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Catalunya Bike Race
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  • 6 de Junio de 2008

Terremoto en la selección olímpica

Se avecina una tormenta. Tan pronto como supe que Carlos Coloma podría perder su plaza olímpica, lo primero que vino a mi mente fue "si yo fuese Carlos, prendía fuego a la federación". Una vez calmados mis ánimos delictivos; me paré a pensar, hasta qué punto puede ser dañino, ya no para un deportista, sino para una persona; pasar por el trance por el que va a pasar este hombre en las próximas fechas. Os pondré en antecedentes. Hace algo más de cuatro años,...

La Tramun

Tan pronto como supe que Carlos Coloma podría perder su plaza olímpica, lo primero que vino a mi mente fue “si yo fuese Carlos, prendía fuego a la federación”.

Una vez calmados mis ánimos delictivos; me paré a pensar, hasta qué punto puede ser dañino, ya no para un deportista, sino para una persona; pasar por el trance por el que va a pasar este hombre en las próximas fechas.

Os pondré en antecedentes. Hace algo más de cuatro años, cuando se anunció la selección olímpica de Atenas; había muchos candidatos a ocupar las dos plazas disponibles. Muchos pensábamos en Márquez, Sir del mountainbike nacional; pensábamos en Coloma, fiero luchador con resultados más que fiables, pensábamos en Lejarreta, aunque todavía joven con opciones a esperar 4 años más… Pocos pensaban en Iván Álvarez, que fue finalmente el compañero de andadura olímpica de Hermida.

Una vez hecha pública esta decisión… hubo tormenta. Marquez dejaba la bici para asombro de los aficionados, Carlos no comprendía cómo había podido quedarse fuera por tan poco, Lejarreta, quizá, ya por aquel entonces, pensaba que Pekín sería su estreno; e Iván Álvarez… soportaba el chaparrón estoicamente a la espera de la cita Olímpica.

Cuatro años más tarde, la justicia llegó para todos. Tres plazas para tres valientes. Hermida con su plaza en propiedad, Carlos se quitaba esa espina (espina ya no…estaca!) clavada cuatro años antes, y Lejarreta tenía la opción de catar una cita, que quizá no sea la última para él.

Hoy, al igual que en su día rompimos una lanza por Marquez, romperemos una por Carlos.

Es legal hacer modificaciones en las selecciones; ahí están los suplentes. Pero, ¿es ético? ¿Estamos los aficionados de acuerdo con esta decisión? ¿Se aplicaría la misma vara de medir con Hermida, en caso de que no consiga rendir a su nivel habitual antes de los juegos?

Si ya de por si es preocupante el problema de Carlos, Hermida debería echarse a temblar, según el refranero popular… cuando las barbas de tu vecino veas cortar…

Sabemos que no estamos hablando del mismo nombre, ni del mismo trato de cordialidad con la federación, como ya han demostrado, evitando enfrentamientos con el corredor de Mérida.

Tampoco estamos hablando del mismo rendimiento, pero si estamos hablando del mismo problema. No estar a la altura de lo esperado.

Es duro para un deportista cuando critican su estado de forma, cuando todo el mundo está pendiente de su trabajo, y cuando todos sus rivales, esperan ansiosos a que cometa un fallo que le deje fuera y les dé via libre a ellos. Más si cabe cuando de ello depende, ya no sólo unos Juegos Olímpicos, sino todo lo que ello conlleva; las becas, la inversión en promoción y preparación…

Nadie se alegra por la situación de Carlos en este momento, y Ruzafa, seguramente sienta que su plaza olímpica puede tener un sabor amargo, y quizá sienta también, que no sólo debe hacerlo lo mejor que pueda, sino que también deberá hacerlo mejor de lo que podría hacerlo Carlos en las mejores circunstancias.

En las próximas fechas seguiremos todo cuanto podamos este asunto, porque consideramos que tiene más importancia de la que se le está dando. Y consideramos que aunque falte poco, todavía falta mucho; pueden pasar muchas cosas. Se avecina una tormenta; no porque Carlos pueda estallar en cualquier momento, sino porque una decisión así; se tome como se tome; siempre va a ser polémica y muy dañina para alguna de las partes implicadas.

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