en un forma de vida«. Al comenzar las carreras, una familia que ya estaba unida se unió aún más. Anne y Rien compartieron una gran parte de sus vidas juntos, compartiendo su pasión por montar en bici. Rien comenta que «montamos en bicicleta juntos, corrimos juntos. Básicamente, hacíamos todo juntos.»
Continúa tras los anuncios
El fichaje por el equipo Ghost cambió su vida. A nivel deportivo y personal, puesto que su actual pareja es el team manager del equipo

La victoria en la Copa del Mundo de Andorra en 2019 supuso quitarse de encima un peso y abrir su mente
Ese año en Albstadt, Anne corrió a su primer podio en la Copa del Mundo con un 5o lugar. En Andorra mostraría al mundo lo fuerte que se había vuelto. Alejándose de Jolanda Neff, cabalgó hacia una victoria sin oposición. Después de que Anne ganara, mucha gente se sorprendió de que lo hubiera logrado. Para Anne otra pieza del rompecabezas había sido su mentalidad. «Tenía que ganar allí. Para aprender y dar el siguiente paso. Es sólo una forma de pensar, pero es súper importante. Puedo ser feliz con otro resultado además de ganar. Si lo hice todo bien, lo que salga está bien. Esa victoria cambió mi perspectiva. Es como si hubiera dejado una gran mochila. Lo que queda es montar mi bicicleta, divertirme y disfrutar. Y eso es todo… entonces es cuando soy feliz«.