Yeti está sabiendo adaptar su promoción como marca al mountain bike más puro e idílico como pocas otras.
La firma tiene todos los ingredientes para mostrar sus productos de la mejor forma posible. Son bicicletas con sello de identidad propio, innovadoras, diferentes, inconfundibles y lejos de los grandes fabricantes del sector. Si a ello le sumamos un plantel de riders de primera y un paraíso biker a las puertas de su factoría, en Colorado, sólo hace falta encontrar la forma de plasmar en imágenes la pasión con la que viven el deporte.
Y este reportaje, titulado «Elk Mountains, I´am part of the tribe», es el mejor ejemplo.
En Colorado la meteorología es muy dura durante la mayor parte del año. Pero hay algunas ventanas de buen tiempo que convierten su excepcional terreno en el edén para los bikers que pueden acceder a él.
Es el momento en el que las cumbres más altas tienen su primera capa de nieve, pero en el que los valles más bajos siguen conservando sus tonos verdes salpicados de los amarillos y ocres que muestran que el otoño ya está instalado en la zona.
Antes de la llegada del riguroso invierno, hay que aprovechar cada uno de esos días. Y eso es lo que han hecho los embajadores de Yeti, Michael Larsen, Shawn Neer, y Rudy Unrau .
El resultado no podía ser mejor.
Imágenes Joey Schusler & Thomas Woodson


















