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Trek invierte más de 300.000 € para igualar premios en el ciclismo femenino… pero las diferencias siguen siendo evidentes

Trek ha invertido más de 300.000 € para igualar los premios de sus corredoras con los de los hombres, pero en 2026 las diferencias siguen siendo evidentes en carreras, cobertura televisiva y condiciones profesionales.

Trek ha destinado más de 300.000 € a compensar la desigualdad en premios entre hombres y mujeres

La desigualdad en el ciclismo profesional femenino sigue siendo una realidad en 2026, pero hay actores dentro de la industria que están intentando cambiar ese escenario de forma activa. Uno de los casos más claros es el de Trek Bicycle Corporation, que ha invertido más de 300.000 € en los últimos años para igualar los premios económicos de sus corredoras respecto a los de sus homólogos masculinos, según publica Fortune.

Entre 2021 y 2025, la marca estadounidense destinó aproximadamente 308.000 dólares, unos 263.000 €, a complementar los premios de su equipo femenino Lidl-Trek en carreras donde las mujeres cobraban menos que los hombres por el mismo resultado. Una medida directa que no solo tiene impacto económico inmediato, sino que también busca presionar al sistema para provocar cambios estructurales.

Continúa tras los patrocinadores



Diferencias que siguen siendo muy claras en 2026

De 50.000€ en premios en la masculina, a 22.000€ en la femenina

A pesar de estos avances, los datos actuales reflejan que la igualdad está lejos de alcanzarse. En la Liège–Bastogne–Liège Femmes, por ejemplo, el total de premios apenas superó los 22.000 €, mientras que la carrera masculina repartió alrededor de 50.000 €.

La diferencia también se aprecia en resultados individuales. Un sexto puesto en la prueba femenina podía suponer unos 400 €, frente a los 1.500 € que recibiría un ciclista masculino por la misma posición. En estos casos, Trek cubre esa diferencia, llegando a añadir más de 1.000 € extra a sus corredoras.

Uno de los ejemplos más llamativos se dio en la Paris–Roubaix Femmes de 2021, donde la ganadora recibió 1.535 €, mientras que el vencedor masculino de la Paris–Roubaix se llevó 30.000 €.

Curiosamente, es algo que no sucede en el MTB, donde los premios son idénticos para ambas categorías (aunque en una escala de cantidades mucho menor).

Lidl Trek

Un cambio estructural que empezó en 2017

“Es vergonzoso”: así describió Trek la situación del ciclismo femenino antes de actuar

El origen de esta estrategia se remonta a 2017, cuando el CEO de Trek, John Burke, tomó conciencia de la situación tras recibir feedback interno sobre las condiciones del ciclismo femenino en Europa.

“Fui allí y es vergonzoso. La mayoría de las mujeres ganan menos de 10.000 dólares al año. Usan bicicletas de segunda mano, se alojan en hoteles de baja calidad y vuelan el día antes de la carrera. A nadie le importa”, explicaban desde la propia compañía sobre ese momento.

La respuesta fue clara: crear una estructura en la que las corredoras recibieran el mismo trato que los hombres. Salarios dignos, material de primer nivel, staff técnico completo y condiciones profesionales reales en todos los aspectos.

Lidl Trek

Profesionalización real y su impacto en el rendimiento

La profesionalización total ha sido clave para elevar el nivel competitivo

Ese cambio ha tenido un efecto directo en el rendimiento, como explica Lizzie Deignan, una de las figuras clave del equipo:

“Ser una atleta profesional en todos los sentidos es transformador en términos de rendimiento. Nadie que tenga que compaginar otro trabajo puede rendir al mismo nivel que alguien que se dedica al 100%”.

El caso de Deignan es especialmente significativo. Llegó al equipo estando embarazada y sin garantías de continuidad en el pelotón, a pesar de ser número uno del mundo en ese momento.

“Trek me dio una oportunidad increíble en un momento en el que no sabía qué iba a pasar con mi carrera. No fue algo simbólico, apostaron de verdad al máximo nivel”.

Lidl Trek

Más allá del dinero: visibilidad y cobertura mediática

La cobertura televisiva sigue siendo uno de los grandes problemas del ciclismo femenino

Aunque el aspecto económico ha mejorado en parte, el ciclismo femenino sigue enfrentándose a otras limitaciones importantes, especialmente en visibilidad.

En pruebas como la Paris–Roubaix Femmes, la retransmisión televisiva solo cubre la parte final de la carrera, dejando fuera momentos clave como ataques iniciales o movimientos decisivos.

“Los aficionados solo pueden ver alrededor del 50% de la carrera, y eso solo cuenta la mitad de la historia”, señalaba Deignan.

También en la Liège–Bastogne–Liège Femmes de 2026, la retransmisión comenzó más de 30 minutos después de finalizar la prueba masculina, lo que limita aún más la exposición.

En este contexto, corredoras como Demi Vollering apuntan soluciones claras:

“Se podrían emitir ambas carreras a la vez o alternarlas. No es algo tan complicado de hacer”.

Lidl Trek

Un efecto dominó en el pelotón profesional

El impacto de Trek va más allá de su propio equipo

Desde Trek defienden que su objetivo no es solo compensar económicamente a sus corredoras, sino actuar como catalizador de cambio dentro del ciclismo profesional.

Según John Burke, el impacto real está en que otros equipos y organizadores han empezado a reaccionar:

“Lo más importante es ser un ejemplo. El impacto no es solo nuestro equipo, sino todos los que han visto lo que hacemos y han cambiado”.

De hecho, la propia marca reconoce que la cantidad de dinero que necesita aportar ha ido disminuyendo con el tiempo, señal de que algunos organizadores están empezando a igualar premios por iniciativa propia o por presión externa.

Lidl Trek

Una brecha que aún no está cerrada

La igualdad en el ciclismo femenino avanza, pero todavía está lejos de completarse

A pesar de los avances, la igualdad en el ciclismo profesional femenino sigue siendo parcial. Los premios, la cobertura mediática, los patrocinios y las condiciones laborales todavía presentan diferencias relevantes respecto al ciclismo masculino.

La intervención de Trek ha demostrado que el cambio es posible cuando hay voluntad y recursos, pero también ha dejado claro que el problema es estructural y requiere una transformación global del ecosistema.

Para la propia Deignan, el camino está iniciado, pero no terminado: “Siempre hace falta alguien que dé el primer paso”.

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