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  • 7 de Enero de 2011

Garmin Edge 500

El Garmin Edge 500, a medio camino entre un ciclocomputador tradicional y un GPS, es una de las mejores soluciones que puedes encontrar en el mercado para medir todos los datos de tus salidas. Lo probamos a fondo!

Fox 34

Galfer

A principios del año 2009 teníamos las primeras noticias sobre el nacimiento del Garmin Edge 500, y a mediados de ese mismo año pudimos empezar a ver los primeros modelos pre-producción. Una computadora para ciclismo completamente basada en el GPS para la medición de las distancias. Desde Garmin se dejó claro desde el inicio que su creación llegaba a raíz de la colaboración con el equipo profesional de carretera que patrocinan, cuyos corredores les habían solicitado algo más pequeño y compacto que el modelo 705 que lucían en el Tour de Francia.

Con su nacimiento en mente ya sabemos que sus funcionalidades no han sido pensadas específicamente para el mountain bike, y que el uso de  GPS es algo diferente a lo que estamos acostumbrados en los dispositivos de MTB.

El pack

El Garmin 500 se vende en diferentes packs, dependiendo del número de accesorios que incluyan. En nuestro caso recibimos el que contiene, además del computador, la cinta para medir las pulsaciones, dos soportes para la bicicleta y el sensor de cadencia y velocidad. Además, se incluye un cargador con dos terminales (incluyendo el que empleamos en la red eléctrica española) que emplea el cable USB que también usamos para conectar la unidad a nuestro ordenador. Como podéis ver esta es una de las diferencias respecto a un cuenta-kilómetros tradicional, el uso de batería en lugar de pilas para su alimentación.

El soporte para la bicicleta es muy minimalista y práctico. Se fija mediante dos gomas cruzadas que se unen al soporte de plástico. Tienen dos medidas de gomas para fijar el soporte, para que podamos hacerlo a lugares más anchos o más estrechos. Fácil de instalar, nos permite jugar de forma casi ilimitada con su posición, pudiéndolo ubicar en el manillar o en la potencia. Situar la unidad en el soporte es sencillo y la unión es segura. En ninguna de las caídas que sufrimos mientras lo probamos se movió o se soltó. El hecho de incluir dos soportes también es un gran punto a favor. Así lo podremos pasar de la bicicleta de carretera a la de mountain bike sin problemas (por poner un ejemplo).

La unidad del Garmin 500, su corazón, es algo grande si lo comparamos con los modelos a los que estamos acostumbrados, pero pronto nos hacemos a sus dimensiones, en parte gracias a su diseño compacto y de líneas redondeadas, sin botones o formas que sobresalgan. Cuenta con dos botones en cada uno de los laterales, y la pantalla ocupa gran parte de la superficie disponible. Los botones son accesibles (incluso con guantes largos) y con un tacto claro. Además están acompañados de sonidos (lo podemos desactivar en la configuración si queremos) que confirman si lo hemos accionado. Su peso es de 58 gramos.

El punto clave del Garmin Edge 500 es el uso de la tecnología GPS. Con ella no nos hará falta imán ni sensor en la rueda, con lo que pasarlo de una bici a otro no es ningún problema. Además no tendremos que calibrarlo y nuestros recorridos quedarán almacenados para poder pasarlos al ordenador y analizarlos tanto como queramos.

Sorprende la velocidad con la que obtiene los satélites una vez lo encendemos. En el peor de los casos, encendiéndolo en una zona de ciudad muy cerrada, nos llegó a tardar unos 2-3 minutos, aunque lo normal es que en 30 segundos o un minuto esté listo para empezar a medir nuestros datos. En cualquier caso es otra diferencia de uso respecto a un cuenta-kilómetros tradicional, en el que desde el mismo momento en que nos movemos registra nuestra actividad. En cuanto a pérdidas de señal en marcha, apenas sufrimos alguna puntual, y de muy poco tiempo. Incluso en las zonas de espesa selva en La Ruta de los Conquistadores (donde también lo probamos) mantuvo la señal en todo momento.

Para los más tradicionales puedes usar el sensor de velocidad con imán en la rueda para que lo use como fuente para medir la distancia, de la misma forma que lo hacen los cuenta-kilómetros habituales.

Funcionalidades

Si tuviésemos que hablar de todas y cada una de las opciones del Edge 500 necesitaríamos varios capítulos de este test para cubrirlas. Así que haremos un repaso por las más significativas y empleadas. A la hora de iniciar una actividad podemos configurar si queremos que empiece a garbar cuando detecte movimiento o si preferimos hacerlo nosotros usando el botón Start/Pause. Del mismo modo podemos hacer que el contador pare de forma automática cuando detecte que no hay movimiento y que se reanude cuando sí lo haya. Por último, si estamos en modo de grabación manual y estamos en pausa, al detectar movimiento el Garmin nos advertirá que el contador está parado a pesar de que nos estamos moviendo. Una serie de opciones perfectas para no olvidarnos de grabar alguna ruta o entrenamiento después de parar en mitad del trayecto.

