Los organizadores cuentan con otras pruebas reconocidas mundialmente
Contará con 1.600 km con 37.000 metros de desnivel
Cualquier persona que quiera tomar parte en la prueba y enfrentarse a sus 1.600 km con 37.000 metros de desnivel deberá apañárselas para llegar a la salida sin usar un avión.

El 70% de la huella de carbono de sus pruebas corresponde a los viajes de los participantes
No es la primera iniciativa similar que ponen en marcha. De hecho ya cuentan con una clasificación que denominan «Green Leaderboard» en la que se sitúan los participantes que han ido a sus pruebas sin usar el avión y en la que se reconoce al más rápido dentro de esa clasificación.
Para tomar parte en sus pruebas se debe aplicar a ellas y la organización escoge a sus participantes en función de sus propios criterios. Tienen previsto que en el futuro se tenga en cuenta la huella de carbono de cada participante para tomar parte en sus pruebas como uno de los criterios.

Es una medida utópica para la inmensa mayoría de eventos
Sin duda es una decisión radical a la que pocos eventos llegarán pero que, en este tipo de pruebas con participación reducida, se pueden permitir el lujo de tomar. En sus encuestas internas comprobaron que el 33% de los participantes tenían previsto intentar viajar a sus pruebas sin usar el avión. A pesar de todo ello es una medida impensable para cualquier gran evento deportivo y solo aplicable a eventos de este tipo, con una participación limitada y lejos de los grandes números de las pruebas de gravel más conocidas.
