Repasa su vida en el último podcast de Jan Frodeno
A lo largo de la conversación, Armstrong describe su trayectoria como una cadena de episodios de supervivencia, desde su infancia hasta su caída pública en 2012.
“Mi vida ha estado definida por alguna forma de supervivencia. Primero fue crecer con una madre de 17 años intentando salir adelante. Luego luchar literalmente por mi vida cuando me diagnosticaron cáncer con 25 años. Y después llegó otro tipo de supervivencia cuando todo se derrumbó en 2012 y 2013.”
Según el propio Armstrong, cada uno de esos momentos fue preparándole para el siguiente, aunque admite que el último fue el más duro.
Continúa tras los anunciosUna infancia marcada por la lucha
«Fui criado como un luchador. Me gustan los desafíos»
Ese entorno hizo que desarrollara una personalidad orientada a la confrontación y a superar obstáculos. “Fui criado como un luchador. Me gustan los desafíos. Nada me activa más que una buena pelea.”
Del triatlón al ciclismo profesional
Antes de convertirse en uno de los ciclistas más dominantes de la historia, Armstrong destacó como triatleta juvenil. De hecho, con apenas 15 años ya competía con profesionales. “Sabía que podía salir del agua con el grupo delantero. Si sales del agua con ellos, estás en la carrera. Y pensé: esto es algo serio.”
Sin embargo, su gran objetivo siempre fue participar en los Juegos Olímpicos. El triatlón aún no era disciplina olímpica en los años 80, lo que le llevó a probar suerte en el ciclismo cuando fue invitado al centro de entrenamiento olímpico estadounidense. “Siempre soñé con ser olímpico. Cuando me ofrecieron la oportunidad de ir al centro de entrenamiento con el equipo de ciclismo, pensé: voy a intentarlo.” Ese fue el inicio de su transición definitiva al ciclismo, que culminó con su participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

El cáncer y la obsesión por el detalle
«El diagnóstico me llevó a obsesionarme con los detalles.»
Ganar sin disfrutarlo
«Así que la pregunta es: ¿estás intentando ganar o simplemente intentando no perder?»
“Cuando pienso en esos siete Tours, sí, los gané, pero durante toda la carrera solo pensaba: no pierdas.” Según explica, su motivación no era el placer de ganar sino el miedo a perder. “Odiaba perder. Y todavía odio perder. Así que la pregunta es: ¿estás intentando ganar o simplemente intentando no perder?” Armstrong reconoce hoy que esa forma de vivir el éxito probablemente no era saludable. “Mirando atrás, es una pena no haber sido capaz de parar y decir: ‘Wow, lo conseguí’.”

El precio de la mentalidad de campeón
“Todavía monto en bici. Y ahora lo hago solo para desconectar.»
A pesar de todo lo ocurrido, Armstrong sigue entrenando con frecuencia. Según explica, el ciclismo se ha convertido en una forma de terapia mental. “Todavía monto en bici. Y ahora lo hago solo para desconectar. Dos horas solo pueden resolver cualquier problema que tenga.” El deporte sigue siendo su principal herramienta para gestionar el estrés. “Si hay algo en mi vida que me preocupa, nada lo soluciona más rápido que salir a rodar solo.”

El descubrimiento tardío de la salud mental
“Cuando miras mi vida desde fuera, ves dos momentos en los que todo cambia: la terapia y dejar de beber.”
El proceso incluía sesiones intensivas de varios días trabajando en profundidad distintos aspectos emocionales. “Cinco días de sesiones, diez horas al día, desmontándolo todo.” Para Armstrong, el elemento clave es la rendición total al proceso. “Si no te entregas completamente, no funciona.”
En los últimos años Armstrong también ha cambiado su relación con el alcohol, algo que considera un punto de inflexión. “Cuando miras mi vida desde fuera, ves dos momentos en los que todo cambia: la terapia y dejar de beber.” A partir de esos cambios, dice haber encontrado una nueva forma de vivir. “Los últimos siete u ocho años han sido increíbles.”
Una nueva forma de ver la vida
“Cuando tu vida va tan rápido como la mía, no puedes capturar los recuerdos.”
Hoy, a sus 54 años, Armstrong asegura que su objetivo principal es ralentizar el ritmo de su vida y disfrutar más de los momentos. “Cuando tu vida va tan rápido como la mía, no puedes capturar los recuerdos.” Por eso su prioridad ahora es diferente. “Quiero ralentizar todo y capturar todos los recuerdos posibles.”
Una reflexión final que resume la evolución personal de uno de los personajes más controvertidos de la historia reciente del ciclismo.