Cuando parecía que la apuesta de Fox con su tecnología ICD iba a ser una aventura en solitario dentro de las suspensiones gobernadas por sistemas electrónicos, RockShox ha dado la sorpresa presentando hoy su tecnología IE-Shock. Lo ha hecho con motivo de la presentación de la nueva gama de las firmas pertenecientes a Acell Group (Lapierre, Ghost y Haibike entre otras).
El sistema toma como base un amortiguador RockShox Monarch RT3 y su funcionamiento viene dado por tres sensores:
- Uno en el eje de pedalier que controla la acción de la transmisión
- Otro en tapa de la dirección para captar la aceleración
- Y un tercero en la parte inferior de la horquilla (que puede ser de cualquier marca) que envía cada 0.1 segundos (es decir, 10 veces por segundo) los impactos (intensidad y frecuencia de los mismos) a la unidad que procesa toda la información
Con los datos recabados por estos sensores, la unidad de control (que es un pequeño dispositivo con aspecto de cuentakilómetros) prepara el amortiguador de forma automática configurando todos sus parámetros para recibir el golpe que los sensores han detectado de la mejor forma posible dentro de las circunstancias en las que rodamos aplicando alguna de las configuraciones disponibles (completamente abierto, plataforma de pedaleo o bloqueado). Todo ello sin ninguna intervención por nuestra parte.
Una nueva vuelta de rosca a la electrónica en el mountain bike.









