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Publicado el 15-5-2015
Primero fue el diámetro, y ahora la anchura. Las llantas más anchas han llegado para quedarse. Estos son sus beneficios.

El mountain bike está viendo como todo lo relacionado con el material de MTB crece. Crecen el ancho de los bujes, crecen el tamaño de las ruedas, crece la anchura de los manillares y todo en búsqueda de los mismos “ideales” que los fabricantes persiguen desde el inicio del MTB: rodar de forma más cómoda, segura y rápida.

Las ruedas se han convertido en el epicentro de esta transformación. Primero fue el diámetro. La proliferación de las ruedas de 27,5” y 29”. Ahora le ha llegado el turno al ancho de la llanta. Han nacido las medidas de 27,5+ y 29+, a medio camino entre las tradicionales medidas de ancho y las enormes fatbike.

Pero en cualquier caso, y más allá de la entrar en la medida de 27,5+ y 29+, el ancho de las llantas es cada vez mayor. ¿Capricho de los fabricantes o beneficio real?

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La búsqueda del peso más ligero llego a las llantas a estrecharse al máximo en el inicio del MTB

Al inicio del MTB era sencillo encontrar llantas con un ancho interno (es la medida de referencia, puesto que el ancho externo está influenciado por la anchura de las paredes y no afecta a como se acomoda el neumático) de más de 25mm de ancho interno. Sin embargo, el MTB se orientó hacia el cross-country y los usuarios buscaban el peso más ligero posible. Los fabricantes reaccionaron a esa solicitud y empezaron a crear llantas más ligeras, a costa de reducir el ancho de las mismas, que llegaron a medir unos exiguos 13,5mm. Esa medida hacía complicada la instalación de los neumáticos y además los forzaba a tener una forma mucho más angulosa. Reducía la superficie de contacto con el suelo, disminuyendo la tracción y el agarre en la mayoría de situaciones.

Con el tiempo la situación se fue estabilizando y la medida de llanta interna se estabilizó entre los 21 y 24mm de ancho. Hasta ahora. Desde hace unos meses proliferan las llantas de hasta 35mm de anchura interna, al borde de lo considerado para 27,5+ y 29+.

Las llantas más anchas permiten que el neumático coja una forma que otorga más agarre y tracción, además de poder rodar con menos presión

La medida que más se impondrá en los próximos meses estará entorno a los 28 a 30mm. Sus ventajas se reflejan en la nueva forma que adquieren los neumáticos, que además son más fáciles de instalar. Los laterales son menos redondeados, quedando más perpendiculares al suelo. Se gana en superficie de contacto con el suelo, lo que se traduce en más tracción y agarre. Además, se puede bajar un poco la presión de los neumáticos sin riesgo. En caso de llantazo, y por la nueva situación de las paredes de la cubierta, en caso de provocar un corte o daño en la misma éste se produce más cerca del dibujo y no tanto en el lateral, lo que también ayuda a que el líquido sellante pueda actuar (mucho más difícil tapar un corte lateral que no uno en el taquedado).

Además, su comportamiento con el sistema tubeless es mucho mejor, evitando en gran medida las pérdidas de aire que se pueden producir al rodar a baja presión y forzar mucho la cubierta en apoyos laterales.

En cuanto al peso, las nuevas técnicas de construcción hacen que tanto en los modelos de aluminio como en los de carbono la penalización en la báscula sea mínima.

En definitiva, las llantas más anchas han llegado para quedarse. Sus ventajas son claras para el enduro o all-mountain, e incluso en el XC y bike-maraton tendrán su hueco.

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