Una carrera peculiar pero que no requiere grandes cambios en las bicis
Aunque la Strade Bianche 2026 había anunciado cambios en su recorrido que parecían suavizar la prueba, la realidad es que la competición volvió a mostrar un trazado exigente y con dureza suficiente para que la carrera se rompiese en pedazos incluso muy lejos de meta. Obviamente, el efecto Pogačar tuvo parte de culpa, con su ataque a más de 80 km de meta. La cita italiana se ha consolidado como una de las grandes carreras de la temporada en tiempo récord y lo ha logrado gracias a la sucesión de tramos de sterrato (pistas de tierra) tan típicas de la región. Un terreno que requiere cambios en las bicis de los corredores para afrontar el rodar en esa superficie y las duras y explosivas subidas que configuran el trazado. Así fueron las bicis empleadas por algunos de los protagonistas de la prueba.
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