Una de las características diferenciadoras de este modelo es cómo configuramos los datos que queremos ver en pantalla. En este aspecto es toda una revolución respecto a lo que venían ofreciendo la mayoría de ciclocomputadores. Con el Edge 500 podemos configurar hasta 3 pantallas diferentes, que podremos alternar en marcha usando uno de los botones, o incluso programarlo para que cada X segundos se pase de una pantalla a otra de forma automática. Cada una de las pantallas es totalmente configurable de forma individual e independiente. De esta forma podemos escoger la cantidad de bloques de datos que queremos ver. Desde 1 a 8 bloques de información por página. Cuantos menos escojamos más grandes se verán en la pantalla. Pero aún con los 8 bloques en pantalla la visibilidad de los datos es correcta. Los bloques de información que podemos escoger abarcan la práctica totalidad de datos que maneja el aparato, desde pulsaciones (máximas , medias e instantáneas del total o de un lap), altitud, cadencia, potencia, temperatura, porcentaje de una subida, velocidad, tiempo… un sinfín de datos donde será imposible que no encontremos lo que queremos ver. Con las 3 páginas configurables podemos tener una para competiciones y otra para entrenamientos con los datos que más nos importan en cada caso.

El efecto de reflejo en la pantalla en algunas situaciones de luminosidad

El efecto de reflejo en la pantalla en algunas situaciones de luminosidad

Otra de las funciones destacadas es la de auto-lap, que nos permite que el Garmin marque “laps” automáticos cada vez que recorremos un determinada distancia o cada vez que pasamos por un determinado punto. Con ello, y para usarlo en una carrera por vueltas, podemos marcar la meta como punto de autolap y automáticamente nos creará un nuevo lap cada vez que pasemos por ese punto. Si no nos gusta tanto automatismo siempre las podremos marcar a mano como toda la vida.

El sistema de trayectos también es un aliciente a la hora de entrenar. Con él, podremos repetir un recorrido que previamente hemos realizado y tenemos almacenado en el Garmin Edge 500 o que cargamos en él de forma externa. De esta forma tendremos una visión del recorrido a realizar y podremos competir contra nuestros propios tiempos, viendo en todo momento si vamos por debajo o por encima de nuestro mejor tiempo, así como unas mínimas indicaciones para seguir el recorrido guardado. Estas indicaciones son muy generales, y aunque nos avisará cuando nos desviemos del trazado marcado, el seguimiento del mismo es muy diferente al que estamos habituados en los GPS que manejan cartografía.

En marcha

Su instalación, como hemos comentado, es un juego de niños, incluso podremos cambiar el soporte de bici a bici en pocos segundos. Los datos se visualizan muy bien en pantalla, a pesar de que la misma es bastante reflectante, lo que en determinadas situaciones le resta visibilidad. Disponemos de un botón para activar la iluminación, muy útil para poder emplearlo también en nuestras salidas nocturnas. Los botones son de acceso cómodo y buen tacto. Lo hemos usado muchas horas bajo la lluvia y no ha dado ningún problema.

Otro punto positivo es su compatibilidad con los periféricos que emplean el protocolo ANT+, con lo que podremos emplear cintas de pulsómetro, dispositivos de potencia o sensores de cadencia que sean usen ese protocolo de traspaso de datos.

Sobre el sistema GPS para medir los datos, en ocasiones se hace un poco pesado esperar a que coja los satélites (aunque ya hemos comentado que prácticamente siempre tarda menos de 1 minuto en hacerlo). En marcha hay un ligero desfase cuando se producen cambios de velocidad bruscos, es mínimo pero palpable, más aún si somos de los que miramos la velocidad de forma constante. Su construcción sólida hizo que saliese completamente ileso de varias caídas y no ha dado ningún problema de funcionamiento a nivel de software.

Los menús son muy intuitivos y nos permitirán manejar todas las funciones casi desde el inicio y sin necesidad de leer el manual en muchos casos. Garmin, además, trabaja de forma constante e introduce mejoras y soluciona bugs que se encuentran en el aparato con su uso. En el tiempo que lo empleamos se lanzaron dos actualizaciones del firmware del aparato que instalamos, tras conectarlo por USB al ordenador, sin mayores problemas. Esto puede hacer que desde la propia marca puedan ampliar las funciones del aparato con el paso del tiempo.

Pasando nuestros datos

Cuando llegamos a casa es hora de visualizar nuestra actividad. Todo se realiza a través de la página de Garmin Connect. Nos tendremos que registrar y crearnos un usuario. Tras instalarnos un plugin podremos subir nuestros ejercicios a nuestra cuenta dentro de Garmin Connect tras conectarlo por USB. Un proceso claro, sencillo y que no dio nunca ningún problema.

Garmin Edge 500 conectado mediante USB

Garmin Edge 500 conectado mediante USB

El propio software para visualizar los datos está planteado como una herramienta sencilla y fácil de emplear por cualquier usuario. Disponemos de un calendario donde se muestran todas nuestras actividades. Una vez seleccionamos una pasamos a ver su detalle. Los datos que se muestran son los más importantes, aunque echamos de menos alguna herramienta más avanzada para tratar la enorme cantidad de información que el Edge 500 es capaz de generar y almacenar.

Veremos nuestra ruta sobre un mapa, y podremos descargarnos el track en un archivo, además de tener gráficas de la velocidad, altitud, temperatura o potencia. Una forma sencilla y rápida de visualizar la información principal de nuestra salida, pero que, como comentamos, pide una opción avanzada para los más adictos a trabajar con datos de todo tipo. Por la parte positiva, tratándose de una aplicación que funciona vía web, puede que desde Garmin se actualice sin nosotros tener que hacer nada, y las posibilidades de ampliar sus funcionalidades son enormes y sólo dependen de la propia Garmin.

En definitiva, el Garmin Edge 500 es una de las mejores soluciones para los que quieren un ciclocomputador avanzado, que genera tracks, si necesidad de cargar con una gran aparato en nuestro manillar. Su facilidad para usarlo en varias bicicletas es otro punto a favor muy importante. Además de la gran cantidad de información, impresionantes opciones de personalización de las pantallas y compatibilidad con dispositivos ANT+. Un producto más que recomendado.

